VAMOS A PESCAR TORTUGA GOLFINA

La tortuga golfina, tortuga del golfo, tortuga olivácea o también llamada tortuga lora (Lepidochelys olivacea) es una especie de tortuga de la familia Cheloniidae; es la más pequeña de las tortugas marinas.
Esta especie posee un carapacho casi circular, su anchura ocupa cerca de 90% de su longitud, con márgenes ligeramente levantados. Su cabeza es mediana y subtriangular, el carapacho ocupa alrededor del 22.4% de longitud, con dos pares de escamas prefrontales y pico corneo no aserrado, pero con un reborde alveolar. El carapacho tiene más de 15 escudos mayores: cinco dorsales y cinco pares laterales, el par lateral anterior con contacto con el escudo pre-central. Puentes de plastrón con cuatro escudos inframarginales, cada uno con un poro muy conspicuo. Una o dos uñas en el borde anterior de cada aleta.

Al igual que en las otras especies de tortugas marinas, los machos son diferentes de las hembras por su cola más larga y las uñas más desarrolladas y arqueadas. El color del dorso (inclusive cabeza y aletas) gris-oliváceo o amarillento, generalmente son susceptibles a alojar epibiontes; región ventral crema a gris-verdoso clara, con manchas oscuras en los extremos de las aletas; flancos de cuello a veces ligeramente amarillento o rosáceos. En cada aleta anterior tienen una uña, que en los machos se encuentra más desarrollada y en forma de garfio que la utilizan para sujetar a la hembra durante el apareamiento. Por la forma y tamaño de sus aletas, al salir a la playa o desovar dejan una huella muy superficial, con un ancho típico de 80 cm y marcas diagonales alternas (asimétricas) hechas con la aleta anterior

Sus huevos tienen un diámetro promedio de 39.7 mm (N=1 114) y un peso de 34.2 g (N=1 114). Los nidos varían de 54 a 189 huevos y una media de 110.6 (N=65 882). Crías: longitud media del carapacho de 43.5 mm (N=370) y un peso de 16.2g (N=534). Adultos: longitud del carapacho (en línea recta) de 51 a 78 cm, promedio de 67.6 cm (N=844). Peso de 33 a 52 kg, promedio de 38.1 kg (N=139).
La tortuga golfina es considerada como la más abundante de todas las tortugas del mundo, debido a su distribución circunglobal y al hecho de que esta especie anida en mayores números con respecto a otras especies de tortugas marinas.

Se alimentan de organismos como langostillas, huevos de peces e incluso colonias de cordados, así como de crustáceos, moluscos, peces y salpas
Es muy común encontrar en las playas de anidación o en la captura comercial, tortugas que presentan defectos físicos de características tan particulares que hacen suponer que fueron causados por ataque de depredadores. Los daños más frecuentes son escotaduras semicirculares en el borde posterior del carapacho o la pérdida parcial de una aleta, generalmente la posterior. En ocasiones se observan casos más drásticos, como la pérdida total de una aleta anterior o las dos posteriores o una posterior y parte del carapacho Ver, lo cual indica que el ataque lo efectuó algún animal de gran tamaño.

COMO RECONOCERLA.- Se les da el nombre común “lora” por la forma de pico de su mandíbula, el pico es córneo, no es aserrado pero tiene con un reborde alveolar interno la cual facilita su alimentación. La cabeza tiene forma triangular y mide hasta 13 cm. de ancho, con dos pares de escamas prefrontales. La forma de su caparazón es circular y plana, y se distingue debido a su número alto y variado de escudos costales, que puede ser de seis hasta nueve pares. (Se caracteriza por tener un caparazón casi circular, este tiene más de 15 escudos mayores, cinco dorsales y frecuentemente más de cinco pares laterales, aunque también puede presentar desigualdad en el número de escudos en ambos lados; el par lateral anterior está en contacto con el escudo precentral.). El plastrón tiene cuatro escudos inframarginales Su caparazón es de color verde (olivo) o gris oscuro, mientras que el plastrón es de color crema y contiene un poro pequeño y distintivo cerca del margen posterior de cada uno de los cuatro escudos inframarginales.
La cola del macho se asoma por debajo del caparazón. Posee dos garras en cada una de sus cuatro extremidades. Mide aproximadamente de 60 a 70 cm; de adultos presentan un color verde olivo. El caparazón tiene forma de corazón o redondeado, su longitud promedio en los adultos, es de 67 cm, con un peso promedio aproximadamente de 38 kg, y máximo de 100. En los adultos la coloración del caparazón es gris oliváceo o amarillento, el plastrón va de crema a gris verdoso con manchas oscuras en los extremos de las aletas. Las crías son dorsal y ventralmente de color gris oscuro a negro; en ocasiones la concha y aletas presentan un delgado borde amarillento. Su cuerpo es mas alto que la otra especie de su familia (L. kempii), la cual se encuentra principalmente en el Golfo de México y la costa este de los Estados Unidos de América.

