DONDE IR DE VACACIONES.


El oriente de Asturias; cumbres, pastores, quesos y sidra. -
El oriente de Asturias tiene un perfil cambiante y sereno a un tiempo, con una historia y un paisaje que lo distinguen de una forma indiscutible.


Ríos como el Sella, el Dobra y el Cares correrán siempre por la memoria de quienes los descubran. Imposible olvidarse de nuestra Santina, la Virgen de Covadonga, patrona de todos los asturianos, cuando se la visita en Covadonga y, aún menos, de los lagos Enol y Ercina así como del magnífico espectáculo de los Picos de Europa donde el Urriellu, también llamado Naranjo de Bulnes, es el rey.


Montaña en estado puro. Piedra, bosques y puertos donde pastan lo animales en verano y que son un privilegio para el espíritu como lo es la sidra, otra de nuestras joyas gastronómicas y que da nombre a la Comarca de la Sidra, donde tanto se puede visitar y disfrutar a través de sus pueblos, sus gentes y su gastronomía.


Playas, tantas playas también, tan bellas, tan distintas, tan únicas repartidas por toda la costa oriental y puertos y pueblos marineros con tanto sabor como Tazones, Llastres, Llanes o Ribadesella crean adicción en el viajero.


Pero también la historia de los indianos, que se refleja en la arquitectura popular en muchos concejos del oriente, o ese recuerdo de asomarse al mundo desde el imponente puente romano de Cangas de Onís. Hay tanto en el oriente que se hace preciso volver muchas veces para rutear por bosques como el del Beyu Pen, en Amieva; o enamorarse del hayedo de Peloño o el Puerto de Ventaniella, en Ponga, tierras por donde se cuenta vive el Busgosu.


Imprescindible catar el Queso de Cabrales, en Cabrales; el Gamonéu, en Cangas de Onís y Onís; o los de Vidiago, Pría y Porrúa, en Llanes, así como subir caminando a Bulnes o ver como el hombre vuela en ala delta sobre playas tan guapas como la de Torimbia, en Llanes.


Como sucede con toda la región, también esta zona está llena de rincones inolvidables donde descansar el alma, como cuando se descubre la inmensidad del paisaje desde miradores como El Fitu o La Boriza. Y no es magia. Es, simplemente, Asturias. Más concretamente su parte oriental.


Itinerarios para recorrer el oriente de Asturias



La zona sidrera y la costa oriental de Asturias. -
Sidraturismo es una palabra que cobra todo su significado en los concejos de la Comarca de la Sidra, sobremanera en Villaviciosa y Nava, capitales de la sidra y la manzana. Junto a ellos, Cabranes, Bimenes, Colunga y Sariego. En Villaviciosa, y entre otras cosas, hay arte prerrománico y románico en abundancia, además de rutas y del Camino de Santiago, que cruza el concejo. Tiene una preciosa ría, donde es un gustazo ver ponerse el sol desde el Puntal o en la playa de Bonhome.


También conocer la historia del azabache, buscar molinos junto al río Profundu o, inclusive, perderse un rato por Sietes, con un gran número de hórreos y paneras de interés. También hay que caleyar la Villa. Imprescindible perderse por las callejas del puerto de Tazones, pura marinería.


En el otro concejo sidrero, Nava, los amantes de la naturaleza tienen lugares tan pintorescos como La Praera, o pueblos como Piloñeta o Grátila, así como les foces del río Pendón y el sendero del Remediu. Los más llambiones deben acercarse hasta Cabranes, donde tiene lugar el Festival del Arroz con Leche, de sobrada fama en toda la región, y de paso, y si se tercia, visitar pueblinos como Santolaya, su capital, o Torazu. El Museo de la Escuela Rural, en Viñón, merece sin duda otra visita.


Pueblinos guapos y buen paisaje también hay en Sariego y en Bimenes. En el primero están la iglesia de Santa María y la capilla de San Pedrín, junto a la cueva, sin olvidar la ruta de las cercanías del cielo. En Bimenes, los que gusten del buen embutido se van a encontrar un importante número de empresas chacineras tradicionales. Y los amantes de la radio tienen aquí una visita obligada a la Casa de las Radios.


Colunga, como toda la zona costera ya desde Villaviciosa, es todo un yacimiento natural de icnitas (huellas de dinosaurio); no en vano se encuentra en la rasa de San Telmo, muy cerca del puerto de Llastres, el Museo del Jurásico de Asturias. Tan guapo es Colunga junto al mar como en el valle y la montaña. Además de sus estupendas playas también merece la pena conocer pueblos como Güerres, Lloroñi, Llue, Lliberdón y Gobiendes. Y si se es amante de los faros, imprescindible visitar el de Lluces.


Caravia, Ribadesella, Llanes y Ribadedeva no sólo enamoran por compartir el mar, también por tener un interior rico en valles, montañas y bosque. En el caso del primero, es fácil quedarse prendado con playas como el Arenal de Morís y La Espasa.


Luego, mirando a la montaña, poseen también otra joya, la sierra del Sueve, compartida con varios concejos y que corona el Picu Pienzu. Sin olvidar el mirador del Fitu.


