DONDE IR DE VACACIONES.


La costa de Asturias. -
La costa de Asturias, en sus cuatrocientos kilómetros, muestra paisajes y pueblos de lo más variado y enriquecedor. Hagamos un recorrido por playas y pueblos marineros.


La costa de Asturias es un verdadero espectáculo natural, cultural y humano. -
La singular orografía de Asturias, hace que su costa ofrezca un paisaje de contrastes entre el mar y la montaña, alcanzando su plenitud en la costa oriental, donde los Picos de Europa se zambullen en el mar Cantábrico, en una distancia de apenas 20 kilómetros. En sus cuatrocientos kilómetros te encontrarás más de 200 playas, faros, torres vigía, dieciocho pueblos y villas marineras, acantilados, pedreros, miradores, capillas, cabos y caminos - entre ellos el Camino del Norte o de la Costa -. Todo un mundo al que dan vida pescadores, navegantes, deportistas, amantes de la naturaleza, senderistas, viajeros, excursionistas y todas aquellas personas que de una u otra forma conforman el paisaje con figuras de esta parte de la naturaleza asturiana.


Considerada una de las mejor conservadas de España, la costa de Asturias es un mundo de prodigios naturales y culturales como bufones - ubicados en la zona oriental de la región -, playas interiores, huellas de dinosaurio, ostras de la ría Eo, pulpo del pedreru, angula de la ría del Nalón, senda costera, playas ideales para la práctica del surf y de muchos otros deportes náuticos, camposantos a pie de ría o mar, o animados pueblos que dan vida al litoral.


Además, la costa de Asturias es una de las más festivas que existen. Muchos de los pueblos que la jalonan celebran sus fiestas en honor a sus vírgenes, así como sus festivales gastronómicos en homenajes a esos ricos pescados y mariscos del Cantábrico y sus prodigiosas rías. De hecho, más de una veintena de estas celebraciones tienen la declaración de Fiesta de Interés Turístico, ya sea nacional o del Principado de Asturias, y se celebren en lugares de la costa tan conocidos y emblemáticos como Gijón, Llanes, Luarca, Salinas (Castrillón), Candás, Cudillero, Castropol, Luanco, Navia, Ribadesella o Pimiango (Ribadedeva).


Asimismo, otro de los grandes atractivos de esta costa es la sabrosísima y saludable cocina marinera que te encontrarás en sus muchos bares, restaurantes, sidrerías o terrazas a pie de costa. Te ofrecerán todo tipo de platos y recetas, unas más tradicionales y otras más innovadores, pero todas inspirados en la excelencia de una tierra que tiene la mejor materia prima y grandes profesionales de hostelería y restauración.


En lo que a pescados y mariscos se refiere, Cada temporada es un mundo, cada mes las especies que podemos encontrar en las pescaderías y en los restaurantes es diferente. Entre los pescados más abundantes de esta costa están la caballa, la sardina – que tiene su festival -, y la merluza. También cabe destacar el salmonete de roca, el rodaballo, el Sanmartín, el mero, el rape, el cabracho, el congrio, el sargo, la dorada y el bocarte.


Entre los productos de temporada está la angula en otoño, así como las sardinas, los chipirones de potera y el bonito en verano, preparado de mil maneras diferentes – a la plancha, en rollo, en tacos y hasta en sashimi o tataki.


Así que de todo hay en esta costa: deliciosos paisajes, pueblos y ciudades, cultura, fiesta, gastronomía, deporte, etc. Por todo ello, la costa de Asturias es uno de los mejores lugares para disfrutar y conectar con una naturaleza en estado puro, y con una vida social de lo más animado.


Playas de Asturias. De playa en playa. -
El contraste predomina en las playas de Asturias, bañadas por el Cantábrico. De Occidente a Oriente, ninguno de las más de cien playas donde se funden la tierra y el mar tiene réplica. Todas son distintas. Te sorprenderán sus formas y paisajes y sus aguas cristalinas, que convierten cada visita en una jornada única y diferente, llamando especialmente la atención su cercanía a la montaña, así como sus diferentes atractivos en función de las mareas.


