DONDE IR DE VACACIONES.


Disfrutando del Paraíso Natural. -
Asturias es el germen del turismo rural español, una forma de viajar que hunde sus raíces en la autenticidad de los pueblos. Asturias cuenta con dos marcas de calidad, que fueron pioneras en las certificaciones en el ámbito del turismo rural: Son "Casonas Asturianas", para los hoteles con encanto y arquitectura singular, y "Aldeas" -Asturias Calidad Rural-, para casas de aldea y apartamentos rurales, que son también un referente de excelencia alojativa.


Asturias fue pionera en el surgimiento y auge del turismo rural español. -
En los años 80 del siglo XX, y como resultado de la positiva evolución de esta forma de viajar y conocer nuevos destinos hoy dispone de una completa red de alojamientos, en la que destacan hoteles y apartamentos rurales, así como casas de aldea y núcleos de turismo rural. Todos ellos alojamientos con encanto y con una destacada calidad tanto en las instalaciones como en los servicios. Y todos ellos con ubicaciones y entornos de auténtico privilegio.


Taramundi, una pequeña y recóndita aldea en el occidente de Asturias, marcó el inicio del turismo rural, y en la actualidad se ha consolidado como uno de los destinos de esta modalidad turística más atractivos de España, recibiendo miles de visitantes cada año. El hotel La Rectoral de esta localidad fue el buque insignia de aquel experimento de turismo rural, que tanto éxito obtuvo. A partir de aquel momento, Taramundi y su modelo turístico marcaron un precedente que constituyó un antes y un después en la manera de entender, vivir y disfrutar el turismo rural. El turismo rural es una consolidada tendencia de ocio, en la que Asturias fue pionera, y en la actualidad posee una amplia y excelente oferta en este ámbito.


Y es que el turismo rural en Asturias ofrece muchos y variados alicientes: la autenticidad de pueblos y aldeas, la belleza paisajística del entorno y el encanto de multitud de rincones donde, a menudo, hórreos y paneras y otros elementos etnográficos cobran protagonismo. Además, hay muchas actividades de ocio para entretenerse: desde conversar con las gentes de la zona, hasta practicar senderismo o cualquier otra actividad de turismo activo. Y por supuesto, no puede faltar la visita a museos, conjuntos etnográficos, castros y otros espacios culturales.


Asimismo, la gastronomía es otro de los atractivos indudables del turismo rural de Asturias. Porque la cocina asturiana tiene una mezcla de tradición e innovación que la convierte en única, y porque cada recoveco de esa Asturias de pueblo es un lugar para el buen comer, con las mejores recetas y los mejores productos de la tierra, elaborados con una equilibrada combinación de mimo y sabiduría.


Parte esencial del turismo rural son también las actividades vinculadas al ecoturismo y agroturismo, y Asturias cuenta con una amplia y variada oferta en este ámbito. Asimismo, las tradiciones y celebraciones festivas, tan abundantes a lo largo de toda la geografía asturiana, son un aderezo perfecto para hacer del turismo rural una experiencia única donde tendrás una inmersión social y cultural completa y de lo más gratificante.


El turismo rural en Asturias te proporcionará momentos, escenarios y sensaciones que te resultarán inolvidables y que te dejarán siempre con ganas de repetir, sorprendido por la historia y la cultura, fascinado por la naturaleza y seducido por las gentes y los ambientes.


Porque el turismo rural de Asturias es mucho más que paisajes, mucho más que pueblos y aldeas, mucho más que alojamientos con encanto, mucho más que patrimonio cultural, mucho más que gastronomía… Es una vivencia que integra distintas esencias, siendo uno de los sustentos principales la hospitalidad y generosidad de los habitantes del Paraíso Natural.


El occidente de Asturias. -
Ni todo el verde es igual, ni el mar bate de la misma forma, ni suenan similares los pasos por el bosque; ni siquiera el clima dibuja el mismo paisaje en Asturias. El Occidente es color plata, que tal parecen algunos tejados de pizarra cuando llueve; tierras llenas de historia donde los romanos dejaron su huella buscando oro y ocupando los castros de los primeros pobladores. El Occidente es fuego y hierro, el golpeteo del mazo en la forja, los cortines en la montaña protegiendo la miel del oso, el vino de las vides astures, cascadas que resuenan en los bosques o esas truchas y salmones que se dejan ver por el Eo.


Fácil es enamorarse de los mares de niebla, de las imponentes brañas vaqueiras, de los reflejos del paisaje en el embalse de La Florida o Pilotuerto o de los pastos altos en los puertos donde los teitos son enseña de una cultura y una forma de vida que se niegan a desaparecer. Eso, sin olvidar los hórreos con tejado vegetal, o cómo conviven en algunas zonas ya cercanas a Galicia con los cabazos, ambas edificaciones tradicionales donde se guardan el grano y los alimentos en los pueblos, además de en las paneras.


Montaña, sí. Lagos, también. Y rutas para todos los gustos. Y también mar. Mucho mar y mucha playa seductora. Y entre idas y venidas, pueblinos auténticos con vecinos que también lo son. Amantes de las tradiciones y de los oficios olvidados sobre los que gustan hablar con quienes muestran interés en ellos. Gentes éstas, como en toda Asturias, que conquistan con su sencillez y su simpatía a ese viajero que quiere conocer la tierra que pisa para entenderla y disfrutarla mejor.


Un itinerario mágico: De Los Oscos al Eo. -
Taramundi, junto con los Oscos, cuenta con una importante historia en la transformación del hierro, siendo numerosa la presencia en su tierra de fraguas y mazos junto al río, además de batanes y molinos. En Taramundi, donde nació propiamente el turismo rural con la apertura del primer hotel, La Rectoral, en 1986, son muy famosas sus navajas y toda la cuchillería. Los que prefieren la artesanía alimentaria tienen que probar el pan, las mermeladas, la miel y los quesos que allí se producen.


Entre algunos pueblos singulares están Aguillón, As Veigas y Os Teixóis. Este último, además, es un museo en vivo, pues en él se muestra el funcionamiento de una pequeña central eléctrica, un batán y un molino. Los amantes de la artesanía tienen visita obligada en Bres al Centro de Artesanos, el Museo de la Cuchillería en Pardiñas, el Etnográfico en Os Esquíos, el del Telar en Taramundi y el de los Molinos en O Mazonovo. Pura magia también en los tres Oscos: Santa Eulalia de Oscos, San Martín de Oscos y Villanueva de Oscos. Las casas de piedra y tejado de pizarra siguen mandando en el paisaje.