En cuanto a la historia de los indianos, a través de su legado arquitectónico, ésta se muestra por todo el Oriente. Ribadesella y Llanes son dos claros ejemplos. En el caso de Ribadesella/Ribeseya se puede admirar, por ejemplo, el paseo de la playa de Santa Marina, sin olvidar su casco histórico y lugares como la lonja e, inclusive, el puerto. Obligada es, en Ribadesella, la visita a las cuevas de Tito Bustillo, o a pueblos con tanto encanto como Cueves.


Llanes mantiene la línea de belleza del resto del oriente astur. Tanto en lo que se refiere a la inmensa riqueza en cuanto a playas y calas como en paisaje de interior. Ya sólo empezando por la villa marinera, que seduce al primer golpe de vista, y con todo su casco antiguo, pasando por pueblos y lugares peculiares como los bufones de Pría y los de Vidiago; el cementerio sobre la ría entre Barru y Niembru, o pueblinos como Porrúa, Cue, Andrín, Po, Nueva, Rinsena, El Mazucu, Vidiago, Buelna, Valmori, Niembru y Pendueles.


En Ribadedeva es bien conocida la historia de los zapateros de Pimiango. La ermita de San Emeterio y las ruinas del monasterio de Tina son visita imprescindible.


En Ribadedeva es bien conocida la historia de los zapateros de Pimiango. La ermita de San Emeterio y las ruinas del monasterio de Tina son visita imprescindible.


El más importante es "La Quinta Guadalupe", que alberga desde hace años el Archivo de Indianos y el Museo de la Emigración. Y, llegados a Alles, capital de la Peñamellera Alta, imprescindible ver su impresionante iglesia de San Pedro, en el centro del pueblo, y los restos rehabilitados de la antigua iglesia de San Pedro de Plecín, que están en un rincón mágico.


En Trescares se encuentra el hermoso puente La Vidre, mientras que una carretera guapa y sinuosa, con vistas espectaculares, es la que lleva al pueblo de Oceño, donde también se puede comprar queso de Cabrales. Peñamellera Baja, cuya capital es Panes, tiene monumentos naturales como la Sauceda de Buelles, pueblos tan peculiares como Cuñaba y monumentos como la iglesia de San Juan de Ciliergo. En la agenda hay que apuntar también una visita a la cueva de la Loja, con su muestra de arte paleolítico.


Más información de los concejos del recorrido



Bimenes. -
Bajo el influjo de la imponente Sierra de Peñamayor está Bimenes, tierra antigua donde la riqueza geológica de Asturias aflora una vez más en forma de carbón. Surcadas sus entrañas por ríos y arroyos, Bimenes combinó antaño a la perfección el trabajo en la mina con el ganado y la huerta en pequeñas explotaciones. Y de tanto en tanto, surge en mitad del paisaje una casa-palacio como la de Martimporra, un monumento al minero como el que hay en San Julián, o una iglesia románica como la de Santa María también en Suares, o una ruta de los molinos, que guarda la memoria de tanta molienda de maíz como hubo antaño en una zona que hoy revive tradiciones como el "amagüestu" o el "mayado" de la manzana, no en vano estamos en la Comarca de la Sidra.


Muy sensible al hecho sociolingüístico asturiano, Bimenes es tierra de académicos y escritores en lengua asturiana, que han sido impulsores de la declaración del Bable como lengua oficial en el municipio y como un valor inmaterial de la cultura asturiana.


Cabranes. -
Naturaleza, prados, bosques bucólicos, paraíso de la tranquilidad. Decir Cabranes nos transporta a un universo donde se puede disfrutar del mejor románico rural como en el caso de San Julián de Viñón, y también del Museo de la Escuela Rural o de entornos indianos en los que ha quedado impresa la huella de la emigración. Además, Cabranes sabe a buena gastronomía y a tradición. Para degustar el auténtico arroz con leche astur una referencia clave es su Festival de este producto, aunque también hay otros destacados como el de la Boroña de Forna.


Pero Cabranes cultiva no sólo la tradición culinaria, y por eso si hablamos de ramos y carrozas, las de sus fiestas tienen fama en toda Asturias, de ahí que los cabraneses sean también referencia en esta manifestación de la cultura tradicional. Como pueblo ha sido reconocida su unión vecinal y su capacidad de gestionar armónicamente el territorio a través del Galardón de Pueblo Ejemplar de Asturias por la Fundación Princesa al pueblo de Torazu. En definitiva, un concejo por descubrir que permite disfrutar todo el sabor de Asturias, en pleno corazón de la Comarca de la Sidra.


Caravia. -
Se mire hacia donde se mire, en Caravia se descubren tesoros. Hacia el norte el Cantábrico, que baña la costa en este concejo en forma de paradisiacas playas como el Arenal de Morís o La Espasa, que además de un paisaje impresionante de verde, monte y playa, tienen una arena fina y agradable y unas magníficas olas para la práctica del surf, tanto es así que Arenal de Morís es ya un clásico para la celebración de campeonatos de esta especialidad y la Espasa tiene la ola perfecta para las buenas escuelas de este deporte.