El litoral asturiano, el mejor conservado del país por sus playas no urbanizadas y el control de las edificaciones en la franja costera, ofrece un singular entorno natural con muchas posibilidades. En invierno te podrás convertir en un espectador de lujo y plasmar en tus fotografías la bravura del mar; y en verano disfrutarás de una relajante jornada de sol y de los beneficios terapéuticos de un baño de agua salada en un entorno privilegiado.


Además del reconocimiento de la población local y los turistas, la excelencia de las playas del litoral asturiano está avalada por las doce banderas azules otorgadas por la Fundación Europea de Educación Ambiental y por numerosos sellos de calidad. Asturias ofrece espacios naturales de fácil acceso, con aparcamientos, servicios, áreas recreativas y cercanos alojamientos turísticos.


Las playas del occidente, las más salvajes y naturales. -
La más cercana a la ría del Eo, la de Arnao (Castropol), te ofrece unas fantásticas vistas de la costa cantábrica; y los aficionados al surf disfrutan especialmente de Penarronda (entre Castropol y Tapia de Casariego) y de Anguileiro (Tapia de Casariego), uno de los enclaves más valorados de la zona, así como Frejulfe, en Navia, que destaca por la influencia de las mareas y su arena, más oscura.


En el concejo de Valdés, la playa de Otur es otro los referentes turísticos del Occidente, así como la playa de Luarca se encuentra resguardada del fuerte oleaje, mientras que la playa de Cadavedo, también conocida como la Ribeirona, llama la atención por su peculiar forma. En Cudillero destacan la Concha de Artedo, una de las más especiales de Asturias por su forma aconchada, y el Silencio, otro arenal de gran belleza, protegido por acantilados.


Las playas del centro: arenales, dunas, rocas y ciudades costeras. -
El tramo central de Asturias, con Peñes como el punto más septentrional, presume de playas como la de Aguilar, de arena dorada y rodeada de grandes rocas que le impregnan un gran atractivo


El extenso arenal de Los Quebrantos, en la desembocadura del río Nalón; la alargada fachada urbana de Salinas (Castrillón), de referencia para los amantes del surf; las dunas del bello entorno de Xagó (Gozón), y Xivares (Carreño), ideal para todo tipo de público. En Gijón, la gran ciudad marítima, destacan la playa de San Lorenzo, una de las más populares del Principado y que discurre entre el Cerro de Santa Catalina y el río Piles; Poniente, un excelente arenal artificial creado sobre los terrenos de unos antiguos astilleros junto al puerto deportivo, y L'Arbeyal, escenario de numerosos eventos deportivos.


Las playas del oriente: arenas doradas y rincones únicos. -
El Oriente se caracteriza por sus arenas finas y doradas en entornos de indiscutible belleza. Esta zona concentra muchas de las playas reconocidas como las más bonitas de España. Destacan, por citar sólo algunas, la espectacular Rodiles, en la desembocadura de la ría de Villaviciosa, y la de La Griega (Colunga), con sus conocidas huellas de dinosaurios.


En Llanes, Gulpiyuri es una peculiar y singular playa separada por las rocas y la vegetación que recibe el agua a través de un conducto subterráneo; Buelna, una cala natural y familiar, y la de Po, con la peculiaridad de sus protegidas y tranquilas aguas. Arenales de especial singularidad como los cercanos bufones de Pría, Arenillas y Santiuste. Son algunos de los ejemplos de la riqueza de la zona este, como la playa de La Franca, popular desde el siglo XIX por su antiguo balneario marítimo, en la parte más cercana a la ría de Tina Mayor.


Los pueblos marineros de Asturias, el mejor itinerario de costa. -
En cualquier rincón de los dieciocho pueblos marineros de Asturias se respiran los aires del Cantábrico. Estas pintorescas y encantadoras villas, con una amplia tradición pesquera y conservera, cautivan por la singularidad de sus puertos, sus paseos marítimos y sus faros y, por supuesto, por sus gentes y su gastronomía.


Pueblos marineros; vive al ritmo del Cantábrico. -
Cuando llegues al primer puerto, percibirás el aroma a mar que te conecta al instante con la tradición pesquera de Asturias. Las barcas meciéndose suavemente, las redes extendidas al sol y el saludo del marinero que regresa de faenar te darán la bienvenida sin necesidad de presentaciones.