Entre algunos pueblos singulares de Santa Eulalia de Oscos, están Ferreira, Pumares, Quintá o Busqueimado. Maravillosa la visita al mazo de Mazonovo, cuya actividad como ferreiro ha recuperado hace unos años el austriaco Fritz Bramsteidl. Imprescindible también una visita a la Casa Natal del Marqués de Sargadelos. Entre sus rutas más conocidas, la de La Seimeira y la que conduce al pueblo de A Coba, ya en Grandas de Salime, un rincón único y que no se olvida, con su caleya empedrada, su bosque, su río, el puente de piedra y el viejo y gran molino hace años en desuso.


Ya en San Martín de Oscos recomendable visitar su preciosa iglesia, así como el palacio de Mon y el exterior de la Casa de los Guzmanes. En cuanto a Villanueva de Oscos, tiene entre sus joyas el parcialmente restaurado conjunto monástico de Santa María de Vilanova. Visita muy interesante allí es la del Ecomuseo del Pan de Santa Eufemia.


El viaje que no cesa continúa hasta San Tirso de Abres, atravesado por una preciosa y singular ruta, la del ferrocarril, y donde el río Eo invita a los aficionados a la pesca a acudir hasta él por truchas y salmones en las épocas abiertas para ello.


Vegadeo, por su parte, es tierra de paso de los peregrinos que van a Santiago por la costa y, como sucede en buena parte del occidente asturiano, también cuenta con rutas tan interesantes como la del estraperlo y o la del Mazo de Meredo, una de las joyas etnográficas del municipio. Eso sí, no se puede abandonar la comarca de Oscos-Eo sin callejear por la preciosa villa de Castropol, o bien observar la infinitud del paisaje desde el mirador del Gremio de Mareantes, en el puerto de Figueras. Así como recorrer la senda de la Cascada del Cioyo.


Más información de los concejos del recorrido.



Castropol. -
Ría y mar, costa y montaña, Reserva Natural, ostras y deporte, puertos deportivos y astillero, gastronomía marinera, festejos, rutas con encanto, arquitectura indiana y palacios, cascos históricos… Así es Castropol, más de lo que te imaginas…


Castropol se baña en la Ría del Eo, una Reserva Natural que le da a este concejo costero aires al mismo tiempo fluviales y marinos. La ría es el marco perfecto para tranquilos paseos en barco donde se observan las especies de flora y fauna y la apacible vida de una ría en la que hay un poco de todo: cultivo de ostras, cuyas vistosas bateas en plena ría son visitables por los turistas, pesca, paseos en canoa o piragua, wind-surf, paddle-surf, vela, avistamiento de aves y un largo etcétera…


En definitiva, un oasis de tranquilidad y ocio inigualable, que tiene también como testigo al puerto de As Figueiras, un sitio acogedor con puerto deportivo y astillero, así como excelente cocina marinera. Otra de las bellezas naturales del concejo es su parte alta, destacando el Valle de Obanza y la Cascada de Cioyo.


La capital del concejo, la Villa de Castropol posee asimismo un casco histórico de interés cultural en el que se pueden contemplar señeros ejemplos de casas-palacio y arquitectura indiana. Un lugar que en los días del Corpus se viste de arte floral en forma de alfombra, dando pie a una de las celebraciones más originales y espectaculares de Asturias.


San Martín de Oscos. -
El tiempo transcurre lentamente, como detenido, en un entorno ideal para el relax total, para la vida contemplativa que se desgrana contemplando la envergadura y el impresionante escudo nobiliario del Palacio de Mon, o haciendo la ruta en torno a este paraje, o disfrutando con la llegada a la capital del municipio, Samartín, que deleita al foráneo con su hospitalidad, con su gastronomía, o con la visita a la iglesia parroquial o a la casa de los Guzmanes…


Si en Asturias hubiera que buscar o imaginar a los guardianes del tiempo, de la memoria, de las costumbres y la vida de los pueblos, sin duda uno de los más poderosos estaría en Los Oscos, una comarca que parece diseñada para la ciencia etnográfica y que puede colmar las expectativas de los viajeros e investigadores que quieren viajar al pasado… Una metáfora perfecta de este tiempo detenido es la Casa del Marco, en Villarquille, una muestra de la vida de los campesinos del occidente más recóndito y auténtico hasta bien entrado el siglo XX.


Por sus ríos y arroyos, sus fuentes, sus dulces valles, el color de sus bosques en otoño, y sus asequibles montañas, los Oscos y San Martín de Oscos en particular es un lugar más que idóneo para el senderismo.


San Tirso de Abres. -
Pueblo Ejemplar de Asturias 2011, ribereño del Eo. El paisaje natural y la morfología de San Tirso de Abres están marcados por el río Eo, que les da forma y belleza, convirtiéndolos en frondosos bosques de galería y dando forma a un espléndido valle fluvial con sus vegas fértiles y el discurrir del anhelado Eo. Río afamado por las capturas de salmones, de truchas y reos con sus aguas cristalinas sobre fondos pizarrosos donde suenan los cantos al rodar y las ranas al croar, ésos que se pueden ver desde el antiguo refugio de pescadores de Xesteira, al que se accede por un puente colgante…


El Eo transcurre modelando el paisaje de este enclave ribereño que recibe el sobrenombre de "la perla del Eo", quedando accesible en el paseo fluvial de O Chao y su área recreativa, lugares simbólicos de la apacible vida de este pueblo siempre acogedor que ofrece al visitante un recuperado y bien conservado patrimonio histórico-artístico visible en las capillas de San Juan, San Isidro y Santa Apolonia y en la Iglesia de San Salvador.


San Tirso de Abres ha visto y vivido a lo largo de los siglos el transcurrir del tren minero que transportaba limonita de hierro hacia destinos europeos en la pasada centuria, hoy se convierten en rutas para disfrutar.


Santa Eulalia de Oscos. -
Agua y fuego, tierra húmeda y verde, los elementos de la naturaleza toman forma en Santa Eulalia de Oscos, de una manera prodigiosa y bellísima… Y por supuesto Santalla, la capital de este concejo, es un espacio para disfrutar sin tapujos de la naturaleza y la cultura autóctona, que sus habitantes respiran como un patrimonio para compartir, y del que se sienten orgullosos.