Si miramos al sur, la Sierra del Sueve, que convierte esta zona de Caravia en un Parque Natural donde la biodiversidad tanto de flora como de fauna es un gran atractivo para turistas e investigadores. Y si miramos al suelo, Caravia atesora en su subsuelo una de las reservas más importantes del mundo de fluorita o espato flúor cuyo aspecto cristalino es de gran belleza y es codiciado por los coleccionistas más exigentes…y desde la abundante arquitectura indiana y palaciega de este territorio es francamente fácil mirar a un cielo a menudo muy azul que contrasta con el verde de sus prados y montañas, y una vez al año teñido por el fuego de la hoguera de San Juan en la playa de La Espasa.


Colunga. -
Entre el Cantábrico y la Sierra del Sueve, en una fructífera franja de tierra verde, ahí está Colunga. Hace millones y millones de años, los dinosaurios camparon a sus anchas por estas tierras y nos dejaron su recuerdo en forma de icnitas. Su descubrimiento convirtió la costa de Colunga en referencia internacional para investigadores y turistas y fue el germen del Museo del Jurásico, situado en la rasa de San Telmo y que hoy en día visitan miles de personas cada año.


Playas que son un clásico para el veraneo como las de La Griega, La Isla o La Espasa, entre otras, o villas marineras como Llastres, espectacular desde el mar y desde la tierra, con su arquitectura de casas ‘escalonadas' mirando al mar, son uno de los reclamos turísticos de la zona.


Importante no perderse el caso histórico de la capital del concejo con sus ejemplos de arquitectura indiana, entre otros, y sus referencias a ilustres como el bioquímico Grande Covián; el templo prerrománico de Santiago de Gobiendes; las vistas desde la capilla de San Roque en Llastres o la subida al mirador de El Fito, en el corazón de la Sierra del Sueve, son algunos de los lugares que ningún viajero se puede perder en su visita a Colunga.


Llanes. -
Con Llanes todo, sin Llanes nada, fuera de Llanes todo se acaba…. Tal vez esta estrofa popular resume la esencia de un territorio y el espíritu de sus habitantes. El concejo de Llanes, que pasa por ser uno de los de mayor tradición turística de Asturias, atesora en su villa capitalina uno de los cascos históricos mejor conservados de todo el Principado, en el que reúne un gran número de palacios y casas blasonadas, además de la Basílica y un sinfín de tiendas, restaurantes y sidrerías que convierten el lugar histórico en un ir y venir de gente todo el año.


El casino, la torre medieval, el paseo de San Pedro, la playa del Sablón, el palacio del Duque de Estrada, el faro, el puerto, los Cubos de la Memoria, etc. componen un conjunto que hace de esta villa marinera una de las más bellas del norte de la Península Ibérica. Y si bella es la capital, el municipio no desmerece en absoluto y tiene de todo: el itinerario Llanes de cine, la ruta de los bufones, la ruta de los colores por el valle Oscuru, el Camín Encantáu en Ardisana, la ruta del río Purón, la senda La Cuesta, en el entorno del campo de golf, la senda costera entre Bustio y Guadamía, el Idolo de Peña Tú…


Y más de treinta playas de espectacular paisaje, pequeñas calas o grandes arenales, donde se pueden practicar todo tipo de deportes náuticos, y que sin duda son una de las joyas naturales del municipio y uno de los atractivos más demandados por los viajeros y por los artistas, son numerosos los directores de cine, televisión, publicidad, etc. que las han elegido para sus obras. Sin olvidar la gran cultura tradicional y folclórica del municipio, muy viva en sus aldeas, que hacen de la gaita, el traje de llanisca, la cocina tradicional, las leyendas, la literatura, el cine o las fascinantes historias de indianos, un universo único e irrepetible.


Nava. -
Sidra y festival, llagares, espichas, palacios muy antiguos, la sombra y leyenda de Dª Jimena, la Sierra de Peñamayor, la berrea, monte y sendas. Así es Nava, sidrera, sorprendente y afable.


La capital naveta es referencia mundial de la sidra natural, y desde la década de los años sesenta del pasado siglo, su festival de la sidra, declarado de Interés Turístico Nacional, ha afianzado la tradición sidrera y elevado su ritual a rango universal. Ésta sin duda es la razón más poderosa por la que el Museo de la Sidra, uno de los primeros interactivos de Asturias, está ubicado en la capital del concejo. Los alrededores de esta localidad ofrecen monumentos y paisajes que colman las aspiraciones de los más inquietos.


Ahí está el medieval palacio de La Cogolla o el de La Ferrería, cuyos muros vieron crecer a Doña Jimena, la mujer del Cid Campeador. Si de paisaje se trata, Nava es un paraíso para las caminatas rurales y de monte, siempre con el telón de fondo de la imponente Sierra de Peñamayor, donde en las primeras jornadas otoñales se puede disfrutar con el espectáculo de la berrea de los venados.


Pero Nava es mucho más: quesos excelentes como el de Ovín, artesanía, bolos, llagares y espichas… No cabe duda que la gastronomía y la fiesta son dos de los puntos fuertes de éste siempre acogedor y animado municipio de la Comarca de la Sidra.


