VAMOS A PESCAR CHOCO - SEPIA O JIBIA + LA POTA VOLADORA

Este molusco tiene el cuerpo envuelto en una especie de saco con una formación calcárea en su interior llamada sepión. Entre las vísceras se halla una bolsa conteniendo un líquido negruzco (tinta) que el animal vivo emplea para camuflarse de sus enemigos. Su carne es en general algo coriácea, excepto en los ejemplares muy pequeñitos, y conviene golpearla bien con el mazo para ablandarla y hacerla comestible; es de gran calidad y muy apreciada.
Choco - Sepia Sepia elegans.- Semejante a la sepia pero de menor tamaño (hasta 8 centímetros) y su boca está rodeada de ocho brazos, con dos hileras de ventosas dispuestas en zigzag. La concha es un poco más estrecha que alargada. El margen del manto forma un ángulo agudo sobre la cabeza.Se reproduce de febrero a septiembre, llegando a la madurez sexual después de un año.Vive en fondos arenosos o de barro, a veces hasta 430 metros de profundidad.Se pesca, al igual que la sepia, con nasas, cebo, trasmallo y artes de arrastre.Se encuentra desde las islas Británicas a Senegal y el Mediterráneo.
COMO RECONOCERLO.- Sepia de hasta 8 o 9 cm de longitud,cuyo manto forma en la parte dorsal una proyección aguda sobre la cabeza.Las ventosas de los brazos están dispuestas en dos filas en forma de zigzag, dando apariencia en algunas partes de tener 4 filas.Los tentáculos son largos, unas 4 veces la longitud de los brazos; tiene una quilla ancha en la maza.El hectocotilo es el cuarto brazo de la izquierda, teniendo modificado aproximadamente el 70 %; esta formado por 4 o 5 ventosas normales en la base y otras mucho mas pequeñas y espaciadas dispuestas en 2 filas que zigzaguean hasta el final.Concha o sepión alado, con una cresta en el extremo posterior.
Sepia Común Sepia officinalis.- ste molusco puede llegar a alcanzar una longitud total de hasta 65 centímetros, de los cuales el manto, sin cabeza ni brazos puede llevarse 35. El cuerpo es aplanado y está rodeado por una cresta cutánea que la sepia emplea para nadar. Las aletas del extremo final del cuerpo no están unidas.La sepia dispone de 10 brazos, 8 cortos con dos hileras de ventosas y dos brazos largos y retráctiles, terminados en una especie de maza con ventosas, que emplea para capturar sus presas. El color de la sepia es muy variable, puesto que varia en función del estado de ánimo del animal, aunque suele ser del color de la arena, puesto que suele mimetizarse con el entorno en colores grises o marrones, pero es común verla de colores jaspeados. También dispone de un control voluntario para su coloración, lo que le permite sorprendentes cambios de color, algunos de ellos instantáneos.Hay dos especies más de este genero en el mar Mediterráneo, la Sepia orbignyana, con una espina visible en el extremo del jibión y es de menor tamaño, y la sepia pequeña Sepia elegans de menor tamaño. Se distinguen unas de otras por la forma, tamaño y disposición de las ventosas y del "brazo de copulación", puesto que su distribución, están extendidas por el Mediterráneo, y sus costumbres son similares.

COMO RECONOCERLO.- Este molusco tiene el cuerpo ancho, oval y casi rectangular, puede llegar a alcanzar una longitud total de hasta 65 centímetros, de los cuales el manto, sin cabeza ni brazos tiene unos 35 cm. El cuerpo es aplanado y está rodeado por una cresta cutánea que la sepia emplea para nadar. Las aletas del extremo final del cuerpo no están unidas.La sepia dispone de 10 brazos, 8 cortos con dos hileras de ventosas y dos brazos largos y retráctiles, terminados en una especie de maza con ventosas, que emplea para capturar sus presas.
El color de la sepia es muy variable, puesto que cambia y se adapta en función del estado de ánimo del animal, aunque suele ser del color de la arena, puesto que suele mimetizarse con el entorno en colores grises o marrones, pero es común verla de colores jaspeados. También dispone de un control voluntario para su coloración, lo que le permite sorprendentes cambios de color, algunos de ellos instantáneos.

