Los vinos asturianos y la DOP Vino de Cangas. - El vino de Cangas es de origen medieval, y destaca por su fuerza identitaria, su capacidad de supervivencia en un entorno de montaña, la calidad de su materia prima y lo genuino de sus sabores. Además, ha generado una cultura colectiva que aglutina un vasto territorio en torno a viñedos y vinos.
Asturias y la cultura vitivinícola. - Desde la Edad Media, el suroccidente de Asturias ha sido tierra de vino. Fueron los monjes de Corias quienes comenzaron una tradición que perduraría a lo largo de los siglos en una tierra con un clima benévolo para la prosperidad de las vides, y con un suelo rico en nutrientes para que las viñas crezcan sanas. De aquellas primeras viñas monacales fueron surgiendo las demás, y el suroccidente incorporó a su riqueza cultural y gastronómica la cultura del vino, que durante siglos se ciñó al entorno de proximidad y tuvo un carácter familiar, hasta llegar a la actualidad, donde los vinos de la zona cuentan con DOP, y están conquistando el mercado con fuerza, personalidad y gran arraigo identitario. En definitiva, los vinos de Asturias son un reflejo de su carácter vibrante y diverso.
Vinos de montaña. - Los vinos asturianos son vinos de montaña elaborados bajo la certificación de la DOP Cangas, con variedades autóctonas como Albarín Blanco, Albarín Negro y Carrasquín, adaptadas a un cultivo de "viticultura heroica" en un terreno escarpado. Estos vinos se caracterizan por su frescura, intensidad y un fuerte vínculo con la tierra, ofreciendo un perfil único de mineralidad debido a su entorno atlántico. Los vinos de Cangas son conocidos por su equilibrio entre alcohol y acidez, y sus aromas y sabores frutales y florales. Se elaboran de forma artesanal, con un proceso que permite obtener caldos de alta calidad. Se producen vinos tintos y blancos. Los vinos tintos se elaboran con las siguientes variedades:
- Mencía
- Carrasquín
- Verdejo Negro
- Albarín Blanco
Denominación de Origen Protegida Cangas. - La Denominación de Origen Protegida Cangas se localiza en el suroeste de Asturias, abarcando los concejos de Cangas del Narcea, Allande, Degaña, Grandas de Salime, Ibias, Illano, Pesoz y partes de Tineo. El cultivo se realiza en pendientes pronunciadas y a notable altitud, lo que requiere un esfuerzo titánico para obtener rendimientos bajos y vinos de gran calidad. Prioriza uvas autóctonas como Albarín Blanco, Albarín Negro, Carrasquín y Verdejo Negro. Los vinos de esta denominación son un testimonio de la historia y biodiversidad de la región, con un carácter inconfundible.
Un símbolo de recuperación. - El cultivo de la vid en Asturias es todo un símbolo de resiliencia y recuperación. Surgió en la Edad Media, bajo la influencia de los monasterios, pero experimentaría un declive tras la filoxera y el auge de la revolución industrial y la minería. En las últimas décadas, el vino del suroccidente vive una etapa de resurgimiento gracias a las nuevas generaciones de viticultores y a la creación de bodegas que han apostado por la calidad y la identidad del territorio. Por ello, se puede afirmar con rotundidad que los vinos de Cangas son todo un ejemplo de recuperación patrimonial, contribuyendo a la diversidad cultural de Asturias.
Fiestas dedicadas al vino. - Esta Edad de Oro que vive la cultural del vino en Asturias tiene algunas beneficiosas consecuencias desde el punto de vista social y turístico, y son los momentos lúdico-festivos y fiestas relacionadas con los ciclos naturales de los caldos. La más conocida y llamativa de estas celebraciones es la Fiesta de la Vendimia en Cangas del Narcea. Única en Asturias cuenta, por su originalidad entre otras razones, con la declaración de Fiesta de Interés Turístico del Principado de Asturias. Durante varios días y coincidiendo siempre con el Puente del Pilar, un amplio programa de actividades celebra por todo lo alto la cosecha, tras el inmenso esfuerzo que ésta supone.