Peñamellera Alta. -
La Sierra del Cuera, los Picos de Europa y el río Cares son las orografías naturales que marcan un paisaje y un paisanaje de singular personalidad. Peñamellera Alta ha sido y es tierra de pastores, de ganaderos, de queseros, de pescadores y en definitiva de gentes que viven y aman la naturaleza. Las truchas, los salmones, los rebecos, los corzos o las cabras son a menudo las figuras de un escenario natural de ensueño que colma las expectativas de los pescadores, cazadores, caminantes, piragüistas y en general de los que disfrutan con las actividades en una naturaleza virgen.


Como no podía ser de otra manera Peñamellera Alta tiene profunda huella indiana - especialmente en Alles, la capital del concejo, y también tiene honda huella prehistórica, teniendo en cuenta que en la cueva de Llonín se guardan a buen recaudo unas de las mejores pinturas de todo el arte rupestre europeo. Rozagás, Ruenes, etc. son otros nombres de pueblos y aldeas donde la vida rural asturiana se ha detenido en el tiempo. Quesos, miel, abejas y salmones, como los que se avistan en las cristalinas aguas del Cares al amanecer en cotos como el de Niserias…o a la altura del Puente La Vidre. Así es Peñamellera Alta.


Peñamellera Baja. -
El extremo más oriental de Asturias, personificado en Peñamellera Baja, nos sorprende con tesoros naturales y culturales. Muchos son los pueblos que llaman la atención por su ambiente de aldea asturiana y por las casas y palacios medievales, renacentistas, o indianos, que nos podemos encontrar y buen ejemplo de ello son, entre otros, Cimiano, Suarías, Merodio, Alevia, Narganes, Cerébanes o Abándames, ésta última fue la capital de las dos Peñamelleras y todavía conserva el esplendor y señorío propio de su rango con el mayor número de palacios y casas blasonadas de todo el valle.


Peñamellera Baja se asoma al Cares-Deva en todo su territorio, con cotos de pesca de singular belleza, como el Tilo, Monejo, El Coyú…, y a la Prehistoria con cuevas como La Loja. Puerta señera a los Picos de Europa, tiene su parte más agreste en Cuñaba o San Esteban, con bosque, mirador y título de Pueblo Ejemplar. El Cares-Deva, ese río sagrado, hace fértil a la Ribera, Para, Cerebánes y Cavandi , nos regala la Sauceda de Buelles y convierte a Panes, capital del concejo, en referencia internacional de la pesca fluvial del salmón. Además, Panes en su paseo de las escolleras ofrece al viajero una de las más bellas sendas fluviales de todo el oriente de Asturias.


Desde la mayoría de los pueblos de este municipio podemos disfrutar de diferentes y variadas rutas de montaña. Destacando las de los pueblos de San Esteban y Cuñaba por el Parque Nacional de los Picos de Europa.


Después de echar un vistazo al Museo de los Bolos, también en Panes, sabremos todo sobre ese deporte tan astur, y estaremos en condiciones de disfrutar contemplando San Juan de Ciliergo o el Puente Viejo de Robriguero, sin olvidarnos de degustar los magníficos quesos de Picos de Europa, cuyo certamen se celebra en Panes cada verano.


Ribadedeva. -
Acantilados de belleza espectacular, un mirador en Pimiango único en Asturias desde el que se contempla a un tiempo el picu Urriellu y la inmensidad del Cantábrico, una cueva, la del Pindal, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, con un centro de Interpretación muy próximo a la ermita de San Emeterio, y todo componiendo un conjunto de belleza natural realmente llamativa. En los alrededores y caminando un trecho, el Monasterio de Tina, cuyas ruinas son testimonio de un pasado de peregrinación y devoción que aún hoy mantiene viva la llama de la espiritualidad y fuerza telúrica de una zona vinculada desde siempre al Camino de Santiago de la Costa.


Fuera de la línea de la rasa litoral, la capital del concejo, Colombres, conserva el mayor y mejor conservado conjunto de arquitectura indiana de toda Asturias, representado de forma ostensible en la Quinta Guadalupe, sede de la Fundación Archivo de Indianos - Museo de la Emigración. Todo ello sin menoscabo de los ejemplos que hay en otros pueblos del municipio como son Villanueva o Noriega, donde la Torre Noriega simboliza el origen de los muchos linajes medievales de la zona.


Ribadesella. -
Cuenta con un espacio urbano de calidad, articulado por un amplio paseo marítimo en el que el río, la ría y la mar acompañan el recorrido por otros hitos de la villa: el Mirador de Guía, el Paseo de la Grúa y la Ruta Histórica del Puerto, el Paseo Princesa Letizia, y el de los Vencedores del Sella, la Playa de Santa Marina con sus espectaculares construcciones de Indianos levantadas a principios del siglo XX o la Ruta de los Dinosaurios en la Punta' l Pozu. Pero la joya de la corona es la Cueva de Tito Bustillo, declarada Patrimonio de la Humanidad.


