EXPEDIENTES DE LA POSGUERRA





















                                       
Que el tiempo todo lo cambia.
Se cuenta, se dice, se rumorea, que dos grandes de la literatura, de sexos complementarios, fueron algo más que amigos durante una larga época. La cosa terminó devolviéndose el rosario de las respectivas madres.
Cierto día se volvieron a encontrar subiendo y bajando por una escalera. Y ella cometió la imprudencia de espetarle:
- ¡ Adiós, viejo chocho !
Inmediatamente se dio cuenta del error cometido, cuando él le contestó, como un escupitajo:
- ¡ Adiós, chocho viejo !
Y es que ya no se guardan las formas. Ahora ya no se entienden posturas como la del guardia civil de Cuba, del comentario de abajo.

QUÉ EJEMPLO PARA LOS ESPAÑOLES DE HOY, Y SOBRE TODO PARA AQUELLOS QUE ANTEPONEN SER POLÍTICOS A QUERER LA UNIDAD DE LA PATRIA.
Cuba en el año de nuestro señor de 1895. Con el Grito de Oriente se produjo el levantamiento simultáneo de 35 localidades frente a la colonización Española, en la que sería la última guerra y que terminaría con la pérdida de “la Gran Antilla” tres años después. En el Pueblo de Dolores, provincia de Cienfuegos, unos trescientos insurrectos cubanos, mandados por el cabecilla rebelde Rojas Fulero, entran en el poblado dirigiéndose hacia el pequeño fortín que servía de Puesto de la Guardia Civil, única guarnición del lugar, compuesta de apenas once guardias.

Los rebeldes envían una carta en la que les conminan a rendirse, y que decía textualmente:
"Sr. Comandante de Puesto de la Guardia Civil de Dolores: Muy señor mío, por orden Superior y que bajo ningún pretexto puedo dejar de cumplir tengo que tomar el fuerte que usted ocupa mañana a las nueve sin falla. Yo para no cometer un acto infame y dar muerte "terrible" a ustedes, que serán víctimas de su Gobierno, les advierto esto, para si quieren entregarse sin formar combate y librarse de perecer todos si se oponen al rendimiento. Usted, si se entrega y quiere pasar a nuestras filas, obtendrá el grado de Sargento primero, y en buena paz y unión le ofrezco la mayor consideración y hermandad. Y si se oponen será destruido el fuerte por cuatro bombas de dinamita y 300 hombres que, a las nueve próximamente, los tendrán sitiados. La contesta la espero enseguida. Queda de usted con consideración. El Capitán José María Rojas Fulero. Por orden, el ayudante, C. Crespo".
El Guardia de segunda Santa Eulalia, que ejercía de Comandante de Puesto, contestó a Rojas con otra carta con la siguiente respuesta:

"Señor don José M. Falero, muy Señor mió: Enterado de su atenta carta, debo de manifestar que yo soy muy español y sobre todo pertenezco a la Benemérita Guardia Civil, y que habiéndome mis dignos jefes honrado con el mando de este Destacamento prefiero mil veces la muerte que yo serle traidor a mi patria y olvidar el juramento de fidelidad que presté a la gloriosa bandera española, en cuya defensa derramaré hasta mi última gota de sangre antes de cometer la vileza de entregarme con vida a los enemigos de España y de mi Rey. El ascenso que me proponen para nada lo necesito, pues estoy orgulloso de vestir el uniforme de Guardia Civil y soldado y mi mayor gloria seria morir con él. Mis jefes también saben premiar a los que saben defender su honra, y así es, que reunido con todos mis dignos compañeros, rechazamos con energía todas vuestras predicaciones y amenazas, y estrechados como buenos hermanos y como defensores de este pedazo de terreno gritamos, pero muy alto, para que ustedes lo oigan: ¡Viva España!, ¡Viva nuestro Rey!, ¡Viva la Guardia Civil! Aquí estamos dispuestos a morir, vengan cuando gusten a tomar el pueblo, para que lleven su merecido. Dolores, 27 de octubre. El Guardia de segunda Cándido Santa Eulalia"

Sorprendido y conmovido por la singular respuesta de aquel Guardia al mando de tan ridícula guarnición, frente al enorme número de insurrectos que los cercaban, el cabecilla Rojas les hizo llegar un último mensaje:
"Amigo mió: Me gusta tratar siempre con el hombre valiente y caballero. Yo tengo una orden superior para que hoy sin falta tome el fuerte y cumplir lo mandado contra ustedes; pero al ver hasta donde llega su educación y valentía, dejo por hoy de cumplir mi deber, y haré además desistir a mis jefes de cometer este acto que es infame por que ustedes nobles españoles, no harán más que cumplir como los héroes de vuestra patria. Yo trataré de dar mis excusas y buscar los medios que estén a mi alcance para cuanto pueda en bien de vosotros. Ruego a usted que dispense; desde hoy, como defensores de una idea seremos enemigos, pero en lo tocante a nuestra personalidad, puede usted contar con un buen amigo y servidor, el capitán José María Rojas Falero. Por O.el ayudante, C. Crespo“.