REPRODUCCIÓN.- La tortuga lora anida en forma masiva en eventos llamados “arribadas,” además de llevar a cabo anidaciones solitarias. Durante este fenómeno, que puede ser pronosticado por las fases
de la luna y las mareas, salen miles y miles de tortugas para poner sus huevos en un periodo corto de unos 3 a 5 días. Durante la “arribada”, es común que las mismas tortugas destruyan la mayoría de las primeras nidadas debido a la alta cantidad de tortugas anidando en un área relativamente pequeña; sin embargo, ese fenómeno tiene la ventaja de disminuir la depredación de los nidos al satisfacer rápido a los depredadores los huevos al depositarse y las tortuguitas al nacer, aumentando la posibilidad de que otras lleguen al mar. Las hembras anidan uno, dos o hasta tres veces.

Las hembras se reproducen hasta que alcanzan una talla promedio de 60 cm., lo que les puede varias décadas. El cortejo y la copula se dan en el mar, por lo general cerca de la costa, este ocurre durante la primavera e inicios del verano. La hembra puede almacenar el esperma del macho y usarlo a lo largo de la época de apareamiento. 

La ovoposición se presenta de junio a diciembre, cientos de hembras llegan simultáneamente a las mismas costas a desovar, fenómeno conocido como arribada. Una hembra desova en un nido de 30 a 55 cm de profundidad, durante las noches, frecuentemente cuando la luna está en cuarto creciente o cuarto menguante.
 
En general las hembras no se reproducen cada año, la duración entre un periodo y otro depende del intervalo de remigración que va en un rango de uno a nueve años dependiendo de la especie. Tanto en el periodo de apareamiento como en la reproducción, las tortugas marinas se concentran espacial y temporalmente. Una hembra generalmente anida varias veces durante una temporada, el número promedio de nidadas es de dos a seis.

El número de huevos depositados por nidada puede ser de hasta 160, con una media de alrededor de 105, esto puede variar entre localidades. Los huevos son de color blanco y de forma esférica con diámetro de 3.2 a 4.7 cm. Las crías concluyen su desarrollo embrionario y eclosionan dentro de los 45-51 días siguientes a la puesta, dependiendo de la temperatura, misma que también determinará el sexo de las tortugas. Una vez que las tortuguitas eclosionan, por las noches, comienzan con una actividad llamada “frenesí de cría” que es un intenso periodo de movimiento en el nido, que detona la salida de las crías hacía la playa. El desarrollo de las crías ocurre en el mar, de las etapas tempranas de su vida, se tiene muy poca información.

QUE COME.- Las tortugas golfinas son omnívoras, alimentándose de cangrejos, camarones, langostas de roca, la vegetación marina, algas,caracoles, peces y pequeños invertebrados; a veces se alimentan lapiceros en aguas poco profundas.

Su alimentación es diurna y la realizan en aguas someras. Su dieta en la fase juvenil cambia drásticamente según su localización, en aguas oceánicas se alimenta de organismos pelágicos como angostillas y huevos de peces, mientras que en aguas costeras se alimentan de crustáceos, moluscos, peces y salpas. Aunque es netamente carnívora, se le puede llegar a ver alimentándose de algas. Su pico agudo y fuerte es una herramienta que le permite aprovechar diversos tipos de organismos tanto de fondo como de la superficie.

DONDE VIVE.- Aguas someras, por lo general a menos de 15 km de la costa. Prefiere mares poco profundos para alimentarse y asolearse. Sin embargo, también se observa en mar abierto. No se conoce mucho sobre su comportamiento, salvo que cada año, realiza migraciones a las playas de anidamiento. Es altamente gregaria y no sólo en la playa forma grandes arribazones, sino que en el mar con cierta frecuencia se ha observado la presencia de grandes flotillas, algunas termoregulando, otras aparéandose y otras más nadando en alguna dirección.

En un día típico, una tortuga que vive en aguas frías se alimenta en la mañana y se asolea por la tarde. Esto último no ocurrirá en aguas cálidas. L. olivacea se aleja o sumerge en el agua, en vez de enfrentar a un depredador. En tierra, los zorrillos, cerdos ferales y algunas serpientes se alimentan de los huevos de la tortuga. Las hembras maduras se defienden en tierra aleteando con sus extremidades anteriores.
Distribución: Habita en regiones tropicales y subtropicales en los océanos Pacífico e Índico, así como en el sur del Océano Atlántico. Generalmente se ubica entre las latitudes 40° N y 40° S. En México, se le puede encontrar en el Golfo de México y en las costas de Baja California, Sinaloa, Michoacán, Jalisco, Guerrero y Oaxaca. Abunda en el Pacífico oriental, predomina una mayor concentración de ellas en México, al sur de Panamá y Colombia.

