ARRECIFES DE CORAL

Los arrecifes de coral españoles son colonias coralinas repartidas por todo el territorio marítimo español. España es de los primeros países europeos en cuanto a biodiversidad marina. No obstante, pocas son las zonas marítimas protegidas del país en cuestión. Una de las causas es la poca información que se tiene sobre estos corales. El cuidado de la diversidad marítima no se ha tenido en cuenta en España hasta hace unos años, cuando diferentes grupos ecologistas comenzaron a promover la creación de áreas protegidas marítimas.

Primer Coral de Aguas Frías en España.- No tiene los luminosos colores rojos, azules y anaranjados de los corales tropicales, pero el arrecife descubierto por un equipo de científicos españoles en un cañón submarino del Mar Cantábrico es de una gran importancia para la ciencia. Se trata de un arrecife coralino de aguas frías, el primero de estas características que se localiza en aguas españolas.
Los protagonistas de este descubrimiento ha sido un equipo de geólogos de la Secretaría General del Mar y de biólogos del Instituto Español de Oceanografía, durante la campaña a bordo del buque destinado a la investigación Vizconde de Eza.

Los científicos utilizaron modernos robots y submarinos para poder llegar a zonas de aguas muy frías y profundas, en donde habitan una inmensa multitud de especies que son desconocidas. Existe la convicción de que algunas de ellas son capaces de frenar el cambio climático por su función como sumideros de carbono, es decir, que absorben este gas de efecto invernadero de la atmósfera.
La campaña, dentro del proyecto Indemares, se realizó en la zona del Cañón de Avilés, donde se han cartografiado más de 6.400 kilómetros cuadrados del fondo marino, con objeto de conocer los ecosistemas y hábitats que se escondían lejos de la luz del Sol.

Fue así como, a 800 metros de profundidad, localizaron el sistema de cañones tributarios del de Avilés, que acaban vertiendo en el Golfo de Vizcaya. Fue en uno de esos cañones, de 16 kilómetros de largo y seis de ancho, donde encontraron un estructurado arrecife de corales de agua fría.
A continuación bajaron uno vehículo autómata con cámaras de foto y vídeo y se tomaron muestras para determinar la especies que lo componínan y que resultaron ser los corales 'Madrepora oculata' y 'Lophelia pertusa', acompañados de otras mcuhas especies de esponjas de cristal, cangrejos reales, equinodermos, gorgonias y peces.

Zonas Coralinas Descubiertas.- El coral español se puede dividir en dos regiones: continental (península Iberica) y macaronésico (Canarias).
En las Islas Canarias (zona de abundancia coralina) encontramos:
Mar de Gran Canaria: Es el único arrecife coralino de Canarias de Coral Blanco. Importantes especies como la Lophelia pertusa o la Madrepora oculata se encuentran en Gran Canaria. 
Banco de Concepción: se trata de una zona a unos 100 km al noreste de Lanzarote que alberga un gran arrecife coralino y una gran cantidad de esponjas. 

En la Península, la zona más reciente descubierta es El Idrisi y se encuentra 45 km de Málaga y a 450 metros de profundidad.2 Otro recientemente descubierto es el coral blanco del Mar de Alborán, cerca de la pequeña isla. Así los corales situados en Península y Baleares son:
Banco de Galicia: Existe a unos 260 km al oeste de Vigo una concentración de Lophelia o comúnmente llamados corales de agua fría. 
Canal de Menorca: Se trata de una importante concentración de coral rojo entre la isla de Mallorca y Menorca.
Montañas Submarinas y Conos Volcánicos de Alborán: En este ecosistema submarino se encuentra un arrecife de coral blanco que se organiza en los volcanes submarinos de la zona.
Frente de Doñana: a 2.000m de profundidad se encuentra frente a Doñana un importante arrecife de coral blanco.
El Cachucho: conocido como el Banco del Danés. Es una montaña submarina casi inexplorada y virgen que alberga un gran número de especies endémicas.

Actualmente está estudiando diez zonas coralinas de España:
Banco de Galicia
Cañón de Avilés
Cabo de Creus
Golfo de Cádiz
Seco de los Olivos
Delta del Ebro e Islas Columbretes
Canal de Menorca
Isla y Mar de Alborán
Banco de la Concepción
Isla de Fuerteventura

En los últimos meses los científicos nos han sorprendido con el descubrimiento de la existencia de corales en nuestras frías aguas del Cantábrico. Hasta ese momento no se sabía nada de su existencia, por lo que este descubrimiento ha ido considerado un gran logro para la ciencia. Pero ¿por qué los han encontrado ahora y no antes? ¿Es que debido al calentamiento global, que al producir un aumento de la temperatura de las aguas, van a ir apareciendo en nuestros mares nuevas especies de animales, en este caso, de corales? ¿Es que en un futuro próximo no vamos a tener que viajar a lugares exóticos y lejanos para bucear entre arrecifes coralinos?