En 1968 un grupo de espeleólogos se adentró en la cueva y se encontró en una de las galerías con un extraordinario conjunto de pinturas y grabados en las paredes. Desde entonces se vienen realizando estudios en el interior de la misma y hoy en día se puede afirmar que existen al menos 12 importantes conjuntos de arte rupestre a lo largo de toda la cavidad con gran variedad de pinturas y grabados que hacen que la Cueva de Tito Bustillo sea considerada como uno de los conjuntos rupestres más importantes del Arte Paleolítico mundial.


Además Ribadesella cuenta con una zona rural que ofrece interesantes visitas: la arquitectura popular y las casonas solariegas propiedad de antiguas familias conviven con un paisaje rural salpicado de pequeñas calas de extraordinaria belleza, cuevas con espectaculares formaciones geológicas, como la Cuevona de Cueves que da acceso al pueblo del mismo nombre, o dramáticos acantilados, con sus sorprendentes "bufones".


A lo largo del año tienen lugar en esta villa marinera diferentes actos culturales, festivos, deportivos… que la hacen única: las carreras de caballos en la Playa de Santa Marina, los conciertos de música de cámara en una espectacular cavidad con una acústica inigualable: la Cuevona de Ardines, el Festival de Jazz, el Descenso Internacional del Sella, única Fiesta declarada de Interés Turístico Internacional en Asturias, las fiestas con procesiones marineras del verano…


Sariego. -
Un territorio acogedor en el que siglos de historia han dejado marcada su huella. Han sido miles los peregrinos que han transitando por el mítico Camino de Santiago, pudiendo disfrutar de la hospitalidad de los "sareganos" en su ruta a Compostela, y maravillándose a su paso por estas tierras de los hermosos paisajes de un valle salpicado de fértiles pumaradas, pintorescos pueblos y pequeñas iglesias y capillas rurales, algunas de ellas de origen románico.


Sariego, cuya capital es Vega, se vuelca con las tradiciones, una de las más importantes la de su fiesta de "San Pedrín", declarada de interés turístico, en la que se puede disfrutar de la conocida misa en asturiano al abrigo de la cueva. No es casual que otras tradiciones estén muy presentes, como las esfoyazas o el mayado de sidra casera, o que exista una ruta de la toponimia por distintos pueblos y aldeas del municipio, donde unos paneles explicativos aluden al origen de los lugares y las historias que encierran.


Pocos saben que en su territorio nace el río Nora, en Valvidares, uno de los más importantes afluentes del Nalón, o pocos conocen que de las entrañas de sus tierras brotan aguas saladas que se pueden beber en la "Fuente del Pozu Salau"…Así es Sariego, una de las joyas de la Comarca de la Sidra.


Villaviciosa. -
El significado de su nombre está vinculado al concepto de fertilidad, y lo cierto es que este municipio hace honor a la etimología de su denominación. Tierra fértil, regada por la mayor ría de Asturias, Villaviciosa es espacio de pumaradas, algo que celebra cada dos años a través de su Festival de la Manzana, declarado fiesta de interés turístico regional. Además, es un espacio de huerta sabrosa, de buenes fabes, de sidra rica y de calidad, y si de la mar se trata, en su histórico puerto de Tazones - en el que desembarcó Carlos V cuando pisó suelo español por vez primera – se degustan los mariscos y pescados más top del Cantábrico, en un ambiente de puerto pesquero con sus casas colgada' sobre el mar que le dan un aire romántico y recóndito.


La capital del concejo, Villaviciosa, sede de una de las Semanas Santas más antiguas de Asturias, tiene un casco histórico muy agradable, donde se pueden ver palacios y blasonadas, y donde se puede contemplar, por ejemplo, la iglesia románica de Santa María de la Oliva… porque este municipio tiene interesantes muestras de Románico, como San Juan de Amandi o Santa María de Lugás, y de Prerrománico como San Salvador de Valdediós, impresionante conjunto de iglesia y monasterio.


Entre las bellezas naturales destaca la Ría, donde se realiza avistamiento de aves y observación de la biodiversidad y donde además se pueden practicar todo tipo de deportes náuticos con base en el Puerto de El Puntal y donde es habitual ver entrenamientos de piragüismo, por la gran tradición y cantera que hay en la zona de esta especialidad. Un recorrido por la ría nos lleva hasta los pantalanes de la fábrica de Sidra El gaitero, una de las más antiguas de Asturias y que junto a otras muchas bodegas (Llagares) del municipio es visitable. La playa de Rodiles – icono del surf -, la aldea de Sietes con sus antiguos hórreos, o el Camino de Santiago, son otros lugares de interés para el turista que visita este rincón de la Comarca de la Sidra.


Itinerario 2.
Un paseo por los Picos de Europa y su entorno. -
Si ya señalé la aparición de los Picos de Europa en su encuentro con los concejos de Peñamellera Alta y Peñamellera Baja, la cosa se sublima llegados a Cabrales, y así continuará en este viaje de regreso al centro oriental de Asturias por Onís, Cangas de Onís y Amieva. El Parque Nacional de los Picos de Europa es el gran espectáculo. En el Macizo Central están las cumbres más altas de la cordillera Cantábrica, con los Urrieles, donde está el Picu Urriellu, que es como lo llaman los cabraliegos, aunque otros lo conozcan como el Naranjo de Bulnes, con 2.519 metros de altitud.