 Resumen.- Cuerpo ancho, oval, casi rectangular, aplanado, de 30 o 40 cm, con aletas que recorren todo el cuerpo.El borde del manto dorsal forma un lóbulo obtuso entre los ojos. Sifón ventral pequeño.Brazos retráctiles, con 4 filas de ventosas, y los tentáculos , unas 3 veces mas largos, y que se usan para caza o reproducción, con la maza provista de una quilla natatoria y mas de 3 ventosas ensanchadas en la fila central. El hectocotilo es el 4º brazo izquierdo, con una modificación de algo mas del 50 %.Concha totalmente interna, el sepión o jibión, laminada y con estrías.Color muy variable, negro o gris parduzco, moteado o listado dorsalmente y blanquecino en la zona ventral.Habita en el sublitoral, hasta los 250 m en arena o sedimento, donde se puede enterrar parcialmente.Se alimenta de crustáceos y peces.Realiza la puesta sobre corales o conchas y si tiene tinta disponible la inyecta en los huevos para oscurecerlos y facilitar así su ocultamiento.Se encuentra desde las islas Británicas al Mediterráneo y Marruecos.
Sepia orbignyana.- Manto (saco muscular) relativamente grueso, globoso, y algo aplastado dorsoventralmente. Brazos con cuatro hileras de ventosas. Sepión (concha) estrecho y terminado en una espina que sobresale del manto, bien visible en el animal entero. Coloración marrón rojizo, sin dibujos en el dorso; vientre blanco. Hasta 12 cm de longitud del manto (no incluye la cabeza ni los brazos y tentáculos). Sepia orbignyana es conocida con una amplia variedad de nombres, entre los que destacan los muchos que hacen referencia a su parecido con la castaña (fruto del castaño), tanto por su forma, tamaño y color, como por la característica espina de su concha, que recuerda al pico duro en que termina la cáscara de este fruto. Asi, la denominan castañita, castañuela, castaña, castañita del pincho, choco de pincho en el culo, choco de pinche, choquito de la puya atrás, picudo y culón.
Resumen.- Sepia de hasta 12 cm de longitud, cuyo manto forma en la parte dorsal una proyección aguda sobre la cabeza.Los brazos tienen 4 filas de ventosas oblicua, siendo las centrales mayores que las laterales. El hectocotilo es el brazo ventral izquierdo, y tiene casi el 66 % modificado, con 12 ventosas pequeñas en dos filas longitudinales. Tentáculos largos con quillas en la mazas, que tienen 5 filas oblicuas de ventosas. Sepión rosado o naranjado, con una espina dorsal posterior y una cresta ventral.
 REPRODUCCIÓN.- Durante el periodo de reproducción, que suele ser en Primavera, los machos suelen adoptar una coloración llamativa en forma de cebra. Durante el celo el macho pasa su capsula seminal a la hembra con ayuda de su brazo de cópula. Los huevos fecundados son depositados al cabo de pocas horas. El macho suele quedarse junto a su compañera y no la abandona hasta su muerte.Los más de 500 huevos, en forma de limón, si tiene tinta los colorea de oscuro y son de unos 8 mm. de grosor se sujetan al fondo en racimos. Al cabo de dos meses de la puesta los huevos eclosionan en forma de sepias completamente desarrolladas de un centímetro de tamaño, con un comportamiento y costumbres similares a los adultos.
El desove ocurre en aguas poco profundas, al hacerlo, los huevos se atan en grupos a las plantas. Los huevos tardan aproximadamente 50 días para desarrollarse en función de la temperatura. Las crías son pequeñas copias de los adultos y no viven en el plancton como las de algunos otros cefalópodos. La vida es bastante breve y no excede los dos años de edad.Las sepias viven entre 18 y 30 meses.