Los corales son animales invertebrados pertenecientes al filum Cnidaria, al igual que las medusas, anémonas, plumas de mar e hidrozoos. Forman las estructuras denominadas arrecifes coralinos, las estructuras más grandes creadas jamás por animales, visibles incluso desde el espacio. Siendo uno de los ecosistemas más antiguos y biológicamente más diversos de la Tierra, son esenciales para la vida de este planeta ya que proporcionan a miles de especies de plantas y animales. Los arrecifes de coral se encuentran en aguas tropicales, principalmente en el Indo-Pacífico y en el Caribe, siendo la gran barrera de coral australiana el arrecife coralino de mayor tamaño del planeta. Debido a su gran diversidad biológica y a su importancia para el planeta fue declarada por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad en 1981. 
La unidad básica del coral es el pólipo, que se agrupan para formar colonias. Un pólipo es un animal sencillo con el cuerpo en forma de saco cuyas paredes están formadas por dos capas, la epidermis y la gastrodermis con la mesoglea entre ambas, que rodean la cavidad gastrovascular, donde tiene lugar la digestión. Una de sus principales características de estos animales es la presencia de cnidoblastos, unas células formadas por una cápsula en cuyo interior se encuentra un largo tubo filamentoso urticante muchas veces provisto de estiletes, de tal manera que cuando la presa roza el cilio de estas células, el tubo salta y se clava en el cuerpo de su presa liberando el veneno en su interior. 
Pero más importante aún es la presencia en sus tejidos de unas microalgas, las zooxantelas, gracias a las cuales es posible el desarrollo de esta magníficas estructuras coralinas. Estas zooxntelas, siendo microalgas, dependen de la presencia de luz para vivir, por ello estos corales viven en los primeros metros de la columna de agua. 

En las frías profundidades.- Sin embargo existen otro tipo de corales que viven a gran profundidad, en aguas frías, y que no dependen de la luz para vivir, debido a que no poseen zooxantelas. Estos corales han sido descubiertos en los últimos años debido al gran desarrollo tecnológico, el cual ha permitido a los científicos e investigadores introducir robots a más de 4000 metros de profundidad, descubriendo una gran biodiversidad que en muchos casos ha constituido una gran sorpresa incluso para los propios investigadores. Éste ha sido el caso de los corales recientemente encontrados en aguas del Cantábrico. 
Este hallazgo se ha producido en la primera campaña llevada a cabo por un equipo mutidisclinar de la Secretaría General del Mar (SGM) y del Instituto Oceanográfico Español (IOE), dentro del marco del proyecto Indemares. Su objetivo era descubrir las características de los ecosistemas y cartografiar la zona del Cañón de Aviles, que con sus más de 4800 metros de profundidad es considerado uno de los lugares más profundos del planeta, el paraíso del desconocido “Kraken”. En uno de los cañones de la zona de 1,5 km de longitud y 6,1 km de anchura máxima, con unas características topográficas y de dinámica corrientes muy específicas, se descubierto a unos 800 m de profundidad un arrecife de corales de agua fría muy desarrollado y estructurado, el primero de este tipo que se encuentra en aguas españolas. 
Las principales especies que forman este arrecife son Madrepora occulata y Lophelia pertusa, acompañadas por otras especies de gorgonias, antipatarios, esponjas de cristal, equinodermos, cangrejos reales y peces, formando un ecosistema muy complejo.

Milenarios.- Estos arrecifes coralinos de agua fría o de aguas profundas se desarrollan a gran profundidad, a unos 1000 m de profundidad a unas temperaturas tan bajas como los 4ºC. Aunque se cree que existen tantas especies de corales de agua fría como de aguas tropicales, solo se conocen unas pocas especies que son capaces de crear grandes arrecifes coralinos. Los arrecifes formados por estos corales de agua fría se diferencian de los superficiales tanto estructural como funcionalmente. Hasta ahora el 60% de los arrecifes profundos han sido encontrados en las cercanías de cráteres submarinos, por lo que se supone que los corales obtienen su alimento de los gases expulsados por estos cráteres, o que al menos existe alguna relación entre estos dos hechos. Además el crecimiento de estos corales es mucho más lento del de aquellos superficiales de aguas cálidas, porque carecen de zooxantelas, esenciales en el crecimiento de estos últimos. Se estima que el crecimiento de estos arrecifes es de 1 mm al año. Así se calcula que la edad de alguno de estos arrecifes podría ser superior a los 10.000 años. 