Cabrales es cuna del montañismo mundial, pero también de los que gustan de rutear por senderos más sencillos, además de, junto con la Peñamellera Alta, donde se elabora el queso de Cabrales, con denominación de origen protegida. Cuenta con pueblinos singulares como Camarmeña, Tielve, Sotres, Berodia, Inguanzo, Carreña, Asiego… y diversos miradores al Urriellu como el del Pozo de la Oración o el de Pedro Udaondo, por citar algunos, además de muchas rutas donde la subida a Bulnes y la senda del Cares son las que cuentan con más público. Pero hay muchas más.


Y si Cabrales y Peñamellera Alta son las zonas donde se elabora el queso de Cabrales, Onís y Cangas de Onís es donde se realiza un queso no menos famoso: el Gamonéu.


Onís se encuentra en pleno corazón del Macizo Occidental de los Picos, cuya capital es Benia. Entre algunos de sus pueblos a descubrir están Demués, Gamonéu, que se reparte curiosamente entre los concejos de Onís y Cangas de Onís, y otros lugares como Remís, Sirviella, Castru, Avín o Villar. Imprescindible conocer alguna quesería de gamonéu del valle, variedad que hacen todo el año, pues el del puerto, estacional y artesano, sólo se elabora en el puerto en los meses de verano.


Llegados al concejo de Cangas de Onís, centro turístico de esta zona, su capital, Cangues d'Onís/Cangas de Onís, es bullir de idas y venidas de los viajeros buscando, además de recuerdos que comprar para los suyos, hacerse la foto obligada junto al puente medieval, de trazado romano, del que pende la Cruz de la Victoria, que representa a Asturias y a todos los asturianos. Desde el punto de vista cultural, Cangues d'Onís/Cangas de Onís tiene, sin duda, una riqueza tremenda.


Baste citar como visitas obligadas, apenas por nombrar algunas, las de la cueva del Buxu, el dolmen de la Santa Cruz y Abamia. En el concejo es imprescindible visitar el santuario de Cuadonga/Covadonga, la basílica de Santa María la Real, por supuesto a la Santina, la Virgen de Cuadonga/Covadonga, patrona de todos los asturianos, en la Santa Cueva, y, sin duda y también, los lagos y todo el espacio natural comprendido en el Parque Nacional de los Picos de Europa, de una belleza abrumadora.


Tesoros de la naturaleza nos aguardan también en los cercanos concejos de Amieva y Ponga. Amieva se encuentra en el valle alto del río Sella. Su construcción más antigua es Santa María de Mián. Tiene varias casonas de interés, así como puentes atrayentes para la fotografía, como el de los Graznos, a la entrada del impresionante desfiladero de los Beyos. No olvidemos además que tanto aquí como en Ponga se elabora el famoso queso de Beyos.


Una de sus rutas guapas y sencillas es la del Beyu Pen, sin olvidar también la de La Jocica. Sames, Vis y Carbés son algunos de sus pueblinos guapos, además del impresionante valle de Angón.


Y si Amieva encanta, lo mismo pasa con Ponga. Su parque natural es un espectáculo con mayúsculas. La capital, San Xuan/San Juan de Beleño, invita a callejearla, así como pueblos como Tarañes, Sobrefoz, Sellañu, Viegu, Abiegos, Valle Moru (pueblo abandonado), Tanda, Vibuli o Cazu. Precioso el puerto de Ventaniella, y no lo es menos el bosque de Peloño, así como la carretera que, tras pasar Viegu, desciende hasta el desfiladero de los Beyos para descubrir allí arriba encaramado el pueblo de El Beyu. Imprescindible la visita al Centro de Interpretación del Parque Natural de Ponga, que se encuentra a la salida de San Xuan/San Juan de Beleño.


Finaliza este viaje por el Oriente en Piloña y Parres. Piloña tiene por capital L'Infiestu. Pensar en Piloña es pensar en la ruta de las Foces del Infierno, el santuario de la Virgen de la Cueva, la cueva del Sidrón, el reino de la avellana, los hórreos y paneras del pueblo de Espinaréu y la arquitectura tradicional bien conservada en el barrio del Valledal, en Villamayor.


Entre los pueblos con encanto está Anayo, desde donde de nuevo hay unas vistas espectaculares de los Picos. Cerecea, San Román, Valles, Valle, El Texedal y Santianes son otros. Y de Piloña, al concejo de Parres, cuya capital es Arriondas/Les Arriondes, sobradamente conocida en el mundo por ser de donde parten los piragüistas que participan cada año en el Descenso Internacional del Sella, emblemático río asturiano, para finalizar en Ribadesella/Ribeseya. La conocida como "Fiesta de les Piragües" fue fundada en 1930 por Dionisio de la Huerta, Manés Fernández y Alonso Argüelles. Entre las rutas más destacadas están la subida al Picu Pienzu, que la gente suele iniciar a la altura de La Cruz de Llames o desde el Fitu, y la subida a La Mota Cetín. Pueblos pintorescos son Arenes, Llames y Vallubil.