INDICACIONES PARA LA PESCA.- Sus huevos son los más comúnmente consumidos por los humanos.Los pobladores del pueblo de Ostional, Guanacaste, subsisten comercializando los huevos depositados durante el muy particular e impresionante fenómeno masivo de anidación que ocurre enfrente de su comunidad (también ocurre en Nancite, Parque Nacional Guanacaste). Los pobladores sólo utilizan una porción de los varios millones de huevos que se depositan en esas 4 ó 5 noches al mes, durante la estación lluviosa. Los huevos restantes son protegidos.

Amenazas. La captura directa de los adultos y sus huevos, la captura incidental en pesquerías comerciales, especialmente los camaroneros, y la perdida de hábitat de anidación son las principales amenazas a esta especie.

Estado de Conservación. La Unión Mundial para la Naturaleza (UICN) la clasifica como una especie Vulnerable, lo que significa que tiene un alto riesgo de desaparecer.

Convención Interamericana de Tortugas Marinas. Desde tiempo atrás se han venido haciendo esfuerzos para conservar las distintas poblaciones de tortugas marinas que habitan en el Continente Americano a través de la participación de una gran variedad de entidades, tanto gubernamentales como no gubernamentales. La Convención Interamericana para la Protección y Conservación de las Tortugas Marinas (CIT), entró en vigencia en Mayo de 2001, como un espacio de dialogo y acción en las gestiones pro-tortugas marinas. En la actualidad once países Belice, Brasil, Costa Rica, Ecuador, Estados Unidos de América, Guatemala, Holanda (Antillas Holandesas), Honduras, México, Perú y Venezuela  
son partes contratantes, mientras que dos más, Nicaragua y Uruguay, han entregado los instrumentos de accesión ante el Gobierno de Venezuela, quien es el depositario oficial. La CIT es el único organismo internacional que establece instrumentos legales y lineamientos para que cada Parte pueda proteger y conservar las poblaciones de tortugas marinas y su hábitat, reducir la captura incidental y fomentar la cooperación internacional en la investigaron y manejo de las tortugas marinas, entre otros. Esta Convención permite excepciones al uso de las tortugas marinas y sus partes para satisfacer necesidades económicas de subsistencia, cuando dichas excepciones no menoscaben los esfuerzos para logra el objetivo de la presente Convención y la Parte establece un programa de manejo que incluya limites en los niveles de captura intencional.

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Un pequeño gesto para evitar broncas en la carretera

PETICIÓN A LAS MÁS ALTAS ESFERAS

Un niño necesitaba 100 €, y rezaba todos los días para que alguien se los regalara. Un día decidió escribir una carta a DIOS, pidiendo los 100 € y la mandó por correo. Cuando el Jefe de Correos vio a quién estaba dirigida la carta, decidió remitirla a la Presidencia del Gobierno. Al recibirse la carta, quedaron todos gratamente impresionados, y se cursaron órdenes a la Secretaría de Presidencia para enviarle al niño 10 €, pensando que como era un niño pequeño, esa cifra significaría una gran cantidad.
El niño, feliz con los 10 €, se sentó rápidamente a escribir una carta de agradecimiento, que decía:
Gracias, querido Dios, por mandar el dinero. Sin embargo, por alguna razón que no me explico, lo mandaste a través de Presidencia de Gobierno, y como era de esperar, estos corruptos cabrones me robaron 90 €. Seguro que pensaron que era la parte legal de su comisión. Ni la correspondencia de Dios respetan estos maricones.
http://jdelatorrebermejo.blogspot.com.es/
Feliz Fin de Semana y que tengáis buenos vientos 

VAMOS A PESCAR TORTUGA CAREY

La tortuga carey (Eretmochelys imbricata) es una especie de tortuga marina de la familia de los quelónidos, que se halla en peligro crítico de extinción. Es la única especie del género Eretmochelys. Existen dos subespecies, Eretmochelys imbricata imbricata que se puede encontrar en el océano Atlántico y Eretmochelys imbricata bissa, localizada en la región indo-pacífica.