QUE COME.- La sepia es un molusco que vive de noche, alimentándose de langostas, crustáceos y otros peces pequeños que caza al acecho.Durante el día es común que se esconda en el suelo de arena, pero lo deja en la noche para alimentarse de una variedad de mariscos como crustáceos (cangrejos y camarones), peces y otros. Las presas de mayor tamaño se paralizan con un veneno inyectado después de la picadura cno su pico tipo mandíbulas y los digieren extra-intestinalmente (en frente de la boca) con las enzimas para chuparlo.
DONDE VIVE.- Suele habitar en fondos arenosos y en las praderas submarinas o en sus proximidades, aunque también podemos encontrarla en fondos rocosos con crecimientos de algas, donde suele ir a cazar. Podemos encontrarla en el sublitoral, desde la superficie hasta grandes profundidades aproximadamente 250 metros, por todo el Mediterráneo.Durante el día suele vivir enterrada en la arena u oculta entre plantas marinas. Si aparece una presa intenta atraparla por sorpresa con sus poderosos tentáculos. La víctima es capturada por los brazos largos y llevada a la boca, donde es retenida por los ocho tentáculos cortos mientras es devorada con sus afiladas mandíbulas. La parte inferior de su cuerpo se ilumina con un resplandor fosforescente para atraer a sus presas mientras nada por encima de algas y rocas.Si la presa no está al alcance directo de sus tentáculos, la sepia la persigue disimuladamente, abandonando con cuidado su guarida, y ondulando suavemente su cresta cutánea en función de la corriente, y ayudándose con el sifón -dirigido hacia atrás- se acerca a su presa para sujetarla con los brazos largos y devorarla.
CURIOSIDADES.-Aspecto muy curioso de la biología de los cefalópodos es que, tienen tres corazones y la sangre de color azul. Dos de los corazones llevan la sangre sin oxígeno a las branquias y el tercero transporta la sangre oxigenada al resto del cuerpo. El color azul del líquido vital se debe a que los pulpos, sepias y calamares utilizan hemocianina en lugar de hemoglobina como molécula transportadora de oxígeno, y la hemocianina es una molécula que contiene cobre en vez de hierro, de ahí su elegante color azul pálido.Los cefalópodos poseen muchas otras características sorprendentes: un cuerpo blando que les permite cambiar de forma, órganos que emiten luz, sistemas de flotación con los que pueden desplazarse sin apenas esfuerzo, un pico endurecido similar al de los loros, una lengua con dientes que se conoce como rádula y glándulas productoras de tinta, una sustancia que utilizan como trampa y para escapar de sus enemigos. La piel de los cefalópodos es un órgano prodigioso. Tiene una estructura muy compleja y posee tres tipos diferentes de células con pigmentos: los cromatóforos, los iridóforos y los leucóforos. Los cromatóforos actúan concentrando o extendiendo pigmentos de diferentes colores, mientras que los iridóforos y leucóforos reflejan y refractan la luz. Gracias a las múltiples combinaciones posibles entre estos tres tipos de células y a la alta capacidad de control nervioso, los cefalópodos pueden cambiar de color muy rápidamente. La variedad de diseños y texturas que puede presentar la piel de los cefalópodos es tan grande, que es muy probable que actúe como un órgano de comunicación que sirva para transmitir información sobre el estado emocional del animal, relacionar a los individuos de una misma especie y disuadir a los depredadores.
De hecho, los cambios del color de la piel cumplen una función muy importante durante la época de reproducción. Las sepias, por ejemplo, se reproducen en primavera y verano y durante esta época los machos adquieren la llamada coloración de galanteo, que consiste en rayas como las de una cebra, y siguen a las hembras a todas partes. Los pescadores del Mediterráneo conocen este hábito desde muy antiguo y lo utilizan para pescar jibias con reclamo. Antiguamente ataban una hembra al extremo de una cuerda, la tiraban al mar y la izaban cuando notaban que uno o varios machos se habían abrazado a ella. Aristóteles, autor de la primera descripción de la sepia común, ya mencionaba en sus obras este arte de pesca. Pero en la actualidad los pescadores de Grecia y de las islas Baleares suelen emplear como reclamo un maniquí con forma de sepia en el que incrustan trozos de espejo. Cuando se acercan a la falsa hembra, los machos exhiben su coloración de galanteo y los cambios de coloración se reflejan en los espejos. Al creer que el maniquí les está respondiendo, los machos se abrazan a él con firmeza, momento que el pescador aprovecha para tirar de la cuerda y sacarlos fuera del agua. En algunas zonas de Galicia, como las rías de La Coruña y Sada, también se pescaban jibias con reclamo, que recibían el nombre de “femieiros”.