Más información de los concejos del recorrido



Amieva. -
Ríos, aguas cristalinas, cañones, gargantas y montañas, paredes de escalada, sendas de serena belleza, valles míticos, mitología, quesos…Esencias de Amieva


Agua y roca, ésta es una de sus esencias. Abrupto y escarpado, montañoso, así es el paisaje de Amieva, surcado además por ríos míticos como el Dobra y el Sella, que configuran buena parte de su orografía. Con una parte de su territorio en el Parque Nacional de los Picos de Europa, protegida y rural, Amieva es un importante centro de escalada para quienes desean entrenarse de cara a afrontar gestas mayores en los grandes macizos del Parque, y la angostura de sus gargantas hace que sea territorio idóneo para el barranquismo y también para el rafting.


Está claro que su especialidad son las experiencias de montaña, rutas incluidas como el Camín de la Reina, la senda de la Jocica, la del Arcediano o la del Beyu Pen, que combina naturaleza y mitología asturiana y es una de las pocas que lo hace en Asturias.


Amieva atesora belleza y riqueza, y como ejemplos el Valle de Angón o el desfiladero de los Beyos, que comparte con Ponga y que da nombre a uno de los quesos más sabrosos y renombrados de la comarca de Picos de Europa.


Cabrales. -
Territorio montañoso donde los haya, Cabrales está en el vigoroso corazón de los Picos de Europa pues buena parte de su territorio conforma el Macizo Central de los Picos. Muchos son los hitos en forma de cumbre y hazaña que podemos destacar de Cabrales pero hay sobremanera uno que marca esta tierra, el Picu Urriellu o Naranjo de Bulnes, la última conquista entre las grandes cumbres europeas, allá por 1904, y que durante los siglos XX y lo que va del XXI ha continuado inspirando grandes retos.


Cabrales une así su historia al de nombres míticos de la exploración y la escalada como Pedro Pidal y El Cainejo, los pioneros, y tantos otros… algunos que dan incluso nombre a miradores como Pedro Udaondo en Asiegu… Y más nombres, ésta vez de pueblos con vistas o con ambiente y hábitos de alta montaña como Pandiellu, Camarmeña, o Bulnes, con funicular incluido, Tielve, Sotres o Poncebos… sin olvidarnos de la Ruta del Cares y el río que le da nombre.


Y además, a los grandes iconos de roca caliza como el Urriellu, Horcados Rojos, Cabrones, Torrecerredo, se suma uno que tiene que ver con la tradición ganadera y de pastoreo de esta tierra, y es el otro que la hace universalmente conocida: el queso Cabrales, que cuenta incluso con una Cueva-Exposición en Arenas, y con un concurrido festival.


Cangas de Onís. -
Porte regio el de su capital, como corresponde a la que fue cuna de la Reconquista y primera ciudad y corte de la Monarquía Asturiana, la primera de la Península Ibérica. El mítico Puente Romano con su Cruz de la Victoria colgante y uno de los monumentos más fotografiados de Asturias es el símbolo de la animada capital canguesa, donde no falta el culto a la gastronomía, interesantes tiendas gastronómicas y un mercado dominical donde se adquieren los productos más sabrosos de la huerta y los mejores quesos de Picos de Europa.


Cangas de Onís, una de las puertas de los Picos de Europa, vió nacer el Parque Nacional de la Montaña de Covadonga, hoy Parque Nacional de los Picos de Europa, y en su seno acoge el Real Sitio de Covadonga y los Lagos Enol y Ercina, con su paisaje de cumbres y majadas, y con el aspecto casi lunar de las antiguas minas de hierro de Buferrera o la espectacular visión de la Vega de Comella, testigo de la riqueza geológica de esta zona. Una tierra de paso hacia la meseta, de pastoreo y ganado, de quesos, de montañeros y escaladores, de pescadores de salmón, de ribereños, de culto a ríos como el Sella, el Güeña o el Dobra...


Onís. -
Onís está en las alturas, teniendo en cuenta que su territorio pertenece al Parque Nacional de los Picos de Europa y que una de sus características orográficas y de sus atractivos turísticos es la altitud. La mayoría de sus aldeas más emblemáticas, como Demués, Gamonéu, Boviarriba o Boviabaxu están en su zona alta, y si alguna nota cultural y gastronómica distingue al municipio es que su capital, Benia, se convierte en la gran referencia del queso Gamonéu, uno de los más valorados de Picos de Europa, con el festival que cada año tiene lugar a finales de octubre.


La belleza natural de este municipio es innegable y por eso es una zona ideal para el senderismo y en general las actividades en la naturaleza, una naturaleza que muestra todo su esplendor en lugares como la Cuevona de Avín y Centro de Interpretación de la Fauna Glacial o la Cueva La Peruyal, en majadas de inusitada belleza como la de Belbín, que parece sacada de un cuento, o en la imponente mole de piedra caliza del Cornión…


Si de palacios, casas principales, casonas de aldea, torres medievales y otras joyas arquitectónicas se trata, Onís atesora un importante patrimonio, en lugares como Benia, Talaveru, Villar o Sirviella, donde llama la atención su torre medieval del siglo XVI…


Parres. -
Río y montaña, Sella y Sueve. Ahí está Parres. En medio del oriente de Asturias, como cabecera de comarca, y como balcón a los Picos de Europa, en un espectáculo único de sinfonía de montañas que se puede vivir, entre otros, desde el Mirador del Fitu o desde el Picu Pienzu, el más alto de la Sierra del Sueve, esa mole montañosa que se asoma a la orilla misma del Cantábrico.