Los corales encontrados en el Cantábrico, los corales blancos Madrepora occulata y Lophelia pertusa, tienen un límite de crecimiento de unos 13-13,5ºC. Aunque desconocidos en nuestras aguas hasta estos momentos, no lo son tanto en otros lugares, como en Noruega, donde se han encontrado arrecifes de coral de más de 8000 años de antigüedad. Allí han formado un gran arrecife, muy cerca de la costa, de varios kilómetros de longitud y hasta 35 m de altura. Estos arrecifes fueron encontrados por pescadores hace unos 250 años. Así mismo en los años 70 también se descubrieron más arrecifes de este tipo en Irlanda. Actualmente se han encontrado este tipo de arrecifes por todo el planeta, desde la Antártida al Polo Norte, formados por diferentes especies, como Madrepora occulata, Lophelia pertusa (las dos especies más abundantes en el Atlántico Norte), Oculina varicos, Desmophyllum cristagalli, Solenosmilia variabilis, etc.

Desaparecidos en el anonimato.- La importancia ecológica de estos arrecifes de profundidad es enorme, ya que sirve de hábitat a gran cantidad de especies animales que encuentran tanto protección contra los depredadores como alimento y lugar donde reproducirse y vivir sin grandes peligros. Sin embargo, a pesar de que su descubrimiento es relativamente reciente, ya se encuentran en peligro debido al impacto humano. Los diferentes métodos de pesca de profundidad, principalmente pesca de arrastre, las explotaciones submarinas de gas y petróleo, la minería o la instalación de cables entre otras actividades humanas ponen en peligro la supervivencia de estas estructuras vivas. Diversas investigaciones han demostrado que muchos de estos frágiles corales ya han sido rotos por el ser humano, o más bien, por sus actividades. 
Así recientes estudios llevados a cabo en el arrecife encontrado en Noruega, el mayor del planeta descubierto hasta el momento, ha demostrado que entre 30 y el 50% de toda el área coralina ha sido dañada por la pesca comercial. Además la influencia del cambio climático es mayor en estas zonas, ya que las aguas frías absorben mayor cantidad de CO2, lo que conlleva el aumento de la acidificación de esta agua, impidiendo el crecimiento de los corales. Y si además se tiene en cuenta la lentísima tasa de crecimiento de estos animales, su recuperación podría tomar varios cientos de años, cuando no les lleve a su extinción. Esto no solo afectaría a las diferentes especies de corales sino al mismo ecosistema junto a las miles de especies que éste alberga lo que significaría una gran pérdida de biodiversidad, desapareciendo especies todavía no descritas por la ciencia y cuyo valor aún ni se sospecha. 

Por ello todos los esfuerzos para proteges estos frágiles ecosistemas son esenciales. Así en Noruega ya ha sido protegida parte de estos increíbles ecosistemas, unos 2.000 km2. En nuestras aguas se están llevando a cabo grandes esfuerzos para conocer y proteger estos ecosistemas. Sin embargo en el Cantábrico solo el 1% de su superficie está protegido, siendo las leyes que protegen estas especies de corales de aguas frías claramente insuficientes para su conservación. Por ello la realización de estudios para conocer mejor estas especies y sus hábitats y la declaración de áreas marinas protegidas son pasos indispensables para la supervivencia de estos frágiles e indispensables ecosistemas. Esperemos que no sea demasiado tarde.

Científicos descubren uno de los mayores arrecifes de coral de agua fría.- Un grupo de investigadores internacionales encabezado por el profesor alemán Dierk Hebbeln descubrió uno de los mayores arrecifes de coral de agua fría en el Golfo de México, informó el Centro de Investigaciones de la Marina de la Universidad de Bremen en su sitio web. En una expedición con el equipo de investigación Maria S. Merian, el equipo de científicos internacionales realizó el descubrimiento con la ayuda de un vehículo submarino no tripulado, que se topó con las colinas de coral. 