INDICACIONES PARA LA PESCA.- La sepia es una especie apreciada en la pesca profesional, las principales artes de pesca empleadas son las nasas, trasmallos y redes de arrastre. También se pueden utilizar, en aguas poco profundas, distintos aparejos artesanales, señuelos, jibioneras, guadañas, y poteras.Otro curioso modo de conseguirlas en los meses de freza es pescando la sepia con reclamo utilizando para ello una hembra en celo. No es fácil distinguir los machos de las hembras. Según los expertos, aunque tienen un colorido variado y cambiante como los machos, las hembras presentan unas manchas ovaladas blancas en su capa, que se hacen mas estrechas en el macho, tomando así este último un aspecto atigrado, especialmente cuando están en celo. La piel de los machos, al contraerse, forma unos salientes rugosos mas apreciables.La hembra en celo tiene unas manchas rojizas, junto al sifón propulsor, que la caracterizan.Para capturar las hembras que servirán de señuelo, es buscarlas pacientemente recorriendo las orillas de los muelles, ya que a menudo, en sus paredes sumergidas y en poca profundidad, se les puede encontrar camufladas entre la vegetación acechando a sus presas. Entonces con un poco de habilidad, y metiendo el salabre por la parte trasera de su cuerpo (huyen hacia atrás cuando se asustan), puede que se metan ellas mismas en la trampa.
Pesca de la sepia con barquilla.- Consiste en remolcar lentamente a metro y medio de un bote de remos, una o dos barquillas de madera en las que hay incrustados por su parte externa sendos trozos de espejo.Al pasar las barquillas cerca de las sepias, es fácil que alguna de ellas acuda al engaño, y al verse reflejada, tome su imagen por una competidora. El pescador entonces, dejándola aproximarse lo mas posible, con un poco de suerte y metiendo como siempre el salabre por detrás, logrará hacerse con alguna hembra.
Pesca de la sepia con hembra.- Ya con una o dos hembras vivas en un balde, se sujeta una de ellas por la punta del manto con uno o dos anzuelos ligados a una línea fina que se amarra a la popa. Entonces se pasea lentamente, a corta distancia del bote, por sitios querenciosos y poco profundos o por las orillas de los muelles o escollera. La mejores horas son las que preceden a la salida del sol y después del ocaso.
Lanzado con señuelo.- Este método es el más apropiado y el más utilizado por el pescador costero, pudiendo realizarse desde playa, roqueros o puertos.
Materiales: Caña, giratorio, potera especial jibia, señuelos de peces de colores llamados "pajaritos".Aclaremos que las poteras, para este método, deben ser para jibias, ligeras, ya sean plásticas (huecas o no) o de cualquier otro material ligero. Deberán estar a media agua y no a fondo.
Método:Confeccionaremos una línea cuyo pie estará compuesto por: giratorio, hilo del 35 o 40 máximo, pajaritos o potera, se recomienda poner desde costa un máximo de dos pajaritos o poteras, y plomo de fondo. El plomo se recomienda de "cohete" para que se eleve la línea en la recogida.
Se lanzará unos 20 metros tras la distancia en la que creamos se encuentran las jibias. Una vez tensada la línea procederemos a ir recogiendo muy suavemente y dando pequeños tironcitos de la caña para dar un efecto de pequeños saltos a los pajaritos o poteras. Al acabar el recorrido procederemos a un nuevo lanzamiento. La picada será distinta de la de un pez, notaremos un aumento de peso y (no siempre) una serie de chupetones notando un aumento o disminución del peso.