Su aspecto es similar al de otras tortugas marinas. Tiene un cuerpo plano, un caparazón protector, y sus extremidades en forma de aletas están adaptadas para nadar en mar abierto. E. imbricata se distingue fácilmente de otras tortugas marinas por su pico puntiagudo y curvo con una prominente mandíbula superior (tomium) y por los bordes en forma de sierra de su caparazón. Aunque la tortuga pasa parte de su vida en mar abierto, se la encuentra más frecuentemente en lagunas poco profundas y arrecifes de coral, donde encuentra fácilmente su presa preferida, las esponjas de mar.
Algunas de las esponjas de las que se alimenta E. imbricata son conocidas por ser altamente tóxicas y letales para otros organismos por su alto contenido de óxido de silicio, lo que convierte a la tortuga carey en uno de los pocos animales capaces de alimentarse de organismos silíceos. También se alimentan de otros invertebrados, como tenóforos y medusas. 

A causa de las prácticas de pesca humanas, las poblaciones de Eretmochelys imbricata a lo largo de todo el mundo se encuentran en serio peligro, por lo que ha sido clasificada por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza como especie en peligro crítico de extinción. Varios países, como China y Japón, las han cazado por su carne, considerada un manjar. Los caparazones de las carey y el material que los constituye (también llamado carey) ha sido empleado para la confección de objetos decorativos.
 Asimismo, se denomina carey, por extensión, al material del que se conforman los caparazones de otras tortugas marinas empleados en idéntica producción artesanal. Según el Convenio sobre el Comercio Internacional de Especies de Fauna y Flora Salvaje Amenazadas (CITES), la captura y el comercio de estas tortugas y sus productos derivados son ilegales en muchas naciones.

E. imbricata tiene varias características anatómicas y ecológicas únicas entre las tortugas marinas, como ser el único reptil fundamentalmente esponjívoro conocido. Por ello, su posición evolutiva ha sido algo confusa. Análisis moleculares apoyan la probabilidad de que la familia Eretmochelydae haya evolucionado de antepasados carnívoros más que de herbívoros. Como la tribu taxonómica Carettini está formada por especies carnívoras (como Caretta caretta), la tortuga carey muy probablemente evolucionó a partir de ésta, en vez de la herbívora Chelonini, que incluye a Chelonia mydas.

COMO RECONOCERLA.- Su nombre común en ingles significa “pico de halcón”, debido a la forma de pico de su mandíbula superior. Tiene una cabeza relativamente estrecha (mide aproximadamente 12 cm. de ancho) con dos pares de escamas pre-frontales. Su caparazón tiene forma ovalada, escudos gruesos y superpuestos, un margen posterior marcadamente aserrado y cuatro pares de escudos costales; los escudos superpuestos son una característica única de la tortuga carey. Estos presentan una fuerte pigmentación de variaciones de anaranjado, amarillo y café, por lo cual son muy codiciadas comercialmente para elaborar artesanías. Su plastrón es de color amarillo pálido a blanco. La tortuga carey es una de las más pequeñas de todas las tortugas marinas, midiendo hasta 90 cm. de longitud y alcanzando hasta 80 Kg. Sus aletas delanteras son de longitud mediana en comparación con las de otras especies; además tienen dos uñas en cada aleta.

E. imbricata posee un caparazón que va de cardiforme (forma de corazón) a elíptico. Cabeza mediana y estrecha, pico córneo filoso, angosto y no aserrado en sus bordes. Las crías dorsalmente son café oscuro con márgenes claros, el vientre es del mismo color, presenta manchas más claras, con las puntas de las aletas generalmente más obscuras. Las tortugas adultas poseen los colores más atractivos y brillantes entre los quelonios marinos. La población del Pacífico generalmente es más obscura que la del Atlántico. Los escudos dorsales presentan brillantes manchas jaspeadas en formas radiales, cafés, amarillentas y rojizas. La cabeza y las aletas por lo común son más obscuras que el resto del cuerpo y generalmente sus
escamas presentan un borde blanco amarillento. El color del plastrón va de crema a blanco amarillento.

RESUMIENDO.- Eretmochelys imbricata tiene la apariencia típica de una tortuga marina. Como en los demás miembros de su familia, su cuerpo es plano y sus extremidades en forma de aleta están adaptadas a la natación. Las tortugas adultas tienen de media entre 60 y 90 cm de longitud de caparazón y entre 50 y 80 kg de peso, con un máximo registrado de 127 kg. Su concha o caparazón tiene un fondo de color ámbar, con una combinación irregular de bandas claras y oscuras de colores predominantemente amarillos y marrones difundidos a los lados. 

Los ejemplares jóvenes son negros, exceptuando el borde del caparazón, que es amarillo. Cuando nacen tienen forma de corazón y van adquiriendo forma oval cuando crecen. El color del borde serrado formado por las placas del caparazón se difumina con la edad. Los machos se distinguen por una pigmentación más clara, peto cóncavo, uñas más largas y una cola más gruesa. 

