VAMOS A PESCAR YETI

Un curioso crustáceo ha sido encontrado en los fondos marinos cercanos a la Isla de Pascua. El ejemplar de Kiwa hirsuta fue hallado en una expedición oceanográfica organizada por el Monterey Bay Aquarium Research Institute (MBARI), en la Dorsal de Pacífico-Antártico, al sur de la Isla de Pascua, a 2.228 m de profundidad. La especie ha sido descrita por Enrique Macpherson (CSIC), William Jones (MBARI) y Michel Segonzac (IFREMER), en un trabajo publicado en la revista Zoosystema. Una descripción de una nueva familia en este grupo de animales no se hacía desde el siglo XIX. El ecosistema del “Cangrejo Yeti” o “Kiwa hirsuta”, se localiza en las chimeneas hidrotermales que se encuentran en el fondo marino del lugar y cuyas emisiones son letales para la vida animal.
El cangrejo yeti (Kiwa hirsuta) es un crustáceo decápodo recientemente descubierto en el Pacífico sur; es el primer miembro descubierto de una nueva familia, los Kiwaidae.
El nombre de Kiwa hirsuta es en honor a la diosa Kiwa en la mitología polinesia. El cangrejo es de gran tamaño (15 cm con las pinzas extendidas) y ha recibido el nombre vulgar de "cangrejo yeti" por su color blanco y abundantes sedas. Estas sedas están cubiertas de colonias de bacterias cuya función se está estudiando. Los investigadores especulan que quizás el cangrejo cultiva y come esas bacterias. Su pariente mas cercano conocido es el cangrejo ermitaño.
COMO RECONOCERLO.- El cangrejo Yeti es un crustáceo muy diferente a cualquier otro. Mide unos 15 centímetros y tiene 10 patas (como las cigalas). Es ciego, no tiene ojos y en su lugar solo queda un vestigio de ellos, una membrana. 
Su concha del cuerpo es blanca y lisa y sus pinzas están cubiertas de pelo. Así que, con lo blanco y peludo que es, no es de extrañar que los científicos que lo descubrieron lo apodaran como cangrejo Yeti. Los pelos que lo cubren están cubiertos de colonias de bacterias cuya función todavía se desconoce. Y es que, a pesar de lo llamativo que es este animal, el cangrejo yeti no se había descubierto hasta poco. Los investigadores especulan que quizás el cangrejo cultiva y come estas bacterias. Otra opción que barajan es que el cangrejo podría utilizar estas bacterias para eliminar minerales tóxicos del agua en la que viven.
QUE COME.- El equipo de científicos que lo descubrió son franceses, del Instituto para la Explotación del Mar. Estaban en un submarino de investigación sumergidos en una zona del océano Pacífico jamás explorada, a unos 2.300 metros de profundidad cuando vieron al animal.Se dieron cuenta enseguida, por lo original y raro que era, que no estaba clasificado en los libros zoología. Rápidamente pidieron al piloto del submarino que lo atrapara no sin antes observar la escena que estaba teniendo lugar: dos ejemplares peleándose por una gamba.
La escena de la gamba hizo pensar a los investigadores que el cangrejo era carnívoro y el lugar donde fue hallado, cercano a aguas hidrotermales tóxicas, les hizo sospechar que en sus pinzas, en su pelos, vivían bacterias en simbiosis.(Teoría equivocada). 
Ellas se encargarían de limpiar de productos tóxicos el agua procedente de las fumarolas submarinas. No iban desencaminados, pero tampoco acertaron. La respuesta al enigma de los pelos y de su alimentación llegó con el descubrimiento de un primo de este Yeti. 
Otro equipo de científicos, estos de la Universidad Estatal de Oregon, descubrió, en Costa Rica, también en aguas profundas, cangrejos Yeti con las pinzas hacia arriba, laxas, sueltas, dejándose mecer por las aguas. A este nuevo animal, un poco más pequeño que el Kiwa hirsuta, lo llamaron Kiwa puravida. Los cangrejos Yeti tienen muchísima vida encima, tienen un criadero de bacterias en sus pinzas que les sirven de alimento. Así que tienen comida disponible siempre que lo necesiten. El movimiento de vaivén de las pinzas sirve para favorecer el suministro de gases disueltos a las bacterias. No obstante, y a pesar de este gran descubrimiento no se puede asegurar que el 'hirsuta' coma como el 'puravida'. Y es que solo existe un ejemplar en manos de los científicos, el de la gamba.
Como auténticos granjeros, cuidan y hacen crecer los microorganismos que viven en sus pinzas y después se los meriendan. Y esto no tendría más interés si no fuera por lo que comentaba antes: no son organismos fotosintéticos, es decir, que crecen con la luz del sol ellos solitos. A mil metros no hay luz del sol, y la única forma de crecer para una bacteria bien plantada es obtener la energía de los compuestos químicos del fondo marino, (como decimos los biólogos, bacterias quimiolitotrofas)
Y estos cangrejos lo saben, así que, cogen su huertecito de bacterias, lo pasean por la sima y le dan un meneo para ayudar a su oxigenación y que lleguen todos los elementos químicos que necesitan: sulfuro de hidrógeno, metano… a su plantación privada.
DONDE VIVE.- La especie Kiwa hirsuta se encuentra en las zonas basálticas que rodean la fuentes hidrotermales de la zona. Es omnívora, no tiene ojos y los estudios genéticos la emparentan con los Galateidos y grupos afines, aunque morfológicamente se parece a los Aéglidos, cuyos representantes actuales sólo se encuentran en ríos y lagos de América del Sur. Y es que este animal vive en las profundidades marinas en las proximidades de chimeneas hidrotermales. Estas chimeneas emiten gran cantidad de minerales tóxicos, y al mismo tiempo, generan la energía que mantiene con vida el ecosistema del cangrejo yeti, ausente de luz solar. Este cangrejo vive en fuentes hidrotermales a lo largo de la dorsal Pacífico-Antártica.
INDICACIONES PARA LA PESCA.- Como en otros casos cuando se descubre una nueva especie, ya es necesario proteger su hábitat, en este caso, intentar salvar al cangrejo de la pesca de arrastre que se realiza en el fondo de las aguas internacionales. Todos los detalles relacionados con el descubrimiento, fueron publicados en la revista del Museo de Historia Natural de París.


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