El arrecife se encuentra a una profundidad de entre 500 y 600 metros y está formado por colinas de coral de entre 40 y 50 metros de altura que ocupan una superficie superior a 40 kilómetros cuadrados, según el descubrimiento que publicó también en la edición actual de la revista Biogeosciences. Ese tipo de coral que vive en aguas frías y profundas lleva décadas estudiándose en la investigación marina. En expediciones se hallaron hasta ahora algunos de esos ecosistemas, situados a lo largo de la costa de Noruega, europea y norafricana hasta Mauritania y en diversas regiones del Mediterráneo, así como también en la otra orilla del Atlántico, ante Carolina del Norte o Bahamas. En cuanto a la biodiversidad, estos sistemas de coral de aguas profundas albergan una vida comparable a la de sus semejantes que viven en aguas tropicales o subtropicales.

Pero en el Golfo de México estos hallazgos de corales de agua fría han sido muy escasos. “A partir de investigaciones de sonares supimos sin embargo que de México partían estructuras coralinas montañosas que se asemejan mucho a las colinas de corales de agua fría de otras regiones”, contó el profesor Hebbeln en un comunicado. Entonces, en la primavera (boreal) de 2012 se envió una expedición del barco Maria S.Merian para aportar conclusiones más exactas al respecto. El 21 de marzo, el barco de investigación de 95 metros de eslora alcanzó el banco Campeche, a unas 140 millas marinas al norte de la Península de Yucatán. En los días siguientes los científicos estudiaron 180 kilómetros cuadrados de suelo marino con sonares especializados propios que llevaban a bordo.

Los científicos tomaron muestras del agua y del suelo y metieron en el agua al robot sumergible Marum-Cherokee, dotado con sistemas de cámaras y brazos manipuladores. “Nos topamos con alargadas colinas de hasta 50 metros de altura”, contó la experta en corales Claudia Wienberg. Muchas de esas montañas de coral se extendían en una superficie de más de mil metros”, añadió. “Las colonias de coral viviente colonizan especialmente las zonas superiores de las colinas”, contó la investigadora de Marum. “Allí descubrimos verdaderos matorrales de coral. Las capas colgantes estaban cubiertas en su mayoría de restos muertos de coral o sedimentos suaves”. En los matorrales de corales vivientes en la superficie superior de la colina bullen camarones, erizos de mar, estrellas de mar, caracoles y crinoideos y por debajo de la cresta la imagen está dominada por esqueletos de coral muertos que suponen un biosistema perfecto para esponjas de cristal y anémonas marinas amarillas.

“El ecosistema coralino del banco Campeche en todas su extensión es comparable con los arrecifes de coral noruegos y se encuentra así entre los mayores del mundo”, dijo el profesor André Freiwald, del instituto de investigación Senckenberg am Meer, de Wilhelmshaven. Los corales de agua fría se alimentan de plancton animal y vegetal, partículas diminutas de la que flotan en las capas superiores del agua y que después se hunden. “El suministro en el sur del Golfo de México es perfecto, porque combina una alta producción de plancton en la superficie marina y fuertes corrientes en el suelo que transportan las partículas de alimentación que se hunden en dirección a las colinas de coral”, señaló Freiwald, quien participó en la expedición. “Además a una profundidad de 520 metros de profundidad, es decir, donde viven los corales, hallamos diferencias de densidad del agua”, agregó. “Esa frontera invisible entre las masas de agua ralentiza el hundimiento de las partículas alimenticias de las capas oceánicas superiores y mejora así la oportunidad de los corales de captarlas con sus tentáculos”, señaló.

No está claro desde cuándo las colinas coralinas colonizan el banco Campeche. Colinas similares halladas ante las costas de Irlanda crecieron hace más de dos millones de años y los de Noruega datan de finales de la última Edad de Hielo de hace 10 mil años. “De la altura de las colinas concluir su edad sería demasiado especulativo”, señala Hebbeln, el autor principal del documento. “Para ello se necesitan más investigaciones”, agregó. Además de Hebbeln, los autores del texto son C. Wienberg, P. Wintersteller, A. Freiwald, M. Becker, L. Beuck, C. Dullo, G. P. Eberli, S. Glogowski, L. Matos, N. Forster, H. Reyes-Bonilla, M. Taviani, y el equipo científico del barco MSM 20-4.