Santa Eulalia de Oscos es tierra de precursores, y eso es lo que fue el Marqués de Sargadelos, avanzado de la siderurgia y de la industria de la cerámica, y su personalidad y entorno social queda a la vista en su Museo Casa Natal. También es tierra de ingenios, sobretodo hidraúlicos, teniendo en cuenta el talento local y la riqueza hidrológica del territorio. Pues bien, estos ingenios se pueden "palpar" in situ en el Conjunto Etnográfico de Mazonovo, donde el viajero cae en la cuenta de la capacidad de supervivencia e inventiva de las gentes del lugar, las mismas que son verdaderas especialistas en el manejo del telar o en el arte de las navajas, artilugios que componen gracias a su habilidad como "ferreiros"… y así se cierra el círculo del fuego y el agua…


Agua como la de la cascada Seimeira, que forma parte de una ruta de gran belleza, lo mismo que la del Forcón de los ríos… y ambas nos aportan esa sensación de inmenso manantial de fuego, luz y color que es Santa Eulalia de Oscos, verdadero paraíso del hierro que nos recibe en su capital, Santalla, con una obra escultórica, un clavo de cuatro metros, que simboliza esta devoción al hierro, y a los oficios tradicionales, dado que en la actualidad la cuchillería, el barro, el azabache, el telar y la herrería son actividades que hacen de este concejo un verdadero laboratorio en vivo de la Asturias de antaño.


Taramundi. -
Agua, tierra, hierro y fuego, ingenios hidráulicos, cuchillería y telar. Un mundo de costumbres y oficios tradicionales que se han conservado hasta la actualidad, y un lugar que es referencia en el turismo rural español: el Hotel La Rectoral, que hoy es un símbolo de esa transformación socioeconómica de la zona. Así es Taramundi.


Es referencia en el mundo por ser uno de los núcleos pioneros del turismo rural en España. El pueblo de Taramundi, capital del concejo, y su antigua casa rectoral saltaron a la notoriedad mediática en la década de los ochenta del siglo veinte por ser un experimento pionero y piloto de turismo rural en una zona entonces deprimida. Salió tan bien que hoy el municipio es emblema de este tipo de turismo y un modelo de desarrollo sostenible a seguir, en el que el turista disfruta de rutas a pie, en bici, etc., además de tener la posibilidad de degustar cocina tradicional de la tierra o adentrarse en el mundo de la cuchillería y las herrerías, cuya tradición se debe a la abundancia de hierro en la zona y se remonta a la Edad Media.


Los ingenios hidráulicos vinculados a la tierra, al agua, al fuego y al hierro están muy bien puestos en valor en el Conjunto Etnográfico de Os Teixóis, y paralelamente ese mundo del pasado lleva aparejado un universo de oficios tradicionales que aún hoy perviven como es el caso de la cuchillería - que es una de las marcas de Taramundi en el mundo, que puede observarse en la Casa Museo de la Cuchillería Tradicional de Taramundi, donde está la navaja más grande del mundo, o verse en vivo en algún taller. El museo del Telar también en Taramundi, el Museo Etnográfico de Esquíos, o el Museo de los Molinos de Mazonovo son equipamientos que también nos transportan a ese mundo de oficios y artesanía tan característico y con tanto arraigo en esta parte de la geografía asturiana.


Vegadeo. -
Entre puentes y palacios, ríos y mazos, huertas y caserías, Camino de Santiago e influjo del río Eo, así transcurre la vida en Vegadeo, concejo limítrofe con Galicia, que ha sido y es paso de los peregrinos que hacen el camino de Santiago de la costa. El influjo jacobeo deja su huella en este territorio y como muestra está la Cruz de Paramios, en Monticelo, el típico crucero a pie de camino que servía a los peregrinos para hacer una parada y rezar. Como consecuencia de los distintos caudales que desembocan en el Eo, Vegadeo es un terreno donde existe una arraigada cultura del agua y los ingenios hidráulicos, por ello una de las visitas más recomendables es la del mazo de Meredo o Suarón, que además cuenta con área recreativa.


Vegadeo cuenta asimismo con un importante patrimonio arquitectónico civil donde destacan algunos conjuntos palaciegos y casas nobles, como la Casa de los Lastra en Vixande, y tal es así que existe toda una Ruta de los Palacios, al igual que hay otra llamada Senda de los doce puentes, que ofrece una caminata por los distintos puentes y lugares circundantes entorno a los ríos Monjardín y Suarón. El hecho de ser fronterizo convirtió a este territorio en zona de estraperlistas, y esa realidad es la que se rememora en la Ruta del Estraperlo, sin olvidar su condición de ribera fluvial, lo que se percibe con nitidez en la Senda de la Ría del Eo. La capital, A Veiga/Vegadeo, es una animada localidad con abundante actividad comercial y ferial.


Villanueva de Oscos. -
Como sus dos compañeros de comarca, el municipio de Villanueva de Oscos se antoja al viajero como un verdadero remanso de paz para disfrutar de una naturaleza amable y profundamente apacible que invita a caminar, a pie, en bici, y desde luego siempre de una forma respetuosa con el medio. Tanto es así que el concejo tiene puestas en valor numerosas rutas de senderismo y geocaching, además de ofrecer una red de servicios turísticos donde se puede disfrutar con la atmósfera típica del occidente de Asturias y con las esencias de su cocina tradicional.


Base de esta cocina es la fabricación casera y ecológica del pan, una experiencia que conoceremos al visitar el Ecomuseo del Pan, en Santa Eufemia, no solo por las explicaciones del guía sino porque tal vez podamos participar en algún taller de fabricación del mismo. En toda la zona podremos fotografiar la arquitectura típica de la zona, ésa que el arquitecto Félix Gordillo bautizo como arquitectura desnuda, y que basa su identidad en la piedra, la pizarra negra, la madera y el cristal, y hablando de arquitectura no podemos marchar de Villanueva sin acercarnos al Conjunto Monástico de Santa María, ubicado en la tranquila capital del municipio, Vilanova.


Además, como otros territorios del occidente asturiano, Villanueva de Oscos fue reserva aurífera del Imperio romano, y conserva la huella de aquellas explotaciones mineras de oro, así como de otras de hierro, cobre, plomo y zinc.


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ª Itinerario Bajo el influjo del río Navia. -
Coaña cuenta en Ortigueira con el puertín más pequeño del Occidente; Pesoz, con pueblos tan singulares como Argul; Illano, con unas singulares piscinas; Villayón casi es el reino de las cascadas, y Boal, pura historia de la emigración asturiana. Un poco de lo mucho que ofrecen los concejos del Valle del Navia, un paisaje modelado en parte importante por la construcción de los embalses de Grandas de Salime, Doiras y Arbón.


Grandas de Salime es tierra de túmulos y castros -el más conocido, el de Chao Samartín-, además de ser Camino de Santiago. Visitas de interés son las que se pueden realizar a la antigua Colegiata, el Museo Etnográfico o los miradores del embalse. Llegados a Pesoz, los viñedos junto a los pueblos le dotan de personalidad propia. Tres son de visita obligada: Argul, no en muy buen estado pero que sigue enamorando por su arquitectura medieval, y el pueblo abandonado de A Paicega, donde vivieron los trabajadores que hicieron el embalse de Grandas de Salime, así como también Pelorde.