En el caso de los "chocos", deberemos buscarlos a muy poco fondo, localizándoseles generalmente tras los rompeolas en los fosos de sedimentos

Pesca de la jibia desde embarcación.- 
 Materiales: En este método podremos utilizar o caña ligera de barco o simplemente hilo, en bobina o plegadera.El pie irá compuesto de igual forma que el utilizado para el lanzado desde costa; sin embargo, podremos utilizar un plomo de fondo o una potera "pesada" (metálica), ésta última nos servirá para capturar los pulpos que vayamos encontrando por el camino. Importante es no olvidarnos del zalabar, ya que la jibia a diferencia con el calamar, tiene una picada "delicada" y muy a menudo parte los tentáculos y la perderemos.
Método: Desde embarcación utilizaremos el "rolo", es decir, realizaremos un recorrido, previamente concebido, en función del viento, corrientes y mareas. Una vez estimado el recorrido que queremos realizar posicionaremos la embarcación en el punto de inicio y la dejaremos a la deriva para que vaya recorriendo el trayecto que deseamos. Si por cualquier motivo fallamos y el recorrido no es el correcto, reajustaremos la posición inicial y en la siguiente "corrida" comenzaremos corregidos los errores.Los recorridos aconsejados son paralelos u oblicuos a costa y las profundidades entre los dos o tres metros de fondo hasta los 25. En los atardeceres veraniegos se deben buscar a muy poco fondo procurando respetar la distancia a los bañistas. Largaremos dos líneas (con cañas o sin ellas) y empezaremos a rolear dando pequeños tirones para que los señuelos adquieran un movimiento ascendente-descendente. En la picada se recogerá muy suavemente sin aflojar la tensión en ningún momento y procurando en los momentos de mayor tensión durante los "chupetones" suavizar aún más la recogida. Suerte y cuidado con los chorros de tinta.

(Truco: Si queremos evitar los primeros chorros de tinta, lo único que deberemos hacer es: una vez introducida la jibia o calamar en el zalabar, sacarlo un poco del agua y volverlo a introducir en el agua varias veces, cada vez que se mete en el agua expulsará un buen chorro de tinta por lo que mientras se repone dará tiempo de sacarla definitivamente e introducirla en el cubo con tapadera).
POTA VOLADORA Illex coindetii.-
Con este nombre se designan dos especies de aspecto y sabor semejantes al del calamar; la primera es mayor y de color más violáceo. Ambas se emplean para los mismos platos que los calamares con los que, una vez guisadas, se confunden.Ambos son moluscos que carecen de concha, lo que hace que se clasifiquen dentro de los cefalópodos, al igual que ocurre con la sepia, el calamar o el pulpo. Otras especies conocidas de la familia de la pota son la pota voladora (Illex coindetti), de pequeño tamaño, y la pota argentina (Illex argentinus), de muy buena calidad.

Las potas poseen dos branquias, un sistema circulatorio cerrado formado por un corazón sistémico y dos corazones branquiales.
El cuerpo se destaca por un manto torpediforme estrecho y alargado a cuyos lados se encuentran dos aletas carnosas triangulares que suponen un tercio total de la longitud corporal, tales aletas se reúnen en el ápice posterior del manto. En la parte delantera la porción cefálica, con dos ojos muy evolucionados, se prolonga en ocho brazos ( o patas ) y dos más se extienden hasta alcanzar casi la misma longitud del manto, este par recibe el nombre de tentáculos y poseen cuatro hileras de ventosas en los extremos. La pota común es de color rosado claro con pequeñas manchas violáceas o rojizas y azuladas por lo cual se mimetiza muy bien en el agua marina. Cuando este animal se siente atacado expele una "tinta" o sepia de color marrón muy oscuro.
Su alimentación es netamente carnívora, estando constituida por peces pelágicos, crustáceos e invertebrados en general.
Habita en las aguas del Océano Atlántico, Mar Mediterráneo y del Océano Pacífico desde zonas casi superficiales hasta una profundidad de por lo menos 800 metros, durante la noche tiende a ascender a las aguas superficiales, esto hace que su pesca se realice preferentemente en horas nocturnas mediante poteras que realizan la captura con redes de arrastre.