Parres, de tradición agrícola, industrial y artesanal – sobretodo artesanía de la madera -, ha afianzado su atractivo turístico en las últimas décadas gracias a su protagonismo en el Descenso Internacional del Sella, la única Fiesta de Interés Turístico Internacional que tiene Asturias. La mítica salida de las Piraguas desde el Puente Emilio Llamedo de Arriondas/Les Arriondes es una experiencia absolutamente recomendable…


Cuna de excepcionales piragüistas y pescadores – el salmón y la trucha son los pobladores más codiciados del Sella - es también pionera en las actividades de turismo activo en el descenso de ríos, y es territorio apto para el ocio en la naturaleza. Otro de sus atractivos más poderosos es la gastronomía, tradicional en unos casos – son famosos por ejemplo sus postres vinculados a la castaña -, e innovadora en otros. También en este campo, Parres es pionero: es el primer concejo de Asturias que tiene dos restaurantes con Estrella Michelín, que corresponden a los afamados chefs Nacho Manzano (tres estrellas), y José Antonio Campoviejo (una estrella).


Piloña. -
Piloña cuenta con un extenso y conservado entorno natural, envuelto en montañas, sierras y picos, que lo convierte en destino preferente para la práctica de actividades de montaña. Cuenta con tres núcleos de población importantes, L'Infiestu, su capital, Villamayor y Sebares.


En la villa de Infiesto, el viajero encontrará el Santurario de la Virgen de la Cueva, situado a la vera del río del mismo nombre, cuyos primeros testimonios escritos datan del siglo XVI, aunque existen leyendas que se remontan varios siglos atrás. Rehabilitado recientemente, el recinto dispone de una amplia área recreativa.


En L'Infiestu también encontramos la Casa del Tiempo, que ofrece a sus visitantes un recorrido por la historia de la relojería, con más de 100 relojes y 500 piezas de relojería de diversas épocas y procedencias.


De obligada visita es el ábside de Santa María de Villamayor, parte de la antigua abadía datada en el año 1003 y declarado monumento nacional en 1931.


En Sebares encontramos la iglesia de San Pedro y en la parroquia de Sorribes, la iglesia de San Pablo y el Palacio de Sorribes de los siglos XVI y XVII respectivamente e históricamente ligados a los condes de Peñalva.


En Espinaréu nos espera un conjunto etnográfico único, una de las mayores concentraciones de hórreos de España, y punto de partida de numerosas rutas de montaña, como la que lleva al Pico Vízcares, techo del concejo con 1420 metros de altura.


Contamos también con varios espacios protegidos, como la Sierra del Sueve, hogar del mítico asturcón, donde este caballo, único en el mundo, vive en completa libertad. En agosto se celebra la Fiesta del Asturcón, declarada de Interés Turístico Nacional, en la majada de Espineres, allí se lleva a cabo el marcaje de potros y exhibiciones de diversos deportes y actividades tradicionales.


En Borines/Boriñes se localiza la Cueva del Sidrón, de gran importancia arqueológica y paleoantropológica, la riqueza natural de la zona la hizo que fuera declarada Reserva Natural Parcial.


Piloña es la capital de la avellana, este fruto forma parte de la identidad de nuestro concejo, que celebra un importante festival anual dedicado a este recurso tradicional.


Ponga. -
Ponga, cuyo territorio está declarado Parque Natural y Reserva de la Biosfera, es un paraíso para el turismo activo. A las inmensas posibilidades de senderismo, en lugares tan emblemáticos desde el punto de vista de la riqueza boscosa como el tupido hayedo de Peloño, está la posibilidad de disfrutar las aguas bravas y practicar rafting o barranquismo, éste último en los cañones de Vibuli y Carangres. Ponga ofrece, por tanto, todas las versiones del agua: ríos de alta montaña, como el Ponga y el fronterizo Sella, cascadas, cañones y también aguas termales de alta calidad en el Balneario de Mestas. Para completar una piscina pública con unas vistas increíbles al Tiatordos y al cordal de Ponga.


Su orografía, escarpada y abrupta, da mucho juego también para los aficionados al deporte de la bici, que pueden realizar actividades con bicicletas híbridas. Si lo que preferimos es el arte, el patrimonio y la etnografía, siempre queda la opción de visitar el Ecomuseo de Beleño dedicado a la madera y ubicado en la capital San Xuan/San Juan de Beleño, ir a las ermitas de Ventaniella o Arcenorio, al palacio de Sobrefoz, al Señoriu de Cazu o a las Aldeas de Tarañes o Viegu…y así tener una completa visión de lo que Ponga aporta al paisaje, cultura y costumbres en Asturias.