Coaña comparte praderías y bosque con el mar. Así, para el interior se encuentra uno de los castros mejor conservados y más visitados, el que lleva su nombre, el de Coaña, mientras que más cercano a la costa manda otro castro, el de Mohías.


Illano, Villayón y Boal también invitan a quedarse. Eilao capital merece un buen paseo. Pueblo de indiscutible visita es Santesteba, cuya decadente belleza y ubicación siguen sorprendiendo al viajero. Impresionante el mirador de los Buitres. El Villar de Buyaso y Zadamoño son otros pueblos de interés. Villayón atesora cascadas tan bellas como las de Oneta o la de Méxica, la cueva del Pímpano, el pozo Mouro y la ruta del Dolmen y Carondio. Finalmente, en Boal, de donde tanta gente partió para América, la arquitectura indiana está muy presente.


En la capital, Boal/Bual, existe una ruta que muestra estos edificios, entre los que sobresalen "Villa Anita" y "Casa Rosito". Entre los muchos lugares y pueblos que disfrutar están los embalses de Doiras y Arbón, los miradores de Penouta, el castro de Pendia y algunos de sus centros de interpretación, como los de la Emigración y la Miel.


Ortigueira es el puerto más pequeñín del occidente asturiano. Imprescindible visita aquí al cabo de San Agustín, donde además se encuentran el viejo y el nuevo faro.


Ya recorriendo la costa, aunque todos ellos cuenten, al interior, con paisajes y pueblos de interés, aparecen Tapia de Casariego, El Franco y Navia. Tapia es puerto con un sabor marinero tremendo, con sus casas blancas y las barcas amarradas en el muelle. Y qué decir de El Franco. Con ese precioso puerto, también, de El Porto/Viavélez, con playas tan espectaculares como las de Porcía y Pormenande, o el sorprendente castro de Cabo Blanco, un lugar único, sin duda, o la magia de las Cuevas de Andina. En cuanto a Navia, citar las importantes edificaciones de la villa, como el casino y el teatro, con sus indiscutibles raíces indianas, además de casas particulares y hoteles. Puerto con mucho encanto aquí es Puerto de Vega.


Más información de los concejos del recorrido



Boal. -
El Navia y su cuenca marcan su vida y su orografía. De rica prehistoria y singular historia, Boal presenta en las cuatro estaciones del año diferentes aspectos y espectaculares paisajes como los de las Sierras de Penouta y la Bobia, tan vinculadas a la cultura tumular y dolménica, que constituye junto con castros como el de Pendia una de las señas de identidad no sólo de este concejo sino de todo el Parque Histórico del Navia. Otra de sus innegables señas de identidad es el mundo de la apicultura, que adquiere su máxima expresión con la celebración de la feria de la miel, habitualmente a finales del mes de octubre.


Espectacular es también el Navia embalsado a la altura de la presa de Doiras, como lo son sus posibilidades de ocio y turismo activo en cuanto a la práctica de deportes y aventuras fluviales. Un territorio de historias y leyendas, con lugares llenos de magia como la Cova del Demo, o con villas como la capital del concejo, Boal/Bual, donde la arquitectura indiana es uno de sus grandes baluartes patrimoniales, puestos en valor a través del Centro de Interpretación de la Emigración en el pueblo de San Llouguís. Tierra de "ferreiros" y "claveros", el Centro de Interpretación de la Artesanía del Hierro, en Rozadas, nos muestra también estos oficios.


El municipio de Boal pone a disposición de vecinos y visitantes unos mapas turísticos interactivos (se abre en una pestaña nueva) en los que se recogen de forma visual y organizada los principales recursos del concejo.


Coaña. -
Si algún territorio en Asturias simboliza y resume el significado de la cultura castreña, ése es Coaña. Su afamado castro está enclavado en un lugar de espectaculares vistas y entorno de gran belleza y es un exponente fidedigno de esta cultura. Además su Aula didáctica es el complemento ideal para una toma de contacto más profunda con el mundo castreño y su estilo de vida. Si bien el de Cuaña es el más popular, otros como el de Mouguías/Mohías son también lugares clave para entender una cultura que proliferó de manera específica en el occidente asturiano.


Pero Coaña no es sólo castros. Ahí está un puerto tan emblemático como Ortigueira, y un faro como el de San Agustín, que se ‘come' con su mirada ávida la inmensidad del océano, ese mar que transcurre en paralelo al Camino de Santiago de la Costa, el primigenio, que tiene en Coaña uno de sus tramos carismáticos e inolvidables.


Coaña, marcada por los castros, por el río Navía, por las playas de Arnelles y Torbas y los privilegiados miradores del ‘Pico de Jarrio' y ‘Bustabernego', y por tantas experiencias y recuerdos imborrables.


El Franco. -
Mira al mar y vive el mar, de ahí que uno de sus enclaves más históricos, la villa y puerto de El Porto/Viavélez conserve todo el sabor marinero de los viejos puertos del Cantábrico. Pasear por las calles de El Porto/Viavélez es un continuo descubrimiento que nos conduce al placer supremo: la contemplación de la infinidad océana desde atalayas privilegiadas. El Porto/Viavélez destila romanticismo como su Hija Predilecta, gran maestra universal de la novela romántica, Corin Tellado.


Y ese romanticismo se extiende por todo el municipio, un territorio donde la senda costera, el Camino de Santiago, el Museo de la Forja, o las calles y arquitectura de su capital, A Caridá, completan un cuadro de emociones, sentimientos y experiencias únicos en este ‘trozo' de litoral del occidente asturiano, salpicado de playas sorprendentes.


Grandas de Salime. -
Grandas de Salime lleva en su ‘mapa genético' el Camino de Santiago, no en vano una de sus señas de identidad más notables es el hecho de ser la última etapa asturiana del Camino Primitivo, antes de que el peregrino se adentre en tierras gallegas. Tal vez por esa simultánea impronta ‘nómada' y sedentaria Grandas atesora como pocos territorios su más ancestral origen, que los viajeros inquietos pueden indagar en el Chao Samartín o en su afamado Museo Etnográfico - ordenado compendio de toda la cultura y usos tradicionales de la comarca occidental y de toda Asturias -. El Museo Etnográfico, por su impresionante inventario de piezas - en constante crecimiento -, es una riquísima muestra del pasado, escenificado de una manera viva y muy realista, donde nos encontramos con una herrería, una escuela rural, el dentista, la enfermería, la casa del sastre, la clásica tienda-bar, etc., en definitiva, un conjunto de elementos bien cohesionados y puestos en valor que hacen de este equipamiento una referencia en España.