COMO RECONOCERLA.- Resumen.- Calamar de hasta 35 cm de longitud, las hembras generalmente mayores, y del 25 % de anchura; aletas romboidales, de un tercio de longitud del manto, y la impresion sifonal sin foveolas.El dactilo, que es el extremo de la parte distal de la maza tentacular, con 8 filas de pequeñas ventosas.El hectocotilo puede ser el brazo ventral derecho o izquierdo, pero no los dos a la vez y la modificacion que tiene corresponde a un tercio del brazo en el que las ventosas se van transformando en lenguetas hacia el ápice.Color amarillento rojizo, con tonos violacios.Su habita es oceanico, generalmente formando cardúmenes hasta los 1000 m. de profundidad, pero generalmente entre 100 y 400 m. subiendo a zonas menos profundas durante la noche.Lo encontraremos desde Noruega a Canarias y el Mediterraneo, el Caribe y Venezuela.

COMO PESCARLA DESDE LA ORILLA.- El mejor momento para pescar sepias desde la orilla se produce en la entrada del otoño, sobre la segunda mitad del mes de septiembre y hasta bien entrado noviembre; que es cuando se producen grandes aglomeraciones de sepias en aguas poco profundas, siendo aprovechado este momento por las embarcaciones para hacer auténticas pesqueras de estos ejemplares. Jornadas de 80 e incluso más capturas se suceden casi todos los días, empleando para ello las famosas jibioneras o “pajaritos”, siendo una pesca relativamente fácil desde una embarcación más o menos modesta, pero ¿Y los que no poseen un barco/a o kayak de pesca?, ¿Pueden acceder a estos suculentos manjares desde orilla?. Claro que se pueden pescar sepias desde la orilla!, no tantas como embarcados, pero si que podemos hacernos con un pequeño ranchito o como se suele decir “apañar la cena”.
El principal problema con el que nos encontraremos a la hora de salir a por sepias desde la orilla, será la distancia a la que tendremos que mandar nuestro señuelo para que entre en una zona razonablemente poblada de jibias, pues aunque hemos indicado que en estas fechas se encuentran en aguas poco profundas, hablamos de la pesca de embarcación por lo que desde orilla seguirán siendo distancias razonables. Dicho esto, la elección del equipo habrá de ser adecuada para efectuar lances bastante largos y más o menos deberá constar de lo siguiente:

La caña de pesca. Dentro de la mayor ligereza y peso que podamos encontrar en una caña, intentaremos que nuestra vara sea capaz de lanzar plomadas más o menos pesadas y a una cierta distancia.
El carrete. Condición indispensable será que posea una buena capacidad para albergar hilo y que posea un ratio de recuperación elevado.
El sedal. Si tenemos la gran suerte que en nuestro lugar habitual de pesca, encontramos las sepias a poca distancia, un hilo del 0’30 mm nos vendrá de perlas para pescar, pero si por el contrario éstas están lejos no nos quedará más remedio que trucar nuestras líneas y recurrir a los puentes o colas de rata empleadas en el surf casting.
La plomada. Los plomos también variarán en función de la distancia donde se encuentren las presas, pero con la condición indispensable de que ofrezcan poca resistencia al aire, para poder alcanzar distancias largas. Pero lo más adecuado será utilizar plomos con formas aerodinámicas que nos facilitarán el lance.

Los señuelos. Para la sepia no hay nada mejor que los señuelos específicos para ella, son las llamadas jibioneras. Lo que también es importante, y nos tendremos que fijar en ello a la hora de adquirir las jibioneras, es que éstas sean de un tamaño un poco más reducido que las empleadas por los pescadores embarcados, la razón es la misma que la aducida para la elección del plomo, la menor resistencia al aire en el lance.
El salabre o sacadera. Indispensable para esta pesca sobre todo en muelles o lugares altos. Tenéis que tener en cuenta que los señuelos que vamos a emplear en vez de anzuelos poseen una corona, simple o doble, de alfileres, por lo que no tienen muerte que pueda hacer encarnar y fijarse en las sepias. El salabre tendrá que ser largo, de unos tres metros, ya que tendremos que salabrar las piezas con bastante rapidez y no esperar ha que estén cerca de las rocas, pues podrían soltarse.