La carey tiene varias características que la distinguen de otras especies estrechamente relacionadas con ella. Su alargada y afilada cabeza termina en una boca parecida a un pico que, en su caso, es más pronunciado y afilado que el de otras tortugas marinas. Sus brazos tienen dos garras visibles en cada aleta.
Una de sus características más distintivas es el patrón de gruesas placas que forman su caparazón. Mientras que su caparazón tiene cinco placas centrales y cuatro pares a cada lado como varios miembros de su misma familia, las placas posteriores de la carey se superponen de tal manera que le dan al borde posterior de su caparazón una apariencia aserrada, parecida al filo de una sierra o de un cuchillo dentado. El caparazón de la tortuga puede llegar a medir por sí solo casi un metro de largo.

Sus huellas en la arena son asimétricas, ya que se arrastran por la tierra con un paso alterno. Esta forma de avance se diferencia de las tortugas verdes (Chelonia mydas) y las tortugas laúd (Dermochelys coriacea), que se arrastran de una forma bastante simétrica.
Son grandes nadadoras. Pueden alcanzar velocidades de hasta 24 km/h y hay registros de tortugas que han recorrido nadando 4.828 km. En el Caribe se han registrado inmersiones de tortugas carey a más de 70 metros de profundidad durante un periodo de más de 80 minutos.

REPRODUCCIÓN.- Como la mayoría de las tortugas marinas depende de diversos hábitat para su desarrollo, desde playas, arrecifes bentónicos pasando por aguas oceánicas pelágicas. Entre los veinte y cuarenta años, alcanzan la edad reproductiva y migran de sus zonas de alimentación a las de anidación. A veces, esto supone desplazamientos de miles de kilómetros en una dirección determinada, con el objetivo de anidar en las mismas playas donde nacieron. En potencia, son aptas para vivir y reproducirse durante décadas. Después de aparearse, las hembras salen a tierra, se desplaza hasta una playa arenosa y buscan sitios por encima del nivel de la marea alta para anidar. E. imbricata habitualmente anida entre la vegetación
terrestre o bajo ella. 
Perez-Castañeda encontraron que el 70% de los nidos fue depositado en a zona de la vegetación o zona supralitoral, mientras que solamente el 2.5% fue depositado en la zona abierta de la playa, esto derivado de la observación de 9, 059 nidadas en la Península de Yucatán. Las hembras cavan en la arena hasta 90 cm de profundidad una cámara (cántaro) donde depositan los huevos. El promedio de la puesta es de 140 huevos, pero puede llegara hasta 250. Los huevos son esféricos con un diámetro de 4 cm. El periodo de incubación es de 48 a 60 días, en promedio 54. No hay atención parental, la hembra deja los huevos en la playa, incubándose solos.

El periodo del desarrollo embrionario depende mayormente de la temperatura, varía entre siete y diez
semanas, 50-70 días. Como en el resto de las tortugas marinas, la temperatura de incubación determina el sexo. Ackerman (1997) estableció la temperatura umbral en 29.3 ° C, arriba de la cual se produce una mayoría de hembras y por debajo de ésta la mayoría son machos. Después de la eclosión, a las tortugas recién nacidas (neonatos) puede llevarles varios días emerger del nido, lo que habitualmente ocurre durante la noche, cuando la temperatura ambiental es baja. Una vez en la superficie de la playa, se arrastran hasta el mar y se adentran en el, alejándose de la costa. Tras varios años y diversas fases de desarrollo alcanzaran
la edad reproductiva y regresarán a desovar a la playa donde nacieron.

RESUMIENDO.- Todavía se desconocen muchas cuestiones sobre el ciclo vital de E. imbricata. Tienen unos intervalos de anidación de entre dos y cuatro años, aunque este periodo puede variar de nueve meses a diez años, según la zona; utilizan preferentemente lagunas aisladas de islas remotas a lo largo de toda su área de distribución. La época de apareamiento de la carey atlántica transcurre normalmente entre abril y noviembre. Para las poblaciones del océano Índico, como las de las Seychelles, ésta discurre entre septiembre y febrero.
 De igual forma que sucede con otras tortugas marinas, las carey se aparean en lagunas poco profundas cerca de las playas donde probablemente nidificarán. Tras el acoplamiento, las hembras arrastran sus pesados cuerpos hasta la playa durante la noche. Entonces se encargan de limpiar una zona y cavar un agujero donde depositarán sus huevos, usando sus aletas traseras. Después la hembra efectúa la puesta en el nido y cubre de inmediato los huevos con arena. Los nidos de E. imbricata del Caribe y de Florida generalmente contienen unos 140 huevos, aunque pueden llegar a 250, sin embargo, las nidadas notificadas en el golfo Pérsico son sensiblemente inferiores, con un promedio de unos 90 huevos. Tras el prolongado proceso, de varias horas de duración, la hembra vuelve al mar. La puesta es el único momento en que las tortugas carey abandonan el mar. 