Grandas de Salime tiene, además de su cultura jacobea y castrense, un panorámico y grandioso embalse donde contiene al río Navia, que constituye otro de sus emblemas más señeros con poblado incluido. Iglesias y casonas, la Colegiata de San Salvador que marca la Ruta Jacobea, rutas naturales, arqueológicas, caza y pesca, las Sierras de Carondio y Valledor, las antiguas minas de oro que esquilmaron los romanos… y tantas ilusiones de miles de peregrinos. Grandas de Salime es un catalizador de sueños y caminos.


Illano. -
Si hubiera que pensar en un paraíso de agua, ése sería Illano, que ostenta la curiosa distinción de poseer el primer salto de la Ruta del Kilovatio del río Navia, merced al salto y embalse de Doiras, construido en los años 30 del siglo XX. Tiene Illano un paisaje complemente virgen, sin degradación ambiental alguna, un paisaje en el que abundan los abedules, los robles, los alcornoques y los avellanos. Valles, bosques y ríos que han sido testigos del surgimiento de la cultura castreña.


Su capital, Eilao, es un pueblo apacible, con las típicas pizarras negras que brillan sobre sus tejados y con unas vistas únicas sobre el poderoso caudal del río Navia, y en los otoños e inviernos es todo un espectáculo desde Eilao observar Santesteba, declarado Bien de Interés Cultural, con las primeras nieves… Todo un paraíso de tranquilidad, apto para relajarse y disfrutar de la naturaleza en su estado primigenio. Así es Illano.


Navia. -
Un río marca su vida, el Navia, que desemboca en forma de poderosa ría en la capital del municipio, la villa de Navia, un apacible lugar en el que se come estupendamente, y donde se pueden practicar todo tipo de deportes náuticos gracias no solo a su ría sino a su playa, así que el surf o el piragüismo son estampas habituales. Aunque en materia deportiva lo que realmente pone a Navia y su concejo en el mapa internacional es el Descenso a Nado de la ría de Navia, prueba que cuenta con gran tradición.


Pero la tierra naviega es mucho más…Conjuga la tradición castreña con la histórica y marinera de la villa monumental de Puerto de Vega, cuna de ilustres y lugar mortuorio de personajes de gran trascendencia como Gaspar Melchor de Jovellanos. Navia es industria láctea, campo, astilleros, pesca, rula, y postres únicos como el requesón con miel o la venera. En definitiva, Navia es un continuo descubrimiento, incluso literario, pues Ramón de Campoamor es uno de los ilustres nacidos en la capital del municipio…


Pesoz. -
Enclavado en las entrañas más abruptas y escarpadas del occidente asturiano está Pesoz, que como el resto de los concejos circundantes goza de un benévolo microclima que le permite ser tierra de viñedos, de ahí que se suma a la nómina de municipios del occidente entre los que están también Allande, Cangas del Narcea, Degaña, Ibias, Grandas de Salime. Illano o Tineo, que producen el singular vino de alta montaña que se da en Asturias. Precisamente por esta razón, Pesoz cuenta con un museo Etnológico en el que explica toda la historia de los viñedos astures occidentales, y con un festival del vino muy popular.


Si de arquitectura hablamos, en el ámbito religioso está la Iglesia de Santiago – de origen románico -, en la capital del concejo. Otra joya reseñable es el Palacio de Ron (actual Palacio de Monteserín) construído en piedra y pizarra característica de la zona, pero el que sin duda se lleva la palma de exotismo y originalidad es el pueblo de Argul, único en toda Asturias con una arquitectura donde priman las galerías y los túneles, y donde las casas están apoyadas literalmente en la roca; un conjunto único, con varias capillas, y que fue lugar de nacimiento del escultor barroco Juan Alonso Villabrille y Ron, que trabajó en la corte de Felipe V.


En este recorrido de lugares exóticos no puede faltar el poblado llamado A Paicega, que a mediados del siglo XX fue construido para los obreros que trabajaban en la presa de Salime, y que tiene espectaculares vistas sobre el río Navia. A Paicega fue entre 1948 y 1955 el hogar de unas tres mil personas, dedicadas a recibir los materiales necesarios para construir la imponente presa del Embalse de Salime, que llegaban a través de un teleférico que partía desde El Espín, en Coaña. Una vez recibido el material, la labor era ingente: levantar la enorme mole de acero y hormigón.


El asentamiento contaba con algunas casas, garajes y barracones, donde se alojaban los trabajadores. También había escuelas, comercios, peluquerías y hasta lugares para el ocio, como un pequeño casino y un par de salas de cine. Cuentan quienes lo conocieron que su calle principal era bulliciosa y alegre. Por supuesto también había lugares para el culto y un claro ejemplo es la iglesia, un edificio que hoy en día se mantiene en pie. El poblado, hoy convertido en un nostálgico mirador, ofrece unas espléndidas vistas sobre el río Navia y su entorno paisajístico.


Tapia de Casariego. -
Olas y playas ´surferas` como Anguileiro, una capital que es una de las villas marineras más interesantes de Asturias, con su puerto, faro y la mejor gastronomía del Cantábrico, palacios y casas blasonadas, las lagunas de Salave, castros… Así es Tapia de Casariego


Las mareas y las olas forman parte de su intenso paisaje. Es Tapia de Casariego, municipio de costa en el occidente de Asturias, famoso por la calidad y belleza de sus playas –Serantes, La Paloma, Mexota, Santa Gadea, Penarronda o San Blas, entre otras -; por su excelente gastronomía marinera, por sus historias de pescadores y marinos; por sus miradores, por sus castros que miran al mar, o por sus palacios y casas blasonadas como el de Campos o el de Cancio…


La villa de Tapia, capital de concejo, cuenta con un agradable paseo marítimo, con algún que otro mirador, con un puerto con mucho encanto lleno de casas que se nos antojan colgadas sobre el mar, y con sus bares. Y para añadir un punto de ‘hippysmo' y modernidad está la playa de Anguileiro, muy conocida por el campeonato de surf que desde hace décadas se celebra allí. Además, está el faro, antiguo, y situado en un islote que se conecta con tierra por un dique, lo que le da un aire diferente…el mismo que tienen las escondidas lagunas de Salave, formadas artificialmente merced a la explotación de una antigua mina romana.


Villayón. -
Famoso por tener unas de las más espectaculares cascadas de Asturias, las de Oneta, a la que se llega después de un buen trecho de camino que da para una asequible y entretenida ruta, Villayón es un concejo jalonado de montañas y valles, y cuya orografía hidrológica está marcada por los ríos Polea y Navia, siendo este último su frontera natural con los municipios vecinos.