A lo largo de la costa asturiana, encontrarás rincones para cada estado de ánimo: calas discretas donde el murmullo de las olas invita al descanso, acantilados que regalan vistas infinitas y playas de arena fina donde dejarse llevar por la brisa atlántica. Cada sendero costero te conduce a un faro con historia propia, un mirador natural desde el que contemplar la fuerza del Cantábrico y capturar imágenes que querrás compartir.


Pueblos marineros; tradiciones y sabores auténticos. -
La verdadera riqueza de estos pueblos está en su gente y en sus sabores. En la terraza de una sidrería junto al muelle, te servirán ostras frescas o merluza a la sidra mientras conversas con los vecinos y descubres sus historias. Las tradiciones siguen vivas en cada feria, en cada celebración y en cada gesto: aquí, la vida al ritmo del mar es tan auténtica como acogedora.


Prepárate para un recorrido que despierta todos los sentidos: el azul profundo del océano, el crujir de la madera en los antiguos pantalanes, el sabor del mar en cada bocado y la calidez de quien comparte contigo un "culín" de sidra. Estos pueblos marineros te esperan para que diseñes tu propia aventura costera en el auténtico Paraíso Natural.


Vivir del mar. -
Adéntrate en las historias y oficios de esta enigmática costa bañada por unas aguas que ofrecen experiencias irrepetibles. Demuestra tus artes pesqueras, visita una lonja y asiste al peculiar sistema de venta, aprende los métodos de conservación de los productos del mar y acércate a zonas de cultivo de ostras y a las cetáreas, piscinas naturales para mantener vivos los frescos pescados y mariscos que podrás degustar en la mesa.


Pesca, cofradías y lonjas. -
El mar ha sido fuente de riqueza para familias de pescadores y navegantes, convirtiéndose en uno de sus principales recursos económicos desde la caza de la ballena. En cualquiera de las villas puedes acercarte al oficio tradicional y disfrutar de las diversas modalidades de pesca deportiva del Cantábrico.


A sus puertos llegan más de ciento cincuenta especies diferentes de pescado, como el bonito, la xarda (caballa), el jurel, el pixín (rape), la chopa, el sargo, la merluza, el salmonete; mariscos como el centollo, los percebes, el bugre (bogavante), los bígaros, la ñocla (buey de mar), la andarica (nécora), y cefalópodos como el pulpo, el calamar y la sepia. Hay que destacar también la labor de los anguleros en los ríos, en su desembocadura, en los estuarios y en las rías, desarrollada principalmente en las horas sin luz de los meses de otoño e invierno. El oficio, las artes y los productos del mar inspiran centros de interés turístico como el Museo Marítimo de Asturias, en Lluanco/Luanco, y los centros de interpretación "Historias del Mar", de Puerto de Vega, y "Puerta del Mar", en L'Arena.


Desde la ría de Tina Mayor hasta la del Eo, adéntrate en el estilo de vida de numerosas generaciones asturianas. El agua del Cantábrico entra y sale constantemente de las piscinas de las cetáreas, lo que garantiza que el marisco se sienta como en su propio hábitat y garantice la mejor calidad. Aquí se encuentran los mejores productos. La visita a la cetárea de Antromero (Gozón) será una buena oportunidad para llevarte el marisco más fresco.


Te recomiendo también una visita al centro de cultivo de ostras de la ría del Eo, frente a la costa de Castropol. Una zona de gran valor ecológico donde se aprovecha esa riqueza natural para instalar las parrillas y colocar los sacos ostrícolas. El Cantábrico las baña dos veces al día. Las horas sin agua facilitan que los moluscos desarrollen un importante músculo para mantenerse cerrados. Esto permite que no sea necesario aportarles ningún nutriente. Su proceso de crecimiento hasta su recolección es totalmente natural. Sale así al mercado un producto con unas cualidades gastronómicas inmejorables. Destaca también el cultivo de marisco, principalmente de almeja fina, en la ría de Villaviciosa.


A su labor puramente pesquera se sumó su defensa de los puertos contra los ataques de piratas y tropas extranjeras, así como su colaboración en el transporte de pasajeros y mercancías hacia América. A lo largo de la costa asturiana encontrarás dieciocho cofradías con una importante actividad laboral y social. Desde Occidente hasta Oriente, el calendario está plagado de actos festivos de gran afluencia organizados por estos colectivos, principalmente en los meses de verano.