La tortugas recién nacidas, que generalmente pesan menos de 24 gramos, abandonan el nido durante la noche después de aproximadamente dos meses. Estos recién nacidos presentan colores oscuros y el caparazón, en forma de corazón, mide aproximadamente 2,5 centímetros de longitud. De forma instintiva se dirigen al mar, atraídos por el reflejo de la Luna sobre el agua (un proceso que puede ser perturbado por fuentes de luz antropogénicas). Las crías que no alcancen el agua antes del amanecer probablemente terminen siendo alimento de diversos predadores, como cangrejos y aves limícolas. 

La carey se cruza fácilmente con otras tortugas marinas, como las tortugas bobas (Caretta caretta). Ciertos híbridos encontrados en Brasil o en Florida fueron viables y fértiles porque existían por lo menos desde dos generaciones. Se descubrió también un híbrido de tortuga verde (Chelonia mydas) en Surinam.
Poco se sabe sobre los primeros años de vida de las crías: tras alcanzar el mar, se cree que inician una etapa de vida pelágica (como otras tortugas marinas), durante un periodo de tiempo indeterminado. Aunque se desconoce su tasa de crecimiento, cuando los ejemplares jóvenes alcanzan cerca de 35 cm, pasan de un estilo de vida pelágico a uno asociado a los arrecifes de coral. Alcanzan la madurez sexual entre los 20 y los 40 años de edad.

Se estima que pueden vivir entre 30 y 50 años, aunque, debido a la falta de datos, no se sabe con exactitud la edad que pueden alcanzar en estado salvaje. Como otras tortugas marinas, las carey son solitarias durante la mayor parte de su vida; sólo se agrupan durante la época de apareamiento. Con anterioridad se las consideraba sedentarias, pero actualmente se sabe que son de marcado carácter migratorio. Debido a la dureza de sus caparazones, no tienen grandes predadores y existen pocas criaturas que sean capaces de morder a través de su concha protectora. Los tiburones y los cocodrilos marinos son algunos de sus depredadores naturales. También se tiene conocimiento de que algunas especies de pulpos y de peces pelágicos se alimentan de tortugas adultas.

QUE COME.- La forma que tienen la cabeza y el pico de esta especie le permite extraer comida de las grietas de los arrecifes. Su dieta consiste de esponjas, anémonas, calamares y camarones. La tortuga carey juega un papel ecológico importante en la salud del ecosistema de los arrecifes. Al ser altamente selectiva se alimenta solamente con tipos específicos de esponjas, lo cual le da oportunidad a otras especies para competir por el espacio y los nutrientes disponibles en el arrecife y les permite establecerse eventualmente en este espacio.

Aunque se sabe que son omnívoras, su principal alimento son las esponjas, que constituyen entre el 70% y el 95% de la dieta de las poblaciones de la especie en la zona del Caribe. Sin embargo, como ocurre con muchos espongívoros, E. imbricata se alimenta sólo de algunas especies seleccionadas, ignorando muchas otras. Las poblaciones del Caribe se alimentan principalmente de esponjas de la clase Demospongiae, y más concretamente las pertenecientes a los órdenes Astrophorida, Spirophorida y Hadromerida. Entre las especies de esponjas de las que se tiene conocimiento que forman parte de la dieta de estas tortugas se incluye Geodia gibberosa. Las carey también se alimentan de algas y cnidarios, como medusas y anémonas de mar. 

También son conocidas por alimentarse de un peligroso hodrozoo como la fragata portuguesa (Physalia physalis). Las carey cierran sus desprotegidos ojos cuando se alimentan de esos cnidarios, para evitar el contacto de sus cnidoblastos, que, sin embargo, no pueden penetrar en sus blindadas cabezas.
Las carey han demostrado ser muy flexibles y resistentes a sus presas. Algunas de las esponjas que le sirven de alimento, como Aaptos aaptos, Chondrilla nucula, Tethya actinia, Spheciospongia vesparium y Suberites domuncula, son altamente tóxicas (muchas veces letales) para otros organismos. 
Además, se tiene constancia de que E. imbricata escoge especies de esponja que poseen una cantidad significativa de espículas silíceas, como Ancorina, Geodia, Ecionemia y Placospongia. Con la excepción de algunos peces muy especializados de los arrecifes de coral, como el pez payaso (Amphiprion spp.), no se conoce ningún otro vertebrado capaz de tolerar una dieta tan tóxica.