Otros elementos de equipamiento. Lo de siempre, tijeras, bobinas de hilo, linterna si pescamos por la noche, y, aunque suene a risa, es aconsejable llevar un pequeño bote de jabón líquido y un trapo limpio para limpiar la tinta que casi con toda seguridad, nos tirarán las sepias a la cara en cuanto las toquemos con las manos dejándonos con una apariencia digamos “gótica”.

Donde encontraremos la sepia. Básicamente los podemos reducir en tres los escenarios para pescar sepias desde la orilla: espigones, playas e interiores de los puertos.
En los espigones. Elegiremos espigones que entren al mar de forma perpendicular a éste y que sean todo lo largo que podamos encontrar, a fin de ganar metros con respecto a la orilla, y si nos es posible nos colocaremos justo en la punta del espigón, precisamente por este motivo, son muy buenos los que forman canales o los que forman la cara exterior de los puertos y, si tenemos la posibilidad de elegir, nos decantaremos por aquellos que menos riesgo suponga para nosotros y en los que estemos más cómodos.
En las playas. Aquí nos decantaremos por playas tranquilas de arena fina y, a ser posible, de poco calado, esto nos propiciará que podamos, con un vadeador, acercarnos un poco más a las zonas querenciosas de las jibias. El inconveniente que plantea este lugar es la distancia del lance, por lo que tendremos que lanzar nuestro engaño como si se tratara de practicar surf casting.
En los puertos. En este tipo de escenarios, emplearemos una técnica mucho más descansada, pues nos permitirán pescar de una forma vertical, parecida al jigging, con lo que podremos bajar mucho el calibre de nuestro equipo, no siendo nada desacertado hacerlo con cañas de spinning de las empleadas para el bass o la trucha. Si pescamos de noche intentaremos colocarnos cerca de algún foco o farola que enfoque directamente al agua, pues allí es donde seguramente se encontrarán la mayoría de las jibias atraídas por la luz.
¿Como montar el aparejo?. Más sencillo no puede ser, si pescamos en arenales, ya sea desde espigón o desde una playa, el aparejo consiste en un plomo corredizo, un quitavueltas o esmerillón y una cameta con una jibionera, flotante o hundida, al final. Así de simple.
La cameta será aconsejable que sea corta, de unos 30 a 50 centímetros, para evitar enredos, sobre todo si hay algo de mar de fondo.
Si vamos a pescar tanto en fondos de roca como en muelles portuarios de forma vertical, lo que haremos será colocar un plomo terminal y, también a unos 30 centímetros, colocaremos nuestro señuelo unido a la línea madre a través de un esmerillón de triple brazo o mediante el empleo de perlitas perforadas.

La técnica de pesca. La técnica para espigones y playas consiste en lanzar lo más lejos que nos permita tanto los brazos como el equipo y dejar que el aparejo llegue al fondo para, seguidamente ir recogiendo de una manera suave, lenta y lineal. Cuando una sepia pique, notaremos un exceso de peso, similar a una bolsa de plástico o un mazo de algas que haya quedado prendido en el señuelo, de hecho, si queremos realmente asegurarnos de que es un ser vivo lo que tenemos prendido del engaño, dejaremos el sedal quieto; si es una sepia notaremos pequeños desplazamientos y tirones del sedal.
Será en ese momento, cuando deberemos dar un cachete y clavar la jibia y seguidamente iniciar una recogida contínua pero suave a fin de que no se nos desclave. En cuanto veamos asomar por la superficie del agua a nuestra presa, deberemos rápidamente introducirla en el salabre, teniendo muchísimo cuidado, ya que es en ese momento cuando la mayoría de las capturas se escapan.
Cuando nos encontremos en un muelle, la técnica es similar, con la salvedad de que estaremos practicando una pesca vertical, pero en esencia es el mismo proceder, sobre todo en los instantes finales en los que tendremos que ensalabrar a nuestra sepia.
No os desaniméis si al principio se os escapan muchas sepias. Es algo normal y parte del aprendizaje de esta técnica que no es que sea muy común pero que con un poco de tesón puede darnos un buen número de suculentas sepias.