Incesante actividad tanto en la villa de Cangas como en los viñedos, en un intenso y emotivo homenaje a la cultura del vino. Catas, gastronomía, música, cofradías… Todo en el festival pone en valor la historia de siglos y el esfuerzo de generaciones para elaborar caldos únicos en una viticultura heroica y de montaña. Pero las celebraciones en torno al vino no terminan con esta fiesta. Desde hace algún tiempo, en Cangas también se festeja el Trasiego del Vino Nuevo, que tiene lugar en el mes de marzo, coincidiendo con el menguante de dicho mes cuando se travasan los caldos de recipientes para limpiarlos y eliminar las partículas procedentes de la fermentación. Los asistentes pueden catar el vino de la nueva cosecha de la DOP Cangas.
Y como no puede ser de otro modo, los actos lúdicos en torno al vino se suceden por todo el suroccidente, habiendo fiestas también en Ibias, en el mes de mayo, y en Pesoz, en octubre. También es destacable, por su veteranía y concurrencia, la feria del Queso y el Vino de Avilés, un homenaje a estos dos productos que tan bien maridan, y que tienen excelentes exponentes artesanales en Asturias. Y así, desde hacen más de cuatro décadas, Avilés se convierten la capital nacional de este binomio único, al que asisten bodegas y queserías de toda España. Se celebra habitualmente en el mes de mayo.
Vive las bodegas. - El enoturismo es un fenómeno al alza, que ha llegado para quedarse, y Asturias es un destino privilegiado para un enoturismo diferente, dado que aquí no encontrarás grandes edificaciones ni miles de barricas durmiendo. Las bodegas asturianas son pequeñitas, artesanas, podríamos decir que incluso familiares. El escarpado terreno de la zona es toda una sorpresa para el visitante, que también suele quedar prendado de la originalidad de los vinos. Se puede pasear por el viñedo, conocer el proceso de elaboración, descubrir las variedades autóctonas, observar el parque de barricas e incluso catar los vinos de las diferentes bodegas.
Los productos ecológicos de Asturias. - Lo "Eco" es tendencia mundial, pero Asturias lleva años apostando por producir alimentos naturales y saludables. ¿Qué producimos en Asturias en ecológico? Pues muchas cosas, en realidad de casi todos los productos que se dan bien en nuestra tierra hay versión eco. Mención aparte merece la miel, una de las mejores que se puede encontrar en el mercado. Las abejas campan a sus anchas por los bosques asturianos, repletos de brezos, castaños, robles… y realizan un trabajo encomiable, increíble. Para que os hagáis una idea, si no hubiera abejas no habría sidra, porque no se polinizaría la flor del manzano, y adiós espichas, escanciado y romerías.
Tenemos ternera eco, escanda, kiwis, mermeladas, zumos de frutas, hortalizas y verduras, algas, leche, vinagre, sidra, cerveza, conservas, quesos, yogures, huevos, embutidos, "fabes"… lo que quieras y más. Cada vez es mayor el número de mercados ecológicos en Asturias. Quizás el más importante es el que se celebra cada segundo fin de semana de mes en la Plaza Mayor de Gijón/Xixón, al que le seguirían la Feria Agroalimentaria de productos ecológicos que se celebra en Llanera a mediados de agosto, los espacios eco de Agropec a finales de septiembre en Gijón/Xixón, EcoLlanera, el Mercado Ecológico de Candás o el Mercado Agroecológico de La Pola entre otros. También están en aumento los grupos de consumo eco, las tiendas especializadas y las cooperativas que ayudan a poner en contacto al productor con el consumidor.
La miel, repleta de vitaminas, es desayuno habitual de los asturianos. Bien en ayunas o untada en una tostada, protege de las enfermedades y aporta energía. Luego tenemos la escanda, conocida también como espelta al ser de la misma familia. Era un cereal habitual en los molinos de piedra de los pueblos de la región. Produce unos panes excelentes y su harina se utiliza para múltiples postres. Si tenéis la oportunidad de probar la escanda ecológica asturiana, no lo dudéis, incluso la podéis comprar y luego elaborar en casa recetas chulas porque la harina de escanda puede sustituir a la de trigo en casi cualquier elaboración, dándole más sabor. Prueba con unos buñuelos de calabaza y escanda o con un bizcocho de higos frescos.
También la harina de maíz es habitual en muchas casas y restaurantes. No dejéis de probar los tortos, una delicia frita que se suele acompañar de picadillo de matanza, morcilla o queso Cabrales. Los hay en versión mini y de gran tamaño, pero lo importante es su sabor y su textura. En el postre y en los desayunos no pueden faltar las mermeladas asturianas. Las podemos encontrar de arándanos, manzana, kiwi, frambuesa, tomate o pera.
Y hablando de kiwis, aunque su nombre nos transporte a Nueva Zelanda, que es el país que les dio fama, la similitud de clima ha hecho que Asturias se haya convertido en una potencia mundial de producción de esta fruta. Las vegas de Pravia, Salas o Grado están pobladas de plantas que son recolectadas avanzado el otoño y llegan a mercados de todo el mundo en su punto óptimo de maduración. También está acogida a la marca de calidad Alimentos del Paraíso, que alberga también al repollo relleno, a los arándanos, al queso de cabra, y a dulces como los carajitos o las marañuelas.
Surgió en 1996, y desde entonces es el organismo que se encarga de velar por los productos ecológicos y certificar a aquellos que cumplen los parámetros y pueden poner el sello en su etiqueta, porque ahora todo el mundo se apunta a la moda eco. También se encarga de promover el consumo de productos ecológicos y da a conocer los sistemas de producción. La certificación es necesaria para que el consumidor tenga la máxima garantía de que los productos cumplen realmente con las normas eco.
Dulces asturianos, una mezcla de tradición, sabor e imaginación. - Asturias ha sido y es cuna de maestros pasteleros. Muchos de ellos han creado postres que han acabado pasando al imaginario colectivo y que ya forman parte de nuestra gastronomía. En cada rincón, en cada pueblo o concejo, existe un dulce típico y un buen número de confiterías.
Si tuviéramos que escoger tres postres para conformar un pódium y que representaran a la región esos serían el arroz con leche, que no falta en ningún restaurante como colofón final a una buena comida, los "frixuelos", esos crêpes dulces que antiguamente se espolvoreaban de azúcar pero que hoy en día se rellenan de crema de avellanas, de nata, de mermelada y de lo que haga falta, y "les casadielles", masa frita rellena de nuez triturada, miel o azúcar y un chorro de anís, pudiendo añadir un poco de leche o mantequilla si se desea.
Si nos adentramos en el maravilloso mundo de las tartas, en casi todos los lugares encontrarás tarta charlota, elaborada con una base de bizcocho, nata y almendra recubierta con chocolate y coronada con guindas, y sobre todo en Gijón, la tarta gijonesa, en la que predomina el sabor a turrón de su interior. Aquí somos muy "llambiones", vamos, que nos gusta lo dulce, y cada ciudad o concejo tiene sus postres típicos.
Gijón es el paraíso de las princesitas y el bombón helado de nata. En Oviedo es imprescindible probar dos creaciones insuperables. Por un lado, los carbayones, ese pastel de almendra recubierto de almíbar de azúcar y zumo de limón, y por otro lado las moscovitas, que son una delicia de chocolate con almendra. En Avilés manda el bollo de Pascua, típico de Semana Santa.
Tenemos muchas jornadas y homenajes gastronómicos, pero casi todos ellos están vinculados a un producto salado. El Festival del Arroz con leche se lleva celebrando más de 30 años en Santolaya/Santa Eulalia en Cabranes el domingo más cercano al 9 de mayo. Cuenta con un concurso en el que participan más de cien personas y está arropado por los menús que los hosteleros de la zona ofrecen durante esos días.
Si nos adentramos más al interior, en el concejo de Aller podrás degustar un postre único, el panchón, en Laviana los bartolos y en Mieres los consejos paserinos, una rosquilla de masa quebrada dulce con leche. Camino del occidente encontramos en Grado el famoso tocinillo de cielo, los Carajitos en Salas, que han conseguido etiquetarse con la marca Alimentos del Paraíso, algo que también pueden hacer ya les marañueles, de Candás y Lluanco/Luanco, unas pastas típicas a base de mantequilla, huevo, azúcar, harina y ralladura de limón, con la diferencia de que en Lluanco/Luanco solo incorporan las yemas.
Y más allá, en Navia, no te pierdas la tarta Venera, una tarta de almendra que te hará rechupetearte los dedos. La lista dulce la podríamos completar con los borrachinos, la leche frita o los formigos. Si quieres hacer un buen arroz con leche en casa unos trucos prácticos podrían ser sacar la rama de canela y la cáscara de limón a mitad de la cocción, así evitarás que su sabor predomine sobre el resto de los ingredientes. Y remover mucho la cacerola, eso sí.
A la hora de freir "casadielles" es importante hacerlo de una o una o máximo de dos en dos, que el aceite esté bien caliente, y voltearlas con cuidado al poco tiempo porque se queman muy rápido. Si escogemos hacer "frixuelos" lo más importante es que la masa no nos quede demasiado ligera, dejarla reposar unas horas, que la sartén sea antiadherente para evitar que se nos peguen en exceso, y echar la cantidad justa para que sean lo más finos posibles.
Quesos asturianos. - Los quesos asturianos son un viaje a sabores infinitos, cuya esencia consiste en una tradición artesana de siglos de pastoreo. El oriente es el área donde más quesos se concentran. Los Picos de Europa y las sierras del Sueve y del Cuera conforman un paraje natural donde el pasto abunda y los animales se mueven y alimentan en libertad. ¡Quién pudiera disfrutar de esas laderas! En las cuevas madura el Cabrales, el queso azul por antonomasia de la región. Se puede elaborar con cualquiera de las tres leches, pero siempre con predominio de la vaca. Algo parecido sucede con el Gamonéu, uno de los más especiales que podemos encontrar, con su ahumado característico y un leve desarrollo de penicillium en ocasiones. Ambos son imprescindibles en cualquier tabla de quesos asturianos que se precie.
No hay nada como vivir las experiencias en primera persona. Visitar una quesería asturiana garantiza unas vistas de ensueño y conocer cómo se elaboran quesos en muchos casos ancestrales. Puede ser una buena oportunidad para valorar la importancia de una cueva en la maduración en el caso de Cabrales o Gamonéu, o para conocer qué es la máquina de rabilar, tan necesaria para la elaboración del Casín.
En cincuenta kilómetros a la redonda podemos contabilizar más de 20 quesos, repartidos por localidades como Arangas en Cabrales, Buelles y Panes en Peñamellera Baja, Bedón, Porrúa, Pría y Vidiago en Llanes entre otras. Mención aparte merece los concejos de Amieva y Ponga, donde se elabora el queso de Los Beyos. En el área central domina el Afuega'l pitu, con más de diez queserías activas que en la mayoría de los casos además del blanco elaboran el "roxu", fruto de amasar lacuajada con pimentón.
Le sigue el Casín, que está en auge y que ya cuenta con cuatro queserías empujando para que uno de los quesos más antiguos de España recupere el sitio que le corresponde. Pero hay muchos más, Ovín en Nava, Varé en Siero, queso de Bota en Quirós o el de Urbiés en el Valle de Turón por mencionar algunos de los más emblemáticos. Son cinco, y concentran buena parte del protagonismo de los quesos asturianos. Tenemos cuatro Denominaciones de Origen, Cabrales, Gamonéu, Casín y Afuega'l pitu, y una Indicación Geográfica Protegida, Beyos. Todas ellas tienen su propia contra etiqueta que certifica que están elaborados bajo los parámetros de cada Consejo Regulador. Entre las cinco suman alrededor de 60 queserías, más de la mitad de las existentes en Asturias.
Si nos desplazamos hacia el occidente mandan por orden geográfico La Peral y Gorfolí en Illas, Fuente en Proaza, Abredo en Coaña, Taramundi (como nota original hay una versión con nueces) y Oscos. Pero en los últimos tiempos han surgido nuevas queserías que se están haciendo un hueco y dando que hablar, algunas triunfando en concursos nacionales e internacionales y otras ganándose el favor del público.
Están repartidas por toda la geografía, de Pravia a Las Regueras, con nuevos estilos y formas de elaborar poco utilizadas en Asturias. En resumen, que entre quesos con marca de calidad, quesos con historia, los que sobreviven, aunque sea con un elaborador y las marcas que están dinamizando el sector junto con las nuevas queserías nos encontramos con más de 300 variedades diferentes de quesos asturianos, eso sin contar las diferentes variantes que algunos producen.
El vocabulario asturiano muestra la identidad y riqueza gastronómica
- Ablana: avellana.
- Aguiyolo: navaja en el occidente asturiano.
- Alezna: oricio, erizo de mar.
- Amasueles: almejas.
- Andarica: nécora.
- Andoya: lomo de cerdo adobado, embutido y curado.
- Arcín: oricio, erizo de mar.
- Arbeyos: guisantes, arbejos.
- Berces: hortaliza que se utiliza en el potaje.
- Bocarte: boquerón.
- Boroña/Borona: pan que se fabrica con la harina del maíz, muy consumido en otros tiempos.
- Boroñu/Boronu: masa cocida de sangre, cebolla, grasa y harina típica del oriente.
- Bugre: bogavante.
- Campanu: primer salmón pescado en un río asturiano cada temporada de pesca.
- Culete, culín: cantidad de sidra que se escancia en un vaso de sidra y que se debe beber de una sola vez.
- Emberzáu: picadillo de cebolla, harina de maíz, grasa y sangre de cerdo, envuelto en hojas de berza y cocido.
- Fabes: habas. En singular, faba.
- Fayuela/Frisuelu: crêpes dulces elaborado con harina, huevo, leche y azúcar.
- Figos: higos.
- Fréxoles: judías verdes planas.
- Furagaña: lubina pequeña.
- Gochu: cerdo.
- Hombrín: bocarte, boquerón.
- Llacón: lacón.
- Llagar: Lagar o bodega donde se elabora la sidra. Al propietario se le llama "llagareru".
- Llambión: persona que le gustan los dulces, un amante de pasteles, tartas y postres.
- Llámpara: lapa.
- Muergu: navaja.
- Ñocla: buey de mar.
- Oriciu/Oricios: erizo/erizos de mar.
- Panoya: mazorca de maíz.
- Parrochas: sardinas pequeñas.
- Pitu caleya: gallo o gallina que se cría en la aldea libremente, sin ninguna alimentación de pienso.
- Pixín: rape.
- Roballiza: lubina.
- Picatosta, torrexa: torrija.
- Venáu: ciervo.
- Ventrisca: ventresca, vientre del bonito.
- Verdines: "fabes" de pequeño tamaño y tonalidad verdosa.
- Virigüetu: berberecho.
- Xarda: caballa.
- Xata: novilla.
Asturias, la tierra de los cocineros más creativos. - Asturias es Paraíso Natural y es Cocina de Paisaje, destaca por su excelencia gastronómica, la identidad de tradiciones culinarias y la diversidad de productos simbolizando calidad, sostenibilidad, hospitalidad e innovación. Asturias, Cocina de Paisaje, cuenta con embajadores, como reconocidos talentos culinarios con Estrella Michelin, guisanderas, reposteros y familias dedicadas a la hostelería por generaciones que representan siglos de talento donde el conocimiento, el mimo, el amor a las tradiciones y la capacidad de innovación convierten esta región en símbolo de calidad, sostenibilidad, hospitalidad y constante evolución creativa.
Es la marca de calidad que ampara a algunos de los mejores restaurantes de esta región, diseminados por toda la geografía, albergando diferentes estilos y cocinas. Los hay clásicos, más modernos, cosmopolitas, de pueblo, pero en todos ellos prima una defensa del producto local y un esmerado servicio al cliente. Para pertenecer a este selecto grupo hay que superar diversos controles que ponen a prueba el trato con el cliente y la calidad de la comida.
Sidrerías de Asturias. Cada año serán más las elegidas, porque la "Sidra de Asturias" está viendo cómo se multiplica su presencia en las sidrerías y también su demanda, con lo que se espera que esta marca, nacida en 2017, tenga un futuro prometedor y sirva de referencia a los visitantes a la hora de elegir en qué establecimiento típico de la región comer o cenar. Faltaba un listado de sidrerías donde se exigiera un esmero en el trato, una calidad en la cocina y un cuidado de los detalles. El mismo sistema que fue válido para "Mesas de Asturias" se personalizó para los templos de la sidra y así nació "Sidrerías de Asturias". En todas ellas tiene que haber sidra con Denominación de Origen, contar con personal especializado en el escanciado del líquido patrio y una carta con predominio de productos asturianos.
Asturias, con su impresionante paisaje montañoso y rica tradición gastronómica, ha emergido en el mapa culinario internacional gracias a la prestigiosa Guía Michelin. Las codiciadas estrellas Michelin han destacado diversos establecimientos en la región, reconociendo la excelencia y creatividad de su escena gastronómica. Estos reconocimientos subrayan no solo la calidad de los platos, sino también la capacidad de Asturias para ofrecer experiencias culinarias excepcionales, fusionando la autenticidad de sus productos locales con un enfoque innovador.
Las estrellas Michelin en Asturias no solo constituyen un reconocimiento individual, sino que también consolidan la región como un destino gastronómico de primer nivel. Este galardón contribuye a posicionar a Asturias como un lugar donde la calidad, la originalidad y la dedicación a las raíces culinarias se entrelazan para ofrecer a los comensales una experiencia única, resaltando la diversidad de sabores y la riqueza de la oferta gastronómica asturiana.
Aquí han aparecido algunas de las caras conocidas de la gastronomía asturiana, pero por suerte hay muchas más. En cada rincón, en cada pueblo, hay casas de comidas fantásticas en las que además se puede comer bien y barato. En las principales ciudades podemos encontrar fusiones varias con cocinas del mundo entero, pero siempre con producto local. Y luego hay mucho cocinero solitario, personas que les gusta su trabajo y están más de diez horas al día durante todo el año dentro de su pequeña cocina, que lo hacen realmente bien. El panorama gastronómico asturiano es mucho más amplio y rico y con auténticos especialistas en un plato, en un menú, en una temporada como puedan ser la de caza o de setas… en definitiva, que vaya donde vaya casi seguro que comerá bien, muy bien.
Recetas asturianas. - Las recetas de cocina asturianas son saludables, sabrosas y muy variadas. En realidad, son parte esencial del universo gastronómico astur, caracterizado por una intensa historia, una fuerte identidad, una arraigada tradición, una inmensa riqueza y calidad de las materias primas, y una destacada presencia de los paisajes geográficos y humanos.
La historia y la tradición son, sin duda, dos notas características de esa personalidad inconfundible y única de la gastronomía asturiana, que cobra mil formas y sabores a través de cientos de recetas de cocina de todo tipo.
En este cosmos culinario, hay recetas de siempre, de esas que se transmiten de generación en generación, y otras de nuevo cuño, basadas en la creatividad y experiencia de sus autores, que siempre tienen en cuenta las señas de identidad que definen la cocina de paisaje en Asturias.
El resultado de la interacción de las distintas fuentes que alimentan la gastronomía asturiana es brillante y diferente, y ello hace que la cocina en Asturias sea uno de los principales atractivos turísticos para propios y foráneos. Saborear el Paraíso Natural a través de sus múltiples y excelentes recetas de cocina es siempre una experiencia única que te hace viajar a momentos y emociones irrepetibles.














































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