DONDE VIVE.- La tortuga carey es la más “tropical” de todas las especies de tortugas marinas, al encontrarse típicamente en aguas tropicales y subtropicales del Atlántico, Pacifico e Índico, donde aparece en zonas de arrecifes de coral, áreas rocosas, estuarios y lagunas costeras. Se encuentra principalmente en el Mar Caribe, el norte del Golfo de México, las Antillas Mayores y Menores y a través de América Central hacia el sur hasta Brasil. En el Pacifico Oriental ha sido observada en el Golfo de California y los estados del noroeste de México y desde las costas centroamericanas hasta Colombia y Ecuador en América del Sur.
 Los adultos se encuentran principalmente en arrecifes de coral tropicales. Por lo general se las ve a lo largo del día descansando en cuevas y salientes en y alrededor de estos arrecifes. Como especie de marcado carácter migratorio, también se las puede encontrar en una amplia variedad de hábitats, desde el mar abierto hasta lagunas y manglares en estuarios. Aunque no se sabe mucho sobre las preferencias de hábitat durante sus primeros años de vida, se asume que E. imbricata, al igual que otras tortugas marinas jóvenes, son completamente pelágicas, con lo que hacen del mar abierto su hogar hasta que alcanzan la madurez.
La carey tiene un amplio área de distribución, y se la puede encontrar principalmente en aguas tropicales de los océanos Índico, Pacífico y Atlántico. De todas las especies de tortugas de mar, E. imbricata es una de las más asociadas con aguas tropicales. Se conoce la existencia de dos subpoblaciones principales, la del Atlántico y la del Índico-Pacífico

Subpoblación atlántica.- En el Atlántico, las poblaciones de E. imbricata pueden llegar tan al oeste como el golfo de México, y el área de distribución este alcanza hasta el sur del continente africano. El límite norte del área de distribución de la especie puede extenderse hasta el estrecho de Long Island, a lo largo del borde norte de los Estados Unidos. Al otro lado del Atlántico, se han visto tortugas carey en las frías aguas del canal de la Mancha, el avistamiento más al norte del que se tiene conocimiento. La región más al sur en la que se han visto ejemplares es el cabo de Buena Esperanza, en África. 

En el Caribe, son conocidas en la costa brasileña (en concreto Bahía), el sur de Florida y Hawái. También se han visto en las playas de Antigua y Barbuda. Costa Rica tiene lugares de anidamiento de E. imbricata, concretamente en las proximidades del Parque Nacional Tortuguero. La isla de Cuba es conocida por ser una zona de alimentación para las poblaciones de tortugas carey caribeñas. En Puerto Rico, las aguas en torno a la isla de Mona también sirven de lugar de alimentación a esta especie. Las costas sur y este de la República Dominicana cuentan también con lugares de desove y hábitats para juveniles, estas poblaciones se encuentran en zonas protegidas como la Isla Saona en Parque Nacional del Este y el Parque Nacional Jaragua. 

A pesar de ser una tortuga tropical, se han visto ejemplares de E. imbricata en áreas de latitudes tan altas de los Estados Unidos como Massachusetts y el estrecho de Long Island. También se las ha llegado a ver en aguas de Virginia.

Subpoblación indo-pacífica.- La población de la especie indo-pacífica se extiende a lo largo de toda la región. En el océano Índico, las carey se pueden ver a menudo a lo largo de toda la costa oriental del continente africano, incluidos los mares en torno a Madagascar y los grupos de islas vecinas. La variedad de la especie del océano Índico se extiende a lo largo de la costa de Asia, incluido el golfo Pérsico y el mar Rojo, por todo el litoral del subcontinente indio y a través del archipiélago indonesio y de la costa noroeste de Australia. La variedad pacífica de E. imbricata se limita a las regiones tropicales y subtropicales del océano. 
La población más al norte de la región se sitúa en las aguas del extremo sudoeste de la península de Corea y el archipiélago japonés. Esta variedad del océano Pacífico continúa, envolviendo toda la región del Sureste Asiático, toda la costa norte de Australia y, desde el sur de ésta, hasta la zona norte de Nueva Zelanda. Al otro lado del Pacífico, podemos verlas desde el extremo norte de la península de Baja California, en México, y a lo largo de las aguas de Centroamérica, especialmente en la Bahia de Jiquilisco en El Salvador ya que esta zona alberga aproximadamente el 40% de la población en todo el pacifico oriental, esta especie reside durante todo el año en la Bahía usando los canales del estero para alimentarse y aparearse, asimismo el resto se extiende por toda la zona de América del Sur hasta el extremo norte de Chile. 