Los arrecifes coralinos de agua fría o arrecifes coralinos de aguas profundas.- Se desarrollan en un ambiente marino más profundo y más oscuro que los arrecifes de coral de superficie, y suelen estar a una profundidad de más de 1000 m, donde las temperaturas pueden llegar a 4 C. Están formados primordialmente por cnidarias madrepóricas, el más común de los corales, pero también contienen algunos corales negros y corales suaves, incluyendo gorgonias. Forman, como los arrecifes de superficie, un verdadero ecosistema.
A diferencia de los corales de aguas templadas, estos corales no dependen de la zooxantelas por lo que fácilmente pueden vivir en aguas profundas. Las agrupaciones de varios kilómetros de coral Lophelia se dan en muchas partes del mundo y muchas otras especies de corales de agua fría contribuyen al desarrollo de arrecifes más profundos. 

Aunque hay casi tantas especies de corales de aguas profundas como de aguas superficiales, sólo unas pocas especies de aguas profundas son capaces de desarrollar arrecifes. Los corales forman agregaciones llamadas placas, montículos, montañas, bosques o matorrales. Estas agregaciones se nombran a menudo como "arrecifes", pero se diferencian de ellos estructural y funcionalmente. De hecho, originalmente la palabra "arrecife" designaba una estructura rocosa a flor del agua, de origen biológico o no, pero en el contexto de la divulgación de este ecosistema, el término "arrecifes de coral de agua fría" está muy extendido.
Los cables submarinos y los métodos de pesca, tales como la pesca de arrastre, tienden a romper y destruir los arrecifes de coral aislados. Los arrecifes de coral están protegidos por la United Kingdom Biodiversity Action Plan, que fue la respuesta del gobierno del Reino Unido al Convenio sobre la Diversidad Biológica celebrado en la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro, en 1992.
Taxonomía.- Los corales son animales del Filo Cnidaria y clase Anthozoa. Los Anthozoa se dividen en dos subclases: los octocorales (alcyonaria) y los hexacorales (zoantharias). Los corales blandos son octocorales. El hexacorales incluyen las anémonas y los corales pétreos, como los pennatulas. Los octocorales tienen ocho extensiones en su cuerpo, mientras que hexacorales tienen seis. La mayoría de los corales de aguas profundas son corales pétreos.


Descubrimiento y Estudio.- Los arrecifes coralinos de agua fría son muy desconocidos, porque los corales también construyen sus arrecifes en las aguas oscuras y frías de las latitudes altas, como en la plataforma continental de Noruega. Fueron descubiertos por los pescadores hace unos 250 años, lo que atrajo el interés de los científicos. Los primeros científicos no sabían cómo estos arrecifes podrían subsistir en las condiciones aparentemente estériles y oscuras de las latitudes del norte. Hasta que el desarrollo tecnológico no permitió que un submarino tripulado pudiera alcanzar una profundidad suficiente para estudiarlos no se pudieron analizar, por lo que los científicos están empezando a comprender estas organizaciones. 
El trabajo pionero de Wilson (1979) llevó al descubrimiento de una colonia en la costa de Irlanda. El primer vídeo de un gran y profundo arrecife coralino fue obtenido en julio de 1982, cuando la compañía petrolera noruega Statoil encontró un arrecife de 15 metros de altura y 50 metros de ancho a una profundidad de 280 metros, cerca de la isla Fugloy, al norte del Círculo Polar Ártico, al norte de Noruega.
Durante su investigación sobre el arrecife Fugloy, Hovland y Mortensen también encontraron pockmarks, cráteres en el océano profundo resultantes de la liberación de gas o de líquido cerca del arrecife. Desde entonces, cientos de arrecifes de coral han sido cartografiados y estudiados. 
Aproximadamente el 60% de los arrecifes se desarrollan cerca de estos cráteres. Teniendo en cuenta que los cráteres se forman por la expulsión de líquidos y gases (incluyendo metano), muchos científicos especulan que puede haber un vínculo entre la existencia de los arrecifes de coral de aguas profundas y los nutrientes por infiltración (hidrocarburos ligeros, como el metano, el etano y el propano) a través de fondo marino. Esta hipótesis recibe el nombre de «teoría hidráulica» para los arrecifes de coral de aguas profundas. 

Las comunidades de Lophelia albergan una muy diversa vida marina, como esponjas, gusanos poliquetos, moluscos, crustáceos, ofiuroideos, estrellas de mar, erizos de mar|, briozoos, araña cangrejo, peces y muchos otras especies de vertebrados e invertebrados. El primer simposio internacional sobre los corales de aguas profundas, se celebró en Halifax en Canadá en 2000. El simposio examino todos los aspectos de los corales de aguas profundas, incluidos los métodos para su protección.