Muchas de estas cofradías gestionan las rulas, el primer punto de venta tras la descarga de los barcos. Vivirás una fantástica experiencia en lonjas como la de Avilés y Puerto de Vega viendo de cerca cómo funciona el sistema de venta a la baja, donde el precio de los pescados y mariscos del Cantábrico va disminuyendo en pequeñas cantidades hasta que un último comprador fija la compra. Los marineros toman las decisiones importantes para el gremio en las hermandades y cofradías. Fomentan la pesca tradicional, el cuidado del medio marino, las buenas prácticas y la explotación responsable, y la frescura de las capturas.


Procedimientos tradicionales y de carácter artesanal, como el salazón, el escabeche y el vinagre, permitieron asentarse a la industria conservera en prácticamente todos los puertos asturianos, principalmente con mano de obra femenina. Aprovechando la inmejorable materia prima de las aguas del Cantábrico, el gran auge se produjo gracias a las comunicaciones por ferrocarril y la entrada de los envases de hojalata en el mercado. Eso propició el asentamiento de grandes empresas a nivel nacional, que hoy comparten mercado con pequeñas manufactureras.


La amplia oferta de la industria te permitirá degustar desde el tradicional bonito del Norte, sardinas, anchoas, mejillones y pulpo, hasta caviar de oricios y patés de centollo, cabracho o bugre, por citar algunas de las variadas modalidades. Aprovecha para saborear los productos de las fábricas de mayor tamaño en Gijón, Avilés y Candás, con una exposición permanente sobre la industria conservera en una antigua fábrica, así como la producción a pequeña escala en Tapia, Cudillero, Lastres y Ribadesella


Los puertos de Avilés y Gijón son los más importantes del Principado. Sobresalen por el volumen de entrada de barcos y capturas. Se sitúan en los primeros puestos a nivel estatal por su tráfico y ofrecen diferentes muelles para el atraque. El de Avilés, de origen medieval y en cuyos inicios se distinguió por el monopolio para la descarga de sal, dispone de dársenas para uso comercial, pesquero y deportivo. Esta última actividad se desarrolla muy cerca del Centro Niemeyer, un magnífico complejo tanto desde el punto de vista arquitectónico como cultural y artístico. La industrialización marcó el crecimiento de El Musel, en Gijón dedicado también a actividades comerciales, de transporte de mercancías y de viajeros, y pesqueras. La ciudad más poblada de Asturias mantiene viva su fuerte vinculación con el Cantábrico, plasmada con especial encanto en el barrio marinero de Cimavilla.


De menor tamaño, destacan otros enclaves marítimos como Puerto de Vega, Luarca, Cudillero, Luanco y Candás. En el ala oriental, también te fascinarán Tazones, Lastres, Ribadesella y Llanes. Podrás disfrutar de la singularidad de cada uno y adentrarte en la relación ancestral entre estas villas y el Cantábrico. Sobre los puertos deportivos, ideales para el atraque y el disfrute del mar.


Ruta de los faros de Asturias. -
Es un placer recorrer en coche la costa asturiana, donde la fusión del mar y la tierra deja impresionantes monumentos naturales, paisajes protegidos y memorables puestas de sol en playas infinitas.


La costa asturiana es una sucesión de sorpresas agradables, tanto por la belleza de sus paisajes y monumentos naturales, como por los momentos que te ofrece a lo largo de la jornada, desde los amaneceres hasta el final del día. Cada instante de luz significa un panorama diferente, una visión única e irrepetible.


En medio de este escenario de luces y sombras, con el verde brañas y montañas que llega a darse un abrazo con el inmenso azul del mar, surgen infinitos arenales y escarpados pedreros, o acantilados que son como esculturas gigantes, o afamados cabos que van dibujando toda la orografía litoral de Asturias.


Y como testigos de silencio y luces de este espectáculo sin par de la naturaleza costera de Asturias, están los faros. Ubicados en lugares de ensueño, con las mejores vistas, precisamente para observar y ser observador, para ayudar a los navegantes y fascinar a los que están en tierra firme, los faros son como una guía de viaje, que te permite trazar la mejor ruta para conocer una costa que nunca te defrauda y que se desgrana en imágenes inolvidables.

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