En Filipinas se conocen varios lugares de nidificación de la especie. Se encontraron tortugas carey en la isla de Borácay. Un pequeño grupo de islas al suroeste del archipiélago filipino se denomina Turtle Islands (islas Tortuga) porque son conocidas como lugar de nidificación de dos especies de tortugas marinas, incluida la carey (la otra es la tortuga verde). En Australia E. imbricata nidifica en la isla Milman, en la Gran Barrera de Coral. En el océano Índico, el lugar más al oeste donde se tiene conocimiento sobre nidos de tortugas carey es en la isla Cousine, en las Seychelles, donde la especie está protegida legalmente desde 1994. Las islas interiores e islotes de las Seychelles, como la isla de Aldabra, son buenos lugares de alimentación para ejemplares jóvenes.

INDICACIONES PARA LA PESCA.- A lo largo de todo el mundo las tortugas carey son cazadas por los seres humanos, aunque esta práctica sea ilegal en muchos países. En algunas partes del mundo se capturan por ser consideradas un alimento exquisito. Desde el siglo V a. C. las tortugas de mar, incluidas las carey, se vienen consumiendo en China. 

Muchas culturas también usan los caparazones de estas tortugas con fines decorativos y son tan demandadas como el marfil, el oro y algunas gemas, alcanzando elevados precios en el mercado. En español el material que conforma las placas de su caparazón se denomina carey. Este material se utiliza en varios complementos personales, como las monturas de las gafas, anillos o pulseras y en multitud de objetos decorativos. En 1994 Japón dejó de importar caparazones de tortugas carey de otras naciones. Con anterioridad, el comercio de caparazones de carey japonés era de aproximadamente 30.000 kg de caparazones al año.
 En occidente sus caparazones ya eran utilizados por los antiguos griegos y romanos para la joyería, como peines, cepillos y anillos. La mayor parte del comercio mundial de sus caparazones se produce en el Caribe. En 2006, se comprobó que se disponía de una gran cantidad de caparazones en los países de la región, como la República Dominicana y Colombia.
La tortuga carey figura en el reverso de los billetes de 20 bolívares venezolanos y en los de 2 reales brasileños.

El ser humano ha propiciado que esta especie esté a punto de desaparecer, pues es capturada por su carne considerada un manjar, así como por su hermoso caparazón que es tan preciado y valuado como el marfil o el oro. Con el material “carey”, cuya denominación se utiliza en países de habla hispana, se fabrican utensilios decorativos, pulseras, bolsos, accesorios, cepillos, etc.
Debido a estas acciones descontroladas, convenios protectores de la flora y fauna en el mundo, han realizado convenios donde se prohíbe la importación y exportación de productos derivados de la tortuga carey, así como su captura y matanza.

Existe un consenso general sobre la consideración de las tortugas marinas, incluida Eretmochelys imbricata, como mínimo como especies amenazadas, debido a su longevidad, crecimiento lento y tardía madurez, así como su lenta tasa de reproducción. Muchas tortugas adultas mueren por la acción de los seres humanos, tanto deliberadamente como accidentalmente. Además, los lugares de anidación de las tortugas también están amenazados por la invasión humana y animal. Se sabe de algunos pequeños mamíferos que asaltan sus lugares de anidada y desentierran los huevos de las tortugas. En las Islas Vírgenes de los Estados Unidos, los nidos de E. imbricata (junto con otros nidos de tortugas marinas como Dermochelys coriacea) son frecuentemente atacados por mangostas tras la puesta. 

En 1996 Eretmochelys imbricata fue incluida en la Lista Roja de la UICN de especies amenazadas, clasificada como especie en peligro crítico de extinción. Su estatus como especie amenazada de extinción, fue cuestionada con anterioridad con dos propuestas que alegaban que esta tortuga (junto con otras tres especies) contaba con varias poblaciones estables significativas a lo largo de todo el mundo. 
Esas peticiones fueron rechazadas por la UICN basándose en su análisis de los datos presentados por la Marine Turtle Specialist Group (MTSG) que mostraban que la población mundial de tortugas carey se había reducido en un 80% en las tres últimas generaciones de la especie y que no se había producido ningún aumento significativo de las poblaciones desde 1996. A la vista de estos datos, la UICN asignó la consideración de en peligro crítico (CR A1) en el estatus de la especie. Sin embargo no se le aplicó el grado A2, porque la UICN consideró que no había datos suficientes que demostraran que su población fuera a tener una disminución de más del 80% en el futuro. 

Históricamente, E. imbricata fue catalogada por primera vez como especie amenazada por la UICN en 1982. Mantuvo esta consideración durante varias reevaluaciones: en 1986, 1988, 1990, y 1994, hasta su consideración como especie en peligro crítico de extinción en 1996.

La especie (junto con toda la familia Cheloniidae) fue incluida en el Apéndice I del Convenio sobre el Comercio Internacional de Especies de Fauna y Flora Salvaje Amenazadas (CITES). Por este Convenio, es ilegal la importación o exportación de productos derivados de estas tortugas, así como matar, capturar o acosar a tortugas carey