VAMOS A PESCAR PEZ VERDE

El pez verde (Thalassoma pavo) es un lábrido, que habita en el Atlántico oriental, desde Portugal hasta Gabón, incluyendo los alrededores de las Azores, Madeira, Canarias, São Tomé y Annobón, así como también en la zona meridional occidental del Mar Mediterráneo.
Conocido en Canarias como "pejeverde", en Catalunya como "fadrí", en francés como "girelle paon" o en inglés como "ornate wrasse", este pez puede llegar a medir hasta 25 cm. Tiene el cuerpo alargado y la cabeza redondeada rematada, en los machos grandes, por un pequeño bulto en la frente. El color de los juveniles, los machos y las hembras es distinto en cada caso; los peces jóvenes son de color verde con algunas bandas transversales claras y una mancha negra en la aleta dorsal.
Los ejemplares hembras suelen ser mayores y son anaranjados con 5 bandas azules transversales y una mancha negra en la base de la aleta dorsal. Los machos en cambio son de color azul verdoso, con una banda transversal azul y otra roja justo detras de las aletas pectorales, y carecen de la mancha negra. La cabeza es rojiza con un dibujo azul más extenso que las hembras. Las aletas dorsal y anal son negras y tienen el borde azul. También hay coloraciones intermedias.
COMO RECONOCERLO.- Se trata de peces de aspecto alargado y cabeza redondeada, rematada. La coloración es variable según el estado de desarrollo, si bien los juveniles son de color verdoso. Presentan dimorfismo sexual. Las hembras son de mayor tamaño, con un color anaranjado y líneas verticales verdes brillantes; los machos pueden alcanzar 25 cm de longitud total, con cuerpo de color marrón con líneas de tonalidad verdosa, poseen tonos azulados y rojizos en la cabeza y una mancha negra en el dorso.Son gregarios y hermafroditas. Primero son hembras y luego machos que se reproducen entre los meses de junio y julio.
RESUMIENDO.- Su cuerpo es alargado, comprimido y esbelto. Posee una cabeza ovalada, afilada y ausente de escamas. Su hocico es corto con boca corta, terminal y con labios gruesos. La aleta dorsal es bastante extensa. La caudal está truncada en los individuos jóvenes, pero es semilunar y con lóbulos alargados en los adultos.Es una especie dicromática permanente.
Las hembras son pardoverdosas con una línea vertical oscura en cada escama y cinco bandas verticales azuladas. La cabeza está jaspeada de azul. Las aletas tienen listas longitudinales azules, rosas y pardas. Los machos en cambio tienen la cabeza roja oscura jaspeada de azul celeste. Justo detrás de la pectoral hay una banda vertical azul, con rojo a los lados, que se extiende de la aleta dorsal al vientre.Las aletas están listadas de azul, negro y rojo. Posee la aleta caudal lunada con lóbulos alargados. Su cabeza es jaspeada de color azul.
REPRODUCCIÓN.- Es una especie termófila y hermafrodita. Hay machos primarios nacidos como tales, hembras y machos terminales (hembras convertidas en machos) que son los dominantes. Su reproducción tiene lugar entre junio y julio. Los huevos son pelágicos, de modo que no hay cuidados parentales. Se reproduce de junio a julio. Los jóvenes, las hembras y los machos primarios suelen formar grupos pequeños. Los machos grandes secundarios son solitarios y defienden celosamente su territorio sobretodo en la época de freza.
QUE COME.- Se alimentan de crustáceos, moluscos y poliquetos.Se alimentan de todos los organismos posibles, y mientras que las hembras buscan alimentos en grupos a veces numerosos, los machos suelen ser observados solos. También se les ha observado, en especial a los juveniles, efectuando tareas de limpieza de otros peces mayores. Son nadadores hábiles e incansables, y son bastante nerviosos de cara a los buceadores, aunque nunca andan lejos, debido a los sedimentos que levantamos del fondo con las aletas, que les proporcionan gran cantidad de golosinas.
DONDE VIVE.- Es una especie bentónica, litoral y abundante en fondos rocosos someros o praderas de Posidonia oceanica. Vive entre los 0 y 20 metros. Se encuentra en el Mediterráneo (sólo en las regiones más meridionales y cálidas), Atlántico oriental desde Portugal hasta el Congo. Atlántico Este: Desde Portugal al sur de Cabo Lopez, Gabon y las islas Azores, Madeira, Islas Canarias, São Tomé y Annobon. Muy abundante en las Baleares.
Muy activos durante el día, capaces de resistir el embate de las olas cuando hay temporales. Los machos son territoriales, sobretodo en el verano, en la época de reproducción. Durante la noche se entierran en la arena
.Al atardecer se entierran en la arena del fondo gracias a las sacudidas de la cola, para pasar así la noche a salvo de sus predadores.Se les puede encontrar hasta en los puertos.Soporta bien el acuario pero es muy territorial y en acuarios medianos es extremadamente agresivo y mata a sus congéneres.Es una especie muy común con poco valor culinario.No tiene interés en pesca deportiva.