Aguas y montañas son señas de identidad de Villayón, que tiene en la Sierra de Carondio una de las bellezas paisajísticas más idóneas para disfrutar de las actividades en la naturaleza. Como los otros municipios del occidente asturiano, el color que predomina en sus pueblos y aldeas es el negro de la pizarra, material autóctono que abunda gracias a que el período geológico que aflora en esta parte de Asturias es sobre todo el Siluriano. Como el resto de sus ‘socios' en el Parque Histórico del Navia, los restos arqueológicos castreños y los de túmulos y necrópolis forman parte de su acervo cultural, que tiene también en sus numerosas casonas blasonadas un exponente de lo que fue el ‘esplendor rural' en torno a la cuenca del Navia.


Itinerario
3º. De las Fuentes del Narcea al territorio vaqueiro. -
Cangas del Narcea, Ibias y Degaña son tierras con una gran riqueza paisajística y etnográfica. Cangas del Narcea, además del Parque Natural que comparte con Degaña e Ibias, es también historia de la minería y de la viticultura en Asturias, contando para ello el vino con la Denominación de Origen Protegida Cangas, además de un complejo museístico dedicado al vino. La villa tiene rincones encantadores, como la calle Mayor, y barrios tan antiguos como Entrambasaguas y El Cascarín. Los tres concejos forman el Parque Natural de las Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias.


Edificios de interés son, sin duda, el parador, antiguo monasterio de San Juan Bautista de Corias, y el santuario de la Virgen del Acebo. Algunos pueblos guapos son Bisuyu, donde nació el dramaturgo Alejandro Casona; la subida a El Puertu; Xedré, Mual, Xinestosu y L.lamas del Mouru, donde están los artesanos de la cerámica negra. Una de las citas obligadas para los amantes de la naturaleza es la del bosque de Muniellos.


Más inexplorados, pero no por ello menos hermosos, son Degaña e Ibias. En el primero, Trabáu, El Corralín y Fonduveigas son pueblos con mucho interés etnográfico. En cuanto a Ibias, los hórreos con tejado de palloza llaman la atención del viajero. Otros, sin embargo, los tienen de pizarra. Pueblos preciosos, muchos de ellos emparrados y sorprendentes, son Uría, Alguerdo, Valvaler, Seroiro y Pradías, además de Riodeporcos, al que se accede por un puente colgante.


Tierras llenas de historia también, de tradiciones singulares, de cultura propia y de amor por las raíces son las de los concejos de la Comarca Vaqueira: Valdés, Salas, Tineo, Cudillero y Allande, aunque también hay vaqueiros y raíces vaqueiras en Somiedo, Teverga y Cangas del Narcea. El nombre se debe a que, a todos estos sitios, puertos y brañas, llevaban sus ganados los vaqueiros de alzada.


Los vaqueiros de alzada surgieron como un grupo social concreto en el siglo XV en la zona centro-occidental de Asturias. Se les conoce por ser ganaderos de vacuno y por realizar la "alzada"; es decir, que, tras vivir en el invierno en los pueblos del valle, llegado el buen tiempo "alzaban" literalmente su casa y, con todos sus enseres y lo necesario para vivir, se iban a pasar primavera y verano con los animales a los puertos, viviendo en las cabañas mientras atendían y cuidaban de sus animales. Su aislamiento geográfico, una cultura propia y un modo de vivir más independiente y libre hizo que durante siglos estuvieran mal vistos entre el resto de la población, que los llamaba a su vez xaldos y marnuetos. Actualmente, sus tradiciones, su cultura y su preocupación por transmitirla ocupan el lugar que se merece en cuanto a su importancia en la historia del pueblo asturiano, habiendo superado con el tiempo cuantas trabas se les impusieron, que significaron muchos años de marginación social.


Allande es un concejo para disfrutar. En él se puede visitar Montefurado, en el puerto del Palo, o pueblos tan únicos como Bustantigo, Berducedo, Mon e Is. Imprescindible conocer el pueblo medieval de San Emiliano. Entre sus brañas más hermosas está la de Campel. Los que buscan tejos con historia deben ver los de la iglesia de Santa Coloma. Su castro más relevante es el de San Chuis. Valdés tiene en L.luarca, su capital, uno de los puertos más bonitos del Occidente. Además de playas, hacia el interior merecen una visita pueblos como Trevías o Brieves, sin olvidar el valle de Paredes, su ruta de las foces del Esva o brañas vaqueiras como las de Arcayana, Argumosu, Enverniegu y Aristébanu. En esta última, que linda con el concejo de Tineo, cada año se celebran la boda y el festival vaqueiros.


En Salas impresiona su casco antiguo, con edificios como la iglesia de San Martín, la colegiata de Santa María la Mayor y la torre palacio de los Valdés-Salas. También el tejo milenario que crece en medio del cementerio, la subida al santuario de la Virgen del Viso y los hermosos pueblos indianos de Malleza, Mallecina y La Granja. En Cornellana, visita obligada por el exterior al monasterio de San Juan Bautista, donde se detienen los peregrinos. Como en el caso anterior, también por Tineo pasan los que van hacia Santiago. Aunque sea sólo por el exterior, es preciso visitar los monasterios románicos de Oubona y San Miguel de Bárzana; el precioso e impresionante carbayu (roble) de Valentín; Navelgas, con una gran historia de minería romana y donde se sigue bateando oro, y Naraval, donde está el museo vaqueiro


Poderío, asombro y enamoramiento provoca en el viajero el descubrimiento del puerto de Cudillero, sin duda impresionante con su anfiteatro colgando sobre el mar. No dejan de ser menos bellas sus playas. Guapísimos el Cabo Vidío, su faro y el pueblo de Oviñana, además de los que conforman el valle de las Luiñas, como Soto de Luiña y San Martín de Luiña. Desde él se pueden subir a las brañas de Brañaseca, Gallinero y Cipiello, desde donde con buen tiempo hay unas vistas espectaculares.


Más información de los concejos del recorrido



Allande. -
Allande es un territorio de contrastes donde la historia, la cultura y la naturaleza se entrelazan en un paisaje de gran belleza. Con menos de 2.000 habitantes, este concejo asturiano alberga vestigios de la Edad de los Metales, como el Castro de San Chuis, un antiguo poblado vinculado a la ocupación romana y a la fiebre del oro que marcó la zona. La huella medieval se refleja en el imponente Palacio de Cienfuegos, que preside la capital del concejo con su arquitectura señorial.


La riqueza agrícola y ganadera ha definido la identidad de Allande, convirtiéndolo en cuna de la mejor ternera asturiana. Las grandes casas de labranza conviven con la arquitectura indiana, un legado de aquellos que emigraron a América y regresaron dejando su huella en la fisonomía del municipio. Pasear por sus pueblos es descubrir una fusión de tradiciones, cultura y gastronomía, con productos locales de gran calidad.


Pero además de su historia y su entorno natural privilegiado, Allande se ha posicionado como un destino destacado para los amantes del astroturismo. Fue el primer "Concejo Starlight" de España, certificado por la Fundación Starlight, la UNESCO y la Unión Astronómica Internacional (IAU). Su famosa Ruta de las Estrellas, un itinerario de 6 km en el Camino Primitivo de Santiago, es un lugar ideal para la observación nocturna, donde operan empresas especializadas como Allande Stars, que ofrecen experiencias guiadas para contemplar el cielo con telescopios y explicaciones científicas. Además, el concejo contará próximamente con un observatorio astronómico, consolidando su apuesta por el turismo sostenible y de calidad.


Cangas del Narcea. -
El mayor concejo de Asturias es también uno de los que posee una naturaleza más pródiga y virgen. Gran parte de su territorio constituye el Parque Natural de las Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias, declarado Reserva de la Biosfera por la Unesco y una de cuyas ‘joyas' es un espacio natural emblemático de la naturaleza asturiana: el Bosque de Muniellos. Pero las tierras canguesas no sólo son ricas en bosques de ensueño, son el ‘refugio' perfecto para una especie única como el oso pardo cantábrico, que vive feliz y protegido en estas latitudes y que de vez en cuando se deja ver por una zona que, como en el caso de Xedré, es idónea para este tipo de avistamientos.


Cangas del Narcea fue, a lo largo de la historia, por su posición geográfica y la riqueza de su subsuelo, zona de paso de culturas, de comerciantes, de ganaderos… Tiene importantes reservas geológicas de carbón, y un microclima benévolo que desde la Edad Media ha posibilitado que los viñedos de alta montaña crezcan en sus escarpadas laderas. Hoy en día coexisten numerosas bodegas y hay un Museo del Vino en Santiso.


Asimismo, el Monasterio de Corias, antaño centro espiritual y docente de gran influencia, está convertido en la actualidad en un Parador Nacional de inigualable riqueza arquitectónica y patrimonial, muy cerca de la capital del concejo, que cuenta con un interesante casco histórico. El Santuario de Nuestra Señora de L'Acebu, la cerámica negra de Ḷḷamas del Mouru, o el pueblo de Bisuyu donde nació Alejandro Casona completan el vasto panorama cultural del concejo.


A esta riqueza patrimonial se suma la posibilidad de conocer de cerca oficios artesanos tradicionales que aún perviven en el concejo y que pueden visitarse durante todo el año, ofreciendo al visitante una experiencia directa con la cultura popular canguesa. Uno de los ejemplos más representativos es la Fábrica de Madreñas Virgen de los Remedios, en Pambléi, donde un artesano trabaja la madera para elaborar madreñas y otros objetos tradicionales como cachos, jarras, castañuelas o bastones. Las visitas pueden realizarse de 10:00 a 13:00 y de 16:00 a 20:00 h (985 815 066).


Igualmente, emblemática es la Cerámica Negra de Ḷḷamas del MouruSe abre en una pestaña nueva, reconocible por su característico color negro y sus brillos metálicos. Sus piezas más tradicionales son jarros, ollas, escudiellas, penadas y tarreñas. El taller puede visitarse de lunes a viernes, de 9:30 a 13:30 y de 15:30 a 20:00 h, y los sábados y domingos de 9:30 a 13:30 y de 15:30 a 18:30 h. Para más información y reservas (692 202 111 / 985 921 235). Grupos imprescindible cita previa.


Cudillero. -
Cudillero, es uno de los lugares más afamado, admirado y fotografiado de los pueblos marineras del norte de España. Claro exponente del origen marinero y de la tradición pesquera, se encuentra como escondido en un abrigo natural, en forma de anfiteatro. Se le conoce también como Villa Pixueta, en alusión al argot sociolingüístico único que desde siempre ha servido para comunicarse a esta singular comunidad.


Un paseo por el pueblo es imprescindible, callejuelas con casas de pescadores donde cuelgan los típicos curadillos, peces pequeños deshidratados al aire, se trata de una forma primitiva de conservación, que constituyen un manjar único y muy típico, tiendas, bares…llegar hasta el Faro sería otra buena opción. Además, dentro del concejo nos encontraremos con paraísos únicos como la Playa del Silencio, la de Gueirúa, la Concha de Artedo, la de San Pedro de la Ribera, y a las inigualables vistas panorámicas del Cabo Vidio, uno de los grandes promontorios y acantilados de la costa asturiana.


Aunque no sólo las playas tienen encanto en Cudillero; una visita al Valle de Faedo, o en plan más cultural al Palacio de los Selgas en el Pito nos da idea de la riqueza natural y cultural de este concejo.


Degaña. -
Degaña, como ya escribió alguien, es un verdadero paraíso escondido. Un paraíso de recónditos paisajes en los que aparecen ante los ojos del visitante hayas, robles, acebos, osos, corzos, jabalíes, o truchas en sus ríos. Tan idílico panorama no podía ser ni más ni menos que un Parque Natural - el de las Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias -, declarado Reserva de la Biosfera. Perfecto exponente de la belleza circundante es el Puerto de Cerredo, uno de los pasos más atractivos de Asturias a la Meseta.


El paraíso recóndito esconde en su subsuelo importantes reservas carboníferas que marcaron su vida y desarrollo en el siglo XX, y su microclima permite que crezcan los viñedos como en los vecinos municipios del suroccidente. En definitiva una naturaleza pura donde las abejas viven un sueño apacible merced a la bonanza del ecosistema. Además, un entorno humano afable donde aún se puede conocer el arte de los cunqueiros.


Ibias. -
Fue una de las grandes reservas de oro del imperio romano y aún hoy conserva las huellas de aquellas explotaciones auríferas. Tierra de castros y cuna de la cultura cunqueira del occidente asturiano, en Ibias puede verse la pizarra negra tan característica de esta comarca, las pallozas o los viñedos de alta montaña, rasgos que acotan su indómita personalidad, cincelada a base de esfuerzo, de emigración y del duro trabajo en las minas de antracita de Tormaleo.


Tierra de dulce y soleado microclima, parte de su territorio es Parque Natural y Reserva de la Biosfera, y son muchas las rutas de senderismo y las actividades en la naturaleza – como la caza y la pesca – que Ibias ofrece al viajero. Especialmente recomendado para aventureros es el descenso en canoa por el Navia o por el Ibias, y también tiene un punto agrestre la Ruta de los Puertos, que suma nombres legendarios de la orografía asturiana como el Connio o el Pozo de las Mujeres Muertas.


Salas. -
Salas, etapa en el Camino de Santiago Primitivo, cruce de caminos, tierra de salmones, los que se dan en el Esva y en el Narcea. Su capital, Salas, es una de las villas medievales mejor conservadas de Asturias, dónde aún se respira el aire de aquel tiempo que alumbró personajes como Fernando de Valdés Salas, Inquisidor y Fundador de la Universidad de Oviedo. Del conjunto capitalino, destaca la Colegiata de Sta María La Mayor S. XVI en su interior se encuentra el Mausoleo de D. Fernando Valdés-Salas. La Torre Medieval S.XIV alberga el Museo Prerrománico de San Martín con su valioso conjunto de piezas y lápidas epigráficas S.X procedentes de la Iglesia de San Martín. Anexo a la torre se encuentra el Palacio Valdés-Salas S.XVI. Son muy codiciados los afamados dulces conocidos como "Carajitos del Profesor", sus quesos de afuega´l pitu y sus productos de la huerta.


Salas cuenta con pueblos emblemáticos como Cornellana capital salmonera de Asturias y punto estratégico en el Camino de Santiago, donde se encuentra el Monasterio Cisterciense de San Salvador S.XI, Monumento Histórico Artístico Nacional que perteneció a la orden de Cluny. Sin olvidar otra fortaleza medieval de la zona como la Torre del Palacio de Coruguedo en Doriga S.XIV-XVI. La iglesia de San Esteban de Las Dorigas, con interesantes pinturas románicas. Malleza conocido como "La pequeña Habana" y Mallecina, dónde se pueden contemplar un extraordinario conjunto de casas de arquitectura indiana, muy bien conservado.


Láneo, hermoso pueblo ubicado en la ribera del Río Narcea; posee un magnífico conjunto de hórreos, paneras y casa palaciegas; a día de hoy se conservan dos secaderos de tabaco pues hasta los años 90 se cultivaron plantas de tabaco en la parroquia. Las brañas vaqueiras de Salas destacan por la espectacularidad de su entorno y la sencillez de sus construcciones, integrándose perfectamente en el paisaje. Cerezal, Gallinero de Arniz, Vegacebrón y Faedo en la zona norte; Las Gallinas, Buscabrero, Brañaivente, deshabitada, Brañasivil en la zona oeste. El Pevidal y Buspol, en la zona sur, son las brañas más significativas de entre otras en el concejo.


Tineo. -
Es el segundo concejo más grande de Asturias, y en su amplio territorio son muchas las referencias culturales, históricas y turísticas que hacen de Tineo un lugar con gran arraigo y personalidad. Es tierra de Pueblos Ejemplares, ya que ostentan este galardón Tuña y Navelgas. Tuña es conocido por los numerosos palacios y casonas que conforman el pueblo y también por ser la cuna del General Riego; además en su entorno se toma la ruta panorámica que conduce al Dolmen de Merías. Navelgas es la puerta de la ruta romana del oro, y el lugar donde se celebran los campeonatos nacionales e internacionales de bateo de oro, además de ser la sede del Museo del Oro.


Tineo tiene una más que pujante industria y actividad agroalimentaria, siendo uno de los mayores productores de leche de Asturias y teniendo como distintivo gastronómico un manjar tan codiciado como el embutido que los tinetenses llaman chosco. Por otro lado, la Villa de Tinéu, capital del concejo, tiene una activa vida social y ferial; además está declarada Conjunto Histórico, y su Museo de Arte Sacro es único en Asturias, como único es el Monasterio de Obona, una de las joyas de la Ruta Jacobea Primitiva a su paso por el concejo.


En lo que se refiere a la naturaleza, no hay que perderse el entorno del embalse de Pilotuerto o el Carbayón de Valentín, por citar dos ejemplos. En lo relativo a tradiciones, una parte de éstas pueden contemplarse en el Museo Vaqueiro de Naraval, y la que sin duda es una de las más llamativas y peculiares es la modalidad de bolos conocida como celta o de Tineo, y además de los deportes autóctonos, el concejo es ideal para la caza, la pesca, el senderismo, la recolección de frutos o la micología. Es conocida también y muy celebrada la pasión por el automovilismo que se traduce en la arraigada marca que supone el Rally Villa de Tinéu. Así es Tineo, minero, jacobeo, autóctono, ecológico y culto.


Valdés. -
La trayectoria histórica del concejo de Valdés, el cuarto más grande de Asturias en extensión, está profundamente vinculada a la vida y su evolución. No es casual que en este territorio esté ubicado el Parque de la Vida, donde pueden verse cefalópodos de extraordinarias dimensiones, únicos en el mundo y que aparecen en esta zona del Cantábrico o que de allí sea natural el único Premio Nobel español de Medicina, Severo Ochoa, cuya sintetización del ADN celular en laboratorio ha sido clave para todo el desarrollo de la biomedicina contemporánea.


Buena vida y de calidad es la que tienen propios y foráneos al disfrutar de las muchas bellezas naturales del municipio: las innumerables calas y playas, el Paisaje Protegido de las Hoces del Río Esva, la Reserva Natural de la Playa de Barayo, el mirador de La Regalina en Cadavéu, los impresionantes acantilados y vistas panorámicas del Cabo Busto, el Valle de Paredes, Premio Princesa de Asturias al Pueblo Ejemplar 2001, o Brieves con sus arcos de piedra, elementos de alto valor etnográfico que unen los hórreos con las viviendas, etc.


Su capital, Ḷḷuarca, pintoresca, preciosa e histórica Villa marinera es conocida como la Villa Blanca de la Costa Verde. Muchos son los lugares con encanto que Ḷḷuarca posee, con sus siete puentes, su puerto pesquero, sus miradores, el Barrio de Villar con sus ejemplos de arquitectura indiana, los antiguos barrios de pescadores El Cambaral y La Pescadería, la emblemática ermita de la Atalaya, el faro, la Mesa del Gremio de Mareantes y Navegantes, los Jardines de la Fonte Baixa, o el Cementerio, considerado por su ubicación mirando al mar, uno de los más bonitos de España.


Y por supuesto, cuenta con restaurantes y sidrerías donde se degustan exquisitos pescados y mariscos del Cantábrico. Un territorio sensible a la cultura, al conocimiento, a la historia como la que destila su torre medieval de Villademoros… Así es Valdés.

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