INDICACIONES PARA LA PESCA.- El pez verde no tiene ningún interés para la pesca deportiva, siendo este pescado ocasionalmente por los pescadores de costa y por tal motivo lo pescaremos con la técnica de pulso en el litoral.
La pesca a pulso es aquella -con o sin carrete- en la que se mantiene el aparejo a una profundidad variable, sin que para ello medie corcho, veleta, boya o flotador. El aparejo suele estar lastrado mediante plomos tipo perdigón de pequeño calibre, o bien, de oliva, también livianos. Esto no quita para que algunos aficionados prescindan de cualquier tipo de plomada, y dejen a la carnada hundirse por su propio peso.
Sin lugar a dudas, esta última solución es muy efectiva, siempre y cuando se den las condiciones precisas, y seamos suficientemente hábiles para hacer llegar el cebo hasta donde se encuentra el pez. Lo que es evidente es que, en cuanto a comportamiento del cebo en el agua, parece lo más idóneo prescindir de lastre, pues la carnada se comportará del modo más natural posible, especialmente si usamos líneas muy finas, lo cual, en este caso, es determinante. Pero, claro está, necesitamos unas condiciones concretas para pescar de este modo y, además, cierta dosis de habilidad y soltura en el manejo de la caña.
Lo primero que hay que tener en cuenta es que no todos los peces comen en superficie, sino que, la mayoría comen más a gusto a cierta distancia del fondo. Luego, de no hallarnos en una zona de muy escasa profundidad, un aparejo sin lastre puede resultar inservible.
Por otra parte, el viento, por poco que sea, puede jugarnos una mala pasada, pues impedirá que se hunda el cebo y, en definitiva, no nos dejará pescar. En consecuencia, para pescar a pulso sin lastre, debemos encontrarnos en un lugar donde los peces se encuentren a punta de caña, es decir, donde podamos llegar contando únicamente con la longitud de nuestra caña, y en el que, pese a la escasa profundidad, tengamos la certeza de encontrar las especies que buscamos.
Lugares en los que se den estas características, aunque pueda parecer lo contrario, hay muchos. Sin ir más lejos, toda la costa cantábrica formada por rocas y charcos tildales. El único requisito es el de pescar desde el arranque de la marea en la línea de bajamar, situándonos en una roca que emerja en un punto donde la marea "meta" agua suficiente. ¿Y cuánto es suficiente? Una braza es bastante para que algunas especies se aventuren dentro de un pozo que está siendo invadido por la mar. Con menos de dos brazas, podemos encontrarnos ya grandes maragotas o durdos -por no mencionar a los ubicuos serranos o tordos-, que pugnan con pequeños espáridos por entrar los primeros a comer a estos "puntos calientes", que conforman las zonas tildales al comenzar a llenarse de agua.
La mayoría de los lábridos, exceptuando el caso del gayano, al que nunca veremos en el límite de la marea, están adaptados a desenvolverse perfectamente en aguas someras, por lo que, junto con los mugílidos, las lubinas y los espáridos antes mencionados, forman la punta de lanza de las especies que ocupan la zona tildal tan pronto la marea se lo permite.Otros lugares, sin embargo, son igualmente apropiados para la pesca a pulso, pero, en este caso, con lastre. Nos referimos a aquellos en los que existe una profundidad considerable. 
Por ejemplo, las escolleras artificiales, el interior de los puertos, los cortados rocosos y otros similares, son lugares queridísimos por los lábridos y en los que la pesca a pulso puede resultar una opción muy valida y a tener en cuenta.Máxime si, como sabemos, muchas especies litorales se encuentran cerca de la pared rocosa, a lo largo y ancho de la misma, podemos, de este modo, explorarla palmo a palmo. Se trata, en este caso, de una pesca activa, probando en distintas profundidades, moviéndonos a lo largo de la escollera, del muelle o del cortado, recorriendo, en suma, todos los lugares propicios. 
Por supuesto, también podríamos hacerlo pescando a boya, pero eso nos llevaría a tener que modificar constantemente la profundidad a la que hemos fijado el aparejo. 
Para finalizar, no podemos olvidar un aspecto fundamental de la pesca a pulso: la caña. Dado que no lanzamos el aparejo -por lo que en muchas ocasiones se podrá prescindir del carrete o darle un uso casi testimonial-, la caña debe medir tanto como se necesite para situar el aparejo en el lugar adecuado (normalmente suelen ser de 9 a 11 m). Si pescamos en la pared de un puerto, la longitud es indiferente, claro está, pero no así si lo hacemos en una escollera o en la franja tildad. Y, hablando de la caña, no es menos importante que la puntera sea muy sensible y precisa. De no ser de este modo, nos obligaría a mantener el sedal pinzado o sujeto con los dedos, para advertir cualquier leve picada y clavar